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Desconocimiento y estigma: dos síntomas sociales del cáncer de útero

  • La mayoría de los casos detectados se deben al virus del papiloma humano (VPH)

El Cáncer de útero es el segundo cáncer más frecuente en mujeres jóvenes de entre 15 y 44 años en Europa, solo después del de mama. Según datos de la OMS, se trata del cuarto tipo de cáncer más frecuente en mujeres de todo el mundo con una incidencia estimada de 604. 000 nuevos casos. Solo en el año 2020 se notificaron 342.000 muertes y, el 90% de los fallecimientos se produjeron en países en vías de desarrollo. Asimismo, se estima que las mujeres que padecen el VIH tienen seis veces más de probabilidades de padecer este tipo de cáncer que las mujeres sin VIH.

La gran mayoría de los casos detectados de cáncer de cuello de útero se deben al virus del papiloma humano (VPH). De hecho, es la principal causa de infección vírica del aparato reproductor. A pesar de ser la enfermedad de transmisión sexual (ITS) más común, es una de las menos conocidas entre la población. Además, el VPH suele pasar asintomático, por lo que para su detección sería necesario recurrir a técnicas diagnósticas, como la citología.

Aunque tanto mujeres como hombres pueden contagiarse, los programas de prevención están destinados a ellas. En los países desarrollados se han puesto en marcha programas que permiten la vacunación de las niñas contra los VPH y ofrecen cribados periódicos para detectar un diagnóstico precoz. Sin embargo, la situación es más crítica en los países subdesarrollados, ya que el acceso a las medidas preventivas es limitado, por lo que en la mayoría de casos se detectan en fases avanzadas.

Actualmente, la OMS ha precalificado 4 vacunas que protegen contra los tipos de VPH causantes de al menos el 70% de los cánceres de cuello uterino. Un dato importante es que las vacunas contra los VPH funcionan mejor si se administran antes de la exposición a los virus. Por tanto, para prevenir el cáncer de cuello uterino se recomienda vacunar a las niñas de 9 a 14 años, cuando la mayoría de ellas no han iniciado la actividad sexual. Sin embargo, algunos países también han empezado a vacunar a niños varones, ya que la vacunación previene igualmente cánceres masculinos provocados por los VPH.

Dentro de los 27 países miembros de la UE, España es uno de los diez que no dedica sus esfuerzos a la financiación de la vacuna contra el virus del papiloma humano en hombres. Por eso, tal y como informaba elEconomista, la decisión de no financiar estas vacunas, pero sí permitir su venta libre (siempre bajo recomendación del pediatra) en farmacia crea un debate moral. Una familia con recursos económicos limitados tendrá mayor dificultad para proteger a sus hijos, mientras que otra podría hacerlo sin demasiados problemas. De hecho, desde el punto de vista de la salud pública, tampoco tiene sentido limitar la vacunación por razones económicas.

El dato más esperanzador que se desprende del VPH es que el 90% de las poblaciones afectadas consiguen eliminarlo por completo. Tanto es así que la mayoría de las infecciones remiten por sí solas y la mayor parte de las lesiones precancerosas se resuelven de forma espontánea. Sin embargo, existe el riesgo de que una infección por VPH se cronifique y de que las lesiones precancerosas evolucionen hacia un cáncer de cuello uterino invasivo. De hecho, en un sistema inmunitario normal el cáncer tardaría de 15 a 20 años en aparecer, mientras que en aquellos debilitados podría desarrollarse en un periodo de 5 a 10 años.

El desconocimiento y el estigma que hay en torno al virus que causa la infección son dos de los principales problemas que se encuentran las personas que contraen la enfermedad. De esta forma, en el Día Mundial de la Prevención del Cáncer de Cérvix, celebrado el 26 de marzo, la concienciación a la población sigue siendo una de las medidas más efectivas para evitar la aparición del cáncer de cuello de útero en mujeres. Un buen protocolo de actuación empezaría por advertir sobre la importancia de la prevención, detección y un tratamiento eficaz para tratar las lesiones causadas por esta enfermedad en sus primeras fases.

En este sentido, la Estrategia Mundial para Acelerar la Eliminación del Cáncer del Cuello Uterino como problema de Salud Pública, adoptada por la Asamblea de la Salud en el año 2020 recomienda un enfoque integral para prevenir y controlar este tipo de cáncer. Dicha prevención pasaría por tres fases: primaria, secundaria y terciaria.

La fase de prevención primaria comprendería a las niñas en edades de 9 a 14 años y se centraría fundamentalmente en la vacunación contra los VPH. Se trata de una de las fases clave para evitar la aparición de la enfermedad, ya que es la más índice de conciencia aporta. Como informa dicho programa, se debería ofrecer información, tanto a niñas como a niños en materia de salud y advertencias contra el consumo de tabaco, una educación sexual adaptada; la promoción del uso de preservativos y la circuncisión.

Por su parte, la segunda fase de prevención secundaria se iniciaría a partir de los 30 años para las mujeres en general y de los 25 para aquellas con VIH. Consistiría en una prueba de cribado seguida de un tratamiento inmediato. Finalmente, la tercera y última fase estaría enfocada a todas las mujeres en general y ofrecería el tratamiento necesario para paliar los daños del cáncer invasivo.

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