Empresas y finanzas

Cadena británica supermercados indicará cantidad CO2 producida por mercancías

Londres, 19 ene (EFECOM).- La principal cadena británica de supermercados se convertirá en la primera del sector en todo el mundo en dotar a cada uno de sus productos de una etiqueta en la que se documentará la cantidad de CO2 emitida en su producción.

Tesco, que genera anualmente 2 millones de toneladas de CO2 en el Reino Unido, ha anunciado que etiquetará de ese modo los 70.000 productos que vende de forma que sus clientes puedan comparar el costo en dióxido de carbono del mismo modo que pueden hacer actualmente con su contenido de sal, sus calorías o su precio.

"El mercado está maduro (para esa iniciativa). Nuestros clientes nos dicen que quieren que los ayudemos a combatir el cambio climático. Tenemos que hacer de la sostenibilidad un motor importante del consumo", declaró su director ejecutivo, Terry Leahy, la pasada noche en un discurso pronunciado ante la ONG ecologista "Forum for the Future".

Tesco se ha comprometido igualmente a reducir en un 50 por ciento de aquí al 2020 las emisiones de CO2 generadas por sus establecimientos y centros de distribución y en otro tanto, aunque en un plazo de sólo cinco años, los gases de efecto invernadero generados por la red de distribución de sus productos.

La iniciativa de Tesco se inscribe en una serie de acciones emprendidas últimamente por los gigantes del comercio minorista para exhibir sus credenciales ecológicas ante un público consumidor cada vez más alarmado por las consecuencias del calentamiento del planeta.

Así, Asda, propiedad del gigante estadounidense Wal-Mart, se ha propuesto reducir las emisiones de CO2 en 80.000 toneladas en el 2007 en comparación con los niveles del 2007, mientras que Marks & Spencer se ha fijado como objetivo minimizar el uso de energía, maximizar las energías renovables y, como último recurso, compensar con acciones ecológicas las emisiones de CO2 que no pueda controlar.

Otra importante cadena británica de supermercados, Waitrose, da ya información sobre el impacto mediambiental de sus actividades en general y se ha comprometido a reducir en un 10 por ciento sus emisiones de CO2 con relación al 2001 a la vez que recicla el 40 por ciento de las más de 50.000 toneladas de residuos que produce cada año.

La idea clave en todos es la llamada "huella de carbono" (carbon footprint, en inglés), que refleja la energía utilizada en la fabricación, el envasado y empaquetado de un producto así como en el transporte hasta el supermercado.

Sin embargo, no existe, de momento, una metodología rigurosa para efectuar esos cálculos, lo que puede dar lugar a polémicas sobre el cumplimiento por algunas de esas cadenas de sus publicitadas promesas.

En su discurso del jueves, el principal responsable de Tesco anunció que su empresa dedicaría unos 7,5 millones de euros a la investigación científica de esa metodología en colaboración con el Instituto sobre el Cambio Medioambiental de la Universidad de Oxford.

Tesco se propone asimismo reducir a la mitad el precio de los productos más ecológicos como las bombillas de bajo consumo y convertir los camiones que se dedican al reparto de sus mercancías para que sus motores funcionen con una mezcla de biocombustible.

El director de Greenpeace en el Reino Unido, John Sauven, calificó las medidas anunciadas de "paso en la buena dirección ya que aumentarán la venta de bombillas y aparatos eléctricos de bajo consumo" y agregó que lo ideal será que se dejen de vender las bombillas tradicionales. EFECOM

jr-wm

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