Empresas y finanzas

Influir en el consumidor frente a los bulos, reto del sector agroalimentario

  • La industria trabaja en la transición de la economía lineal a la circular
  • Todas las semanas se tiran 26 millones de kilos de comida
  • El 46% del desperdicio procede de los hogares

Las fake-news (noticias falsas) también existen en materia de alimentación. El sector agroalimentario es consciente de que uno de los retos que tiene por delante es informar con rigor a un consumidor que ya ha decidido. Reconoce que llega tarde, pero insta a librar una batalla a través de la buena comunicación que deserte los bulos con el objetivo de influir en el cliente final a la hora de hacer la compra. Desde el sector aseguran que la estrategia de escuchar al ciudadano es del pasado y el presente pasa por influir con mensajes responsables y científicos para que el consumidor decida cuando va al supermercado.

Esta es una de las conclusiones que se extrajeron del Observatorio sobre Economía Circular: hacia una agricultura más sostenible y rentable organizado por elEconomista en colaboración con el Banco Sabadell. En el encuentro participaron José Miguel Herrero, director general de la Industria Alimentaria del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación; José Antonio Morante, director del Segmento Agrario de Banco Sabadell; Ferran Huguet, director general de Unió Corporació Alimentaria; Pedro Ruiz, vicepresidente de la Asociación de Industria Alimentaria de Castilla y León (Vitartis) y director general de Pago de Carraovejas; Víctor Yuste, director general de Foro Interalimentario; y Juan Sagarna, responsable del departamento de Sostenibilidad, Calidad e Innovación de Cooperativas Agroalimentarias.

José Miguel Herrero, del Ministerio de Agricultura, señala que hay que ser proactivo informando a los consumidores del trabajo que hace el sector de la agricultura, la ganadería y la agroalimentación en España en materia de sostenibilidad para lograr la transición de una economía lineal (extracción, producción y consumo de productos) a una economía circular responsable con el medio ambiente, pero también rentable. "No se trata de escuchar al ciudadano, sino influir con otro tipo de información. Estamos llegando tarde porque actuamos sobre un consumidor que ya ha tomado una decisión", destaca. Herrero añade que hay que poner en valor a las empresas que realizan esa economía circular porque el consumidor, que demanda sostenibilidad, lo desconoce y no se siente orgulloso cuando compra un producto porque no lo sabe. Víctor Yuste, de Foro Interalimentario, reconoce que no se está comunicando bien lo que se está haciendo. "Tenemos la actitud de justificarnos, cuando primero deberíamos llegar, explicar y que la opinión pública nos responda", asevera. Del mismo modo, Ferrán Huguet asegura que la información sobre la manera de producir del sector agroalimentario español, no solo es importante transmitirla por unos valores medioambientales y económicos, sino también por salud. "La extracción que se hace de polifenoles de la piel de la aceituna es un antioxidante que protege de problemas cardiovasculares", pone de ejemplo.

Cambio de modelo

Desde el Banco Sabadell trabajan en acompañar a las empresas en el camino hacia la economía circular, tratando de dar una absoluta cobertura a las necesidades de los clientes y con el apoyo de la financiación para impulsar la innovación y el emprendimiento. José Antonio Morante, director del segmento agrario de la entidad, admite que hay mucha preocupación cuando miran la producción tradicional e inamovible. "No se puede seguir así, hay que cambiar sí o sí. Nosotros nos sentimos muy cómodos con nuestros clientes que buscan innovación o se mueven en ese sentido y creemos que es obligado acompañarlos", destaca.

"La economía circular es una oportunidad pero también una obligación, no se entiende una actividad económica con el producto solo, hay más, hay reputación y sostenibilidad. Estamos obligados a aportar valor de esta manera", señala Pedro Ruiz, de Vitartis.

Juan Sagarna, asegura que, desde las cooperativas hay que ayudar al pequeño agricultor a afrontar los retos del cambio. Sagarna destaca que España ya tiene empresas que están siendo líderes en extracción de componentes de valor añadido. "La biorefinería es ser capaz, a partir de una materia prima, de extraer todo el valor potencial de las distintas fases de ese producto. El aceite de oliva ha sido capaz de avanzar en ese concepto, fueron capaces de dotarse de una infraestructura a través de las orujeras que es capaz e extraer un residuo, ya sea el hueso de la aceituna como el orujillo seco, que se puede utilizar para consumo energético", avanza.

Ferrán Huguet recuerda que los recursos son limitados y aprovechar cualquier subproducto mejora los aspectos medioambientales. A su juicio, hay subproductos que no han estado bien usados cuando resultan nutritivos, altamente saludables o incluso se pueden aplicar a sus farmacéuticos o de construcción. Para ello, pone de ejemplo la cáscara de almendra. "Se puede utilizar como incipiente en la industria farmacéutica, como pellet para las calificaciones o, en el sector náutico, como sustitución de los paneles de teka", explica.

Víctor Yuste llama a la necesidad de reutilzar los recursos del planeta ante su limitada vida por demanda social, por ética, pero también por necesidad. Apunta a que en 2050 habrá 10.000 millones de habitantes y se necesitará elevar un 50 por ciento la producción de alimentos para el abastecimiento de las personas. "Hay que producir más con menos y por tanto se necesitan medidas como la economía circular y contra el despilfarro, y esto último requiere cambios en todos los eslabones de la cadena alimenticia", señala.

José Miguel Herrero apunta que el 42 por ciento de los desperdicios se produce en el hogar y en 2019 se ha incrementado este desperdicio un 9 por ciento. Los que más lo hacen son los menores de 24 años, que paradójicamente coincide con el segmento más activista en lo referente al medio ambiente. "Hay una labor muy importante de información entre los más jóvenes. Todas las semanas se van a la basura 26 millones de kilos de alimentos, el 80 por ciento, tal cual se han comprado, sin reciclar", asevera.

Juan Sagarna considera que el punto crítico a partir del cual la distribución se complica es el envasado. "Una fruta que no se comercializa se puede reintegrar como abono, pero si se mezcla con plásticos o cartones, se complica, la tecnología debe aportar más en el futuro sobre envases biodegradables. Claro, lo mejor es que el consumidor sea sensato, pero si lo acaba tirando a la basura, debería poder ser biodegradable", apunta.

Integrar toda la cadena

Pedro Ruiz, de Vitartis, llama a la necesidad de integrar al usuario en la economía circular para que también consuma de forma responsable. "La economía circular es volver a darle sentido común a la economía y una de las grandes herramientas para lograrlo es la inno- vación, que debe llegar también al sector primario y sus infraestructuras para que sea competitivo", dice.

José Antonio Morante, de Sabadell, señala que desde el banco colaboran con el IRTA (Instituto de Investigación y Tecnología Agroalimentaria) para ir de la mano de "quien sabe". "Para nosotros la financiación es un complemento a la innovación. Nosotros creamos un producto financiero que se llama 360 en el que se pone al cliente en medio e intentamos darle absoluta cobertura como si fuéramos su compañero de viaje. En el caso de las startups, hacer una línea de apoyo es como financiar una buena idea", explica. Asimismo, Morante añade que desde la entidad se está haciendo el esfuerzo de acompañar la parte financiera a un realidad del producto.

Por otro lado, el papel de la Administración también es clave para impulsar la economía circular. Sagarna, responsable del departamento de Sostenibilidad, Calidad e Innovación de Cooperativas Agroalimentarias, considera que hay una deficiencia importante en las agendas de los que toman las decisiones de descatalogar un producto y convertirlo en un subproducto para que el sector lo pueda usar en sus procesos. "Hay que trabajar en mover esas barreras normativas para que la economía circular se ponga a trabajar de forma eficiente", demanda.

El director general de Unió Corporació Alimentaria, Ferran Huguet, apunta a que le pediría a la Administración mayor sensibilidad a la hora de dar soporte a iniciativas de innovación. "Debería colaborar con ayudas y subvenciones en el tema de la innovación y en el de la información al consumidor", destaca. Por su parte, Pedro Ruiz asegura que lo que pediría al sector público son incentivos fiscales para beneficiar a los que lo hacen bien, por ejemplo, en materia energética y ayudas para poner en marcha nuevas empresas.

No obstante, José Miguel Herrero asegura que la Administración trabaja de forma activa en favor de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y recuerda que en el actual escenario de incertidumbre política y sin actividad parlamentaria es difícil abordar iniciativas legislativas.

Concienciación como cultura

Ruiz apunta a que los ODS han permitido una estrategia común y ordenada, que además trata de transmitir a su equipo para crear sensibilidad como compartir el coche o intentar donar los excedentes de comida a bancos de alimentos o asociaciones. En este aspecto, Víctor Yuste, de Foro Interalimentario, apunta que a veces los requisitos de seguridad alimentaria se pueden ver afectados por una economía circular mal entendida. "En el caso de dar los excedentes a los bancos de alimentos, tenemos una barrera de seguridad alimentaria que hay que garantizar hasta el final, y en eso la economía circular tiene un handicap, el uso de los plásticos, porque esos plásticos hacen de barrera y garantizan los productos. Hay que investigar para lograr productos alternativos no contaminantes", esgrime.

José Antonio Morante, en el marco de estos pequeños detalles que hacen la cultura de una empresa, apunta que en el banco se han eliminado las maquinas de vending de botellas de plástico y en un año se han dejado de consumir 400.000 de estas botellas. "Es uno de los actos más reconocidos por los empleados en las encuestas de calidad interna", apunta. Según señala, es ineludible producir más con menos porque no hay otro planeta. "Hay que ser proactivo a la hora de comunicar todo lo que se hace, porque se está haciendo mucho ante lo que la sociedad demanda y con este altavoz se conseguiría una mayor cultura en el consumo", añade.

Por su parte, Juan Sagarna considera que, en un marco de descarbonización y con problemas de acceso a las materias primas, el sector productos debe ser capaz de sacar el mayor valor posible a las materias. Además, apunta a que si se sustituyen las materias primas fósiles habrá más oportunidad para las orgánicas.

Ferran Huguet concluye que la economía circular es necesaria por salud y también por cuestiones medioambientales, pero hay que reforzar la información que se le da al consumidor para que elija con conocimiento, además de dotar de más recursos y medios a la innovación en el sector.

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