Agua y medioambiente

El cuidado del medio ambiente mejora el valor de las sociedades

Amador G. Ayora, director de elEconomista.

El año pasado fue el más cálido jamás registrado, con 93 ciclones tropicales -algo inédito-, sequías cada vez más largas y una creciente pérdida de la masa de hielo de la Antártida. En lo que llevamos de 2017, vivimos una ola sin precedentes de desastres naturales de todo tipo. En Estados Unidos nunca se habían visto tantos huracanes seguidos.

El 'Irma', con categoría 5, la máxima posible, redujo a escombros varias islas antillanas, así como parte de Puerto Rico y de la República Dominicana. Luego siguieron los huracanes 'José', 'Katia' y 'Harvey'. Este último arrasó Texas. A lo largo del verano más de 21 países se vieron afectados por huracanes, terremotos, lluvias torrenciales o monzones. Un terremoto de 8,2 grados en la escala Richter causaba graves daños en México. Con menor intensidad, los movimientos sísmicos afectaron a Guatemala o China.

La Agencia Europea del Medio Ambiente señala que el Viejo Continente se calienta a mayor velocidad que el resto del planeta, sobre todo en su cuenca mediterránea. En España padecemos una de las peores sequías en 40 años. Las cuencas hidrográficas están al 30% de su capacidad. En las del Tajo, Júcar y Segura, ese porcentaje se reduce a la mitad. España y Portugal son devastadas por los incendios.

El 80% del territorio luso está afectado por la sequía grave. Este verano ardieron buena parte de los bosques portugueses causando más de medio centenar de víctimas. A mediados de agosto, había activos 220 fuegos. Algo similar ocurrió este otoño en Galicia. Descontados estos últimos incendios, entre enero y septiembre ardieron en España 85.000 hectáreas, un 15% más que el año anterior, como consecuencia de un verano tórrido. El planeta se muere o está gravemente enfermo, los niveles de CO2 están en máximos históricos.

Con un panorama así, los compromisos de descarbonización alcanzados en la Cumbre de París son urgentes. Europa acaba de anunciar que reducirá a la mitad las emisiones de CO2 de aquí a 2030 y las eliminará veinte años más tarde. Salvar el planeta no es sólo una misión de los fabricantes de automóviles, que deben invertir miles de millones para reducir las emisiones de gasóleos y gasolinas, sino de toda la industria. Desde los ciudadanos a las grandes empresas, todos estamos obligados a contribuir a este objetivo.

Por eso, cuidar el medio ambiente es parte del código de buen gobierno de cualquier sociedad. Las auditorías medioambientales cada vez serán más apreciadas y contribuirán al valor de una sociedad en un futuro inminente. Desde elEconomista, el primer periódico español en auditar sus emisiones, queremos destacar con este suplemento anual las experiencias de aquellas sociedades responsables con el clima. Un fuerte aplauso para todas ellas.

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Menos en España dónde el gobierno del PP te obliga a quemar carbón.

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