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Naturgy convierte la central de carbón de Meirama en un gran lago artificial

La creación del Lago Meirama en el valle de As Encobras, situado en el ayuntamiento coruñés de Cerceda, es una de las mayores actuaciones de rehabilitación medioambiental realizadas hasta la fecha en España. Este lago, de 147 hectómetros cúbicos de volumen y una profundidad de 205 metros, esconde en su interior una antigua mina de lignito, mineral utilizado en la central térmica de Meirama, propiedad de Naturgy, y ubicada en un área anexa a la mina. Toda la información del sector en la nueva edición de elEconomista Energía

La explotación de la mina de Meirama se inició en 1980 y concluyó en 2008, tras haber suministrado 94 millones de toneladas de lignito a la central térmica de Meirama, que dejó de operar definitivamente el 30 de junio de 2020, tras cuarenta años de actividad, debido a la entrada en vigor de la Directiva 2010/75/UE, normativa ambiental que endurece los límites de emisiones industriales.

La rehabilitación ambiental de la antigua mina de lignito a cielo abierto en un lago artificial, llevada a cabo por la energética que preside Francisco Reynés, ha generado un gran espacio protegido de biodiversidad que supondrá un impulso al desarrollo económico, turístico y ambiental de la zona. La culminación de este proyecto, al que la compañía cataloga como un claro ejemplo de una explotación sostenible de los recursos naturales, supone la materialización del compromiso de la energética con la sociedad y con la preservación del medio ambiente.

El compromiso medioambiental de Naturgy para la rehabilitación de los terrenos viene del año 1985, cuando se presenta el primer plan de restauración de la explotación minera que integra la gestión ambiental dentro de la operación minera.

Rehabilitación ambiental

El proyecto de transformación, que ha contado con una inversión de 60 millones de euros, ha consistido en la creación de un gran lago de 2,2 kilómetros de longitud y 1 kilómetro de ancho (171 hectáreas) en el antiguo hueco de la mina, junto con la reforestación de los terrenos y de los depósitos de estériles de mina. Concretamente, la reforestación de los terrenos de la antigua explotación minera por parte de la compañía, ha convertido la zona en un pulmón verde y un sumidero de CO2, gracias a la plantación de más de 450.000 árboles.

La transferencia del Lago de Meirama al Dominio Público Hidráulico, ha permitido que, desde finales de mayo, tanto los vecinos de Cerceda como todos los gallegos que así lo deseen, puedan disfrutar de un nuevo espacio natural de libre acceso de 230 hectáreas, que incluye el lago artificial y su playa, así como las márgenes del entorno. La energética ha acondicionado los accesos desde la senda del río Barcés, en la zona del aliviadero del lago, con un paseo perimetral de 6,5 kilómetros.

El Lago Meirama también se ha convertido en el primer lago artificial del mundo que puede ser usado como reservorio de agua para una gran población, sin necesidad de llevar a cabo un tratamiento intensivo previo.

Fué en septiembre de 2013 cuando Augas de Galicia autorizó el proyecto de regulación del lago minero para su aprovechamiento como reservorio de agua para el municipio de A Coruña y su comarca, con el objetivo de reforzar el sistema de abastecimiento de esta zona con un volumen adicional aproximado de 24 hectómetros cúbicos.

Asimismo, en colaboración con el Grupo Ingeniería del Agua y del Medio Ambiente (Universidad de A Coruña) Naturgy ha llevado a cabo, desde el inicio del llenado del lago, un estricto control de la calidad de las aguas, con un registro de más de 600.000 datos.

El Lago Meirama también se ha convertido en un espacio privilegiado de biodiversidad. El exhaustivo inventario zoológico y botánico llevado a cabo por el equipo de especialistas de la Estación de Hidrobioloxía do Encoro do Con, de la Universidad de Santiago de Compostela, ha identificado un total de 862 especies animales y vegetales -algas, hongos, helechos, insectos, plantas superiores, anfibios, reptiles, aves, mamíferos, etc-, de las que el 5% son endémicas y con especial valor de conservación. Todas las especies animales, y buena parte de las vegetales, han repoblado la zona de forma natural, sin que haya mediado la acción humana.

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