Empresas y finanzas

La banca, pendiente del fin de la ralentización para fusionarse

  • La banca aplaza la consolidación por el alto coste de las reestructuraciones y la diferente regulación
Tres sucursales bancarias en una calle. Daniel G. Mata
Madrid

Los supervisores y reguladores nacionales y europeos someten a los oídos de la banca al constante martilleo de la necesidad de reducir costes para ser eficientes, lograr rentabilidad y eliminar el exceso de capacidades. Los ejecutivos de las entidades son conscientes de que recortar gastos es sinónimo de fusiones y, éstas operaciones, a su par equivalen a realizar más gastos a corto plazo. De momento, las consolidaciones bancarias en España no se ven pese a los insistentes mensajes de los supervisores, aunque uno de los principales directivos relacionados con el sector financiero de nuestro país, aseguran que sí se las espera.

A la pregunta de por qué no hay movimiento de integraciones entre entidades españolas, la respuesta de este directivo pone tiempo de por medio: la banca está esperando a conocer los resultados de la desaceleración económica para, a partir de ahí, dibujar el nuevo escenario de fusiones. Así, desde una esfera del sector financiero posponen a tres años las operaciones de consolidación, tanto nacionales como transfronterizas, hasta conocer el desenlace de la desaceleración económica por la que pasa la zona euro.

Sin embargo, desde dentro de las propias entidades el espíritu es otro. Al menos ya son dos los altos ejecutivos de entidades que evidencian su malestar frente a los mensajes de consolidación que lanzan desde instituciones como el Banco Central Europeo (BCE), la Autoridad Bancaria Europea (EBA, por sus siglas en inglés) o el Banco de España. Desde la banca recuerda que la forma de reducir los costes es a través de un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) y éstos tienen un coste altísimo para los que hay que tener capital.

De momento, en España, tan sólo Unicaja y Liberbank son las únicas entidades que se han atrevido a hablar de fusiones. Aunque finalmente paralizaron la operación el pasado mes de mayo, los rumores vuelven a estar sobre la mesa.

Recortar sale caro

Asimismo, otro de los mensajes de protesta que han lanzado los altos cargos de entidades es que el supervisor europeo no permita diferir los costes de reestructuración en diferentes ejercicios sino que obligue a cargarlos de golpe sobre las cuentas. Las fusiones aligeran costes, pero el efecto inmediato es todo lo contrario.

Por otro lado, la llamada a las fusiones transfronterizas que hacen los supervisores, recuerdan desde las entidades, tienen poco ahorro de costes puesto que al tratarse de unión de bancos de distintos países tienen pocas duplicidades de redes de oficinas. Además, otro de los handicaps que tienen es que hay regulaciones que son distintas en cada país, como las que afectan a los derechos de los consumidores, lo que complica aún más llevar a cabo este tipo de integraciones.

Finalmente, recuerdan que la unión bancaria aún no se ha culminado, a falta de llegar a un acuerdo para constituir uno de sus pilares fundamentales un fondo común europeo para garantizar los depósitos de los clientes.

El pasado 5 de diciembre los ministro de Economía de la zona euro evidenciaron su fracaso en el nuevo intento de sacar adelante la unión bancaria. Sin embargo, la reunión terminó dándose un plazo de cinco años para lograr completarla.

Baja rentabilidad

El vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE), el español Luis de Guindos aseveró este mes de diciembre, además, que la culpa de la baja rentabilidad de la banca no tiene nada que ver con la situación de bajos tipos de interés, queja generalizada de las entidades que ven asfixiados sus márgenes. Según el número dos del organismo europeo, las razones con la estructura de costes, el exceso de capacidad de la industria bancaria y la necesidad de consolidación. A su juicio, la competencia no viene dada por número de jugadores sino por la fortaleza de los competidores.

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Guindos señaló que el retorno de capital de las entidades europeas es muy inferior a lo que demandan los inversores y, por tanto, la consecuencia es que el valor de la banca en los mercados está por debajo de su precio en libros.

El Banco de España ha sugerido a los grupos financieros que mejoren su ratio de eficiencia en torno al 43% frente al 54% en el que lo mantienen mediante una rebaja de gastos. Sin embargo, un objetivo de este calibre solo sería posible con un ajuste de al menos una quinta parte de los gastos operativos de las entidades, ante la dificultad de que los ingresos crezcan de forma exponencial en el actual escenario de tipos de interés bajos, de los que no se esperan subidas a corto plazo. El tijeretazo que propone la institución sería de unos 5.000 millones de euros, una cantidad que sería superior a la realizada desde el inicio de la crisis, en 2009, de ahí la dificultad por llevarla a cabo.

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