Agua y medioambiente

Endesa defiende la nuclear para llegar a las renovables

Endesa, empresa perteneciente al Grupo Enel -uno de los mayores operadores energéticos del mundo, presente en 31 países y cuatro continentes con 61 millones de clientes-, apuesta por un parque nuclear para llegar a un modelo de producción energético descarbonizado. En la evolución hacia este nuevo modelo, la energía nuclear, a diferencia de otras tecnologías de generación, es un aporte fiable de potencia firme libre de emisiones. Garantiza así la seguridad del suministro y la estabilidad en el precio final de la energía hasta que las renovables y los sistemas de almacenamiento de energía alcancen un nivel pleno de desarrollo.

No sólo este proceso contribuye a conservar el planeta, sino que permitiría rebajar el 42% el precio medio de la electricidad que pagan los consumidores, según el informe Un modelo energético sostenible para España en 2050, elaborado por Monitor Deloitte, y en el que se destaca que es imprescindible la implicación de todas las Administraciones Públicas, empresas y ciudadanos.

Otras de las conclusiones relevantes de este estudio es que, en 2050, todos los vehículos deberían ser eléctricos; el 60% del transporte pesado tendría que realizarse por ferrocarril, y el 90% de los consumos de cocina, calefacción y agua caliente en viviendas y empresas debería ser eléctrico. Asimismo, recomienda que se mantengan en funcionamiento las plantas térmicas y nucleares durante un periodo transitorio con el fin de no poner en peligro el cumplimiento de los objetivos. También sugiere extender la autorización de operación de las centrales nucleares hasta los 60 años en las condiciones de seguridad exigibles.

En otros países en este contexto, destaca el caso de Alemania, que ha decidido prescindir de la nuclear en el proceso de transición (Energiewende), con consecuencias muy dañinas para las grandes empresas eléctricas. Sin embargo, el modelo elegido por Suecia apuesta por su continuidad, así como los de Reino Unido, Francia o Finlandia.

El estudio advierte de que el cierre prematuro de las centrales térmicas convencionales hoy instaladas -carbón y ciclos combinados- requeriría nuevas centrales de gas natural a partir de 2020 y el ritmo de inversión en renovables para cumplir los objetivos de 2030 debería ser similar al alcanzado entre 2001 y 2012.

Endesa, con la vista puesta en la operación a largo plazo del parque nuclear en España, ve este tipo de generación como pieza clave para la transición hacia un nuevo modelo energético (como los ejemplos citados de Reino Unido, Francia, Finlandia o Suecia), e invertirá 500 millones de euros en los próximos años para continuar el proceso de mejora. Se trata, pues, de una tecnología de futuro a nivel mundial en la que la industria nuclear española tiene un papel clave.

Inversiones para mejorar

El parque nuclear de Endesa tiene una potencia instalada de 3.686 MW, que durante el pasado 2016 produjo 25.980 GWh, o lo que es lo mismo, el 10% del total de generación peninsular del sistema eléctrico nacional (el 46,4% de la generación peninsular de Endesa). La compañía ha realizado inversiones por un total de 120 millones de euros para mejorar la continua seguridad de las plantas, la gestión de vida y la fiabilidad de los equipos.

También destacan las inversiones dedicadas a la finalización de la implantación de las mejoras derivadas de las pruebas de resistencia realizadas en toda la Unión Europea tras el accidente de Fukushima, por un importe de 38 millones de euros, y que sitúan la cifra acumulada en el proyecto en 166 millones de euros en el conjunto de las centrales de Almaraz, Ascó y Vandellós.

Juan María Moreno, director de Energía Nuclear de Endesa, indica que "el sector nuclear español ha ejecutado mejoras en un tiempo muy inferior al que están utilizando otros operadores a nivel europeo y mundial (Francia, por ejemplo, prevé finalizar sus mejoras alrededor de 2020), y las ha enmarcado en el contexto de las revisiones periódicas de la seguridad de sus centrales".

Añade que "durante los 20 años transcurridos entre 1997 y 2016 han sido invertidos en las centrales de Almaraz, Ascó y Vandellós un total de 3.656 millones de euros en moneda del año 2016, es decir, casi un 60 por ciento del coste inicial de las plantas. Estas inversiones se han dedicado a modernizar de forma continua las centrales, de forma que hoy se encuentran en perfecto estado operativo y con unos niveles de seguridad muy superiores a los del diseño original. Se han sustituido equipos fundamentales, como por ejemplo los generadores de vapor o las tapas de la vasija, se han modernizado sistemas de control, pasando a control digital, se han introducido nuevos sistemas redundantes de seguridad, como el sistema EJ de Vandellós II, y se han implantado los sistemas derivados de las pruebas de esfuerzo. Simultáneamente, se han mantenido desde el inicio de la operación exigentes gamas de inspección y mantenimiento de todos los equipos e instalaciones, que nos llevan a disponer de un parque nuclear con mejores indicadores de funcionamiento que los originales".

Asimismo, Moreno detalla cómo se realizará la transición energética en España e indica que "dependerá el grado de competitividad de la industria y de toda la economía, hasta tal punto que más que hablar de transición energética se debería hablar de transición a una economía baja (o nula) en carbono. Todo ello aconseja prudencia a la hora de planificar el mejor camino para realizar esta transición energética, al mínimo coste y con la mayor celeridad posible".

En esta misma línea, Endesa cuenta con un máster oficial (que va por su séptima edición) en Ingeniería Nuclear, en colaboración con la Universidad Politécnica de Cataluña. El programa también forma parte de la oferta formativa del European Master in Nuclear Energy (EMINE), lanzado en 2011 por KIC-InnoEnergy (European Institute of Innovation & Technology). Se imparte íntegramente en inglés y cuenta con la colaboración de las principales empresas del sector nuclear español, que aportan profesorado y acogen a los estudiantes para la realización de las prácticas y el proyecto, lo que asegura la orientación industrial del mismo.

Pilares para el cambio

Los expertos consideran que existen tres pilares para asegurar este objetivo: aumentar la eficiencia energética en sectores como la edificación, el transporte y la industria; apostar por las energías renovables (eólica, solar), la energía nuclear y la captura de emisiones de CO2 procedente de la quema de combustibles fósiles; y reemplazar por biocombustibles e hidrógeno los combustibles fósiles que se emplean en el transporte, las calefacciones o los procesos industriales.

Entre otras apuestas, desde Endesa se aboga, además de por una mayor electrificación de la demanda, por el impulso de la movilidad sostenible, más y mejor eficiencia energética y por la operación a largo plazo de las centrales nucleares más allá de los 40 años.

Además, Endesa, a través de Enel Green Power, ayudará a que España se convierta en el paraíso de las energías renovables. La energética se ha hecho con 339 MW -todos ellos fotovoltaicos- para dos proyectos en Extremadura y uno en Murcia, que generarán aproximadamente 640 GWh al año. El grupo invertirá unos 270 millones en la construcción de la potencia solar (790.000 euros el megavatio) que le ha sido adjudicada. Esa cantidad se suma a los 600 millones de inversión prevista como consecuencia de la adjudicación de los 540 MW en la subasta de mayo.

La energética apuesta una corrección entre la producción renovable y la nuclear utilizando tecnologías de almacenamiento, ya sea mediante nuevas instalaciones de bombeo o más probablemente, en un futuro más o menos lejano, mediante el uso de baterías. Sin tener en cuenta pérdida alguna por el proceso de carga y descarga, serían necesarios unos 21.000 MW de baterías, con una capacidad de almacenamiento de más de 6 TWh. Por otro lado, Moreno indica que "el cierre del parque nuclear nos llevaría a una situación de desabastecimiento, con un índice de cobertura no ya por debajo del 1,1 aconsejado técnicamente, sino por debajo de la unidad".

La energía nuclear todavía tiene que participar en el conjunto de fuentes que nutren el suministro eléctrico (el llamado mix energético). El estado de conservación de estas instalaciones hace posible una prórroga de otros 10 años, semejante a la que aplican otros países de nuestro entorno.

De este modo, España seguiría sacando rendimiento de las cuantiosas inversiones que ha destinado a este tipo de energía. Pero, sobre todo, la defensa de la nuclear es adecuada en la medida en que su contribución es aún fundamental para reducir las emisiones contaminantes a la atmósfera y evitar fuertes encarecimientos del recibo de la electricidad que pagan los ciudadanos.

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