Empresas y finanzas

Hertz, J.C. Penney o Neiman Marcus también miran a la Ley de Quiebras para sobrevivir al coronavirus

Nueva York

J.Crew se ha convertido en la primera gran cadena minorista en morder el polvo y acceder al la protección que ofrece el Capítulo 11 de la Ley de Quiebras estadounidense, modalidad que permite a las compañías suspender pagos y reestructurar su deuda mientras permanecen operativas. "A lo largo de este proceso, continuaremos brindando a nuestros clientes la mercancía y el servicio que esperan de nosotros", señalaba a comienzos de esta semana su consejero delegado, Jan Singer.

Justo el mismo día en que esta minorista, que en su año fiscal 2019 ingresó 2.540 millones de dólares, presentó su petición formal ante un tribunal federal de Virgina, otra compañía, en esta ocasión una cadena de gimnasios, Gold´s Gym, también hizo lo propio. Síntoma de una realidad fomentada por los efectos de la pandemia del coronavirus que ha desatado la peor crisis económica desde la Gran Depresión.

De hecho esta se postula como la punta del iceberg, sobre todo después de que el pasado mes de abril, las peticiones para acogerse al Capítulo 11 por parte de empresas estadounidenses subieron un 26% hasta un total de 560 en comparación con las registradas hace un año. Amy Quackenboss, directora ejecutiva del Instituto Americano de Quiebras (ABI, por sus siglas en inglés) destaca como "a medida que los desafíos financieros continúan aumentando en medio de esta crisis, las quiebras y el Capítulo 11 seguramente ofrecerán un refugio financiero seguro de la tormenta económica".

Buena parte de la atención sigue puesto en las cadenas de tiendas y almacenes. Según Fitch Ratings, la tasa de incumplimiento del sector podría aumentar al 19% a finales de este año, lo que supondría un récord y probablemente fomentará el número de empresas que se acojan a la suspensión de pagos voluntaria y posterior reestructuración.

Algunas de las compañía en mente de muchos incluyen a J.C. Penney y Neiman Marcus. La primera ya ha omitido el pago de intereses de un bono pendiente y, según señalan varios medios de comunicación, está considerando la posibilidad de protegerse en el Capítulo 11. De momento, cuenta con un "período de gracia" de 30 días que comenzó el pasado 15 de abril para evaluar sus opciones.

Por su parte, Neiman Marcus, de propiedad privada, observa el Capítulo 11 como una oportunidad para reestructurar su deuda de 4.800 millones de dólares. El mes pasado, S&P Ratings rebajó su calificación a CCC-, la más baja antes de un impago. La compañía ha cerrado todas sus tiendas, incluidas Bergdorf Goodman y Last Call, aunque todavía vende ropa y accesorios online.

Más allá de estas cadenas de tiendas y almacenes, la suspensión de pagos voluntaria también sobrevuela a la industria de alquiler de coches. En estos menesteres, Hertz ha cobrado protagonismo en los últimos días, dado que la empresa tiene aproximadamente tres semanas para demostrar que puede sobrevivir sin tener que acogerse al Capítulo 11.

En un documento presentado a los reguladores este martes, el gigante del alquiler de vehículos dijo que los prestamistas han concedido a la compañía algo de tiempo, hasta el próximo 22 de mayo, para desarrollar una estructura financiera viable que "refleje mejor el impacto económico del coronavirus". El lunes, Hertz no pudo cumplir con el desembolso de aproximadamente 500 millones de dólares vinculados a una línea de financiación de 13.000 millones de dólares, para su flota de 500.000 coches de alquiler.

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