Agro

Diez motivos por los que los jóvenes están orgullosos de trabajar en el campo

  • Agricultores y ganaderos defienden sin complejos su modo de vida
Imagen de Istock

El suyo no es un camino fácil; dependen del tiempo, los caprichos de un ministerio que tiene que atender a 17 Comunidades diferentes y las cambiantes ocurrencias de Europa. Por si fuera poco, constantemente les deniegan el acceso a la tierra, no fluye el crédito para sus proyectos o tienen que luchar contra la mentalidad de su familia, que en ocasiones, les empuja a no tomar un camino que ya hace tiempo eligieron. Más noticias en la revista gratuita elEconomista Agro

Ser joven y dedicarse al sector agrario requiere un esfuerzo titánico pero cada día, en cada pueblo de España, se escucha esta frase: "Yo quiero trabajar en esto". A pesar de las trabas, las dificultades y de vivir en lugares con menos servicios que en la ciudad, hay muchos motivos para amar y sentirse orgulloso de este oficio. Estos son los 10 aspectos más destacados:

1. Una profesión que se lleva dentro

Ser agricultor o ganadero es una profesión eminentemente vocacional que se empieza a vivir desde muy pequeño. "Lo llevo en la sangre, lo he mamado desde que era niño aprendiendo con mi padre en mi tiempo libre y no me marchaba de vacaciones hasta que no terminábamos de cosechar", cuenta José Félix Curieses, miembro de Asaja, y agricultor en Villada (Palencia) al mando de una explotación cerealista de secano. Tras estudiar informática probó en otras profesiones, pero él lo tenía claro: "mi vida no tenía otro sentido que ser agricultor". Un caso parecido es el de Diego Candil, ganadero de UPA en El Barraco (Ávila), que gestiona una explotación de caprino de leche con 220 cabezas. "Me ha gustado desde siempre esta profesión. El poder estar en contacto con los animales, cuidarles y ver cómo puedes ir mejorando poco a poco las producciones es muy agradecido. Lo que estudiaba no me atraía y decidí dedicarme a lo que realmente me convencía". Para el representante de Coag, Marcos Garcés (Bañon, Teruel) es un lujo poder dedicarse a esta ocupación. "Tenemos mucha suerte de trabajar en la agricultura y organizar toda nuestra vida en torno a algo que nos gusta". Su caso es totalmente vocacional, trabajaba con su padre todos los fines de semana desde los 12 años y después empezó a estudiar la carrera de agrónomos. "Aunque no la terminé, algo de lo que me arrepiento, hice al final la carrera de Sociología, antes de volver a la agricultura, lo que me ha dado una visión más amplia de lo que es esta profesión y el papel que juega en la sociedad", nos explica.

2. Ser tu propio jefe

Poder tomar tus propias decisiones es uno de los aspectos más valorados por los jóvenes agricultores y ganaderos. "Ser tu propia jefa y organizarte como quieras, a pesar de que hay momentos con mucha carga de trabajo, es una gran ventaja", nos describe Ana Belén Atienza, ganadera en Moraleda de Zafayona (Granada). "Las personas no valoran que seas tú el responsable de tu trabajo y puedas tomar tus propias decisiones. He estado en empresas haciendo cosas en las que no creía, pero me tocaba callar y obedecer. El ser empresario agrícola te permite tomar responsabilidades y formarte más como persona", explica el miembro de Asaja, José Félix Curieses. "Ser tu propio jefe te permite llevar un ritmo muy particular. Tienes épocas de trabajo muy esclavas, pero te permite coger cinco días cuando nadie lo puede hacer. Me gusta poder organizar mi tiempo libre como mejor me conviene, siempre respetando las necesidades del campo en cada época", cuenta el representante de Coag, Marcos Garcés.

3. Una labor esencial: producir alimentos

"Si no existiéramos, no habría alimentos", así de sencillo lo cuenta Diego Candil desde El Barraco pero, a veces, a la sociedad se le olvida la importancia del sector agroalimentario. "Tenemos que estar más orgullosos de trabajar en un sector tan estratégico como este, se habla mucho de la energía y no se le da importancia al sector agrario, ninguneándolo en muchas ocasiones", denuncia Marcos Garcés, agricultor y dueño de una explotación de porcino. De la misma opinión es José Félix Curieses. "Tenemos la responsabilidad de alimentar al mundo y a menudo no nos paramos a reflexionar lo que eso supone en hechos tan cotidianos como tomarte una cerveza con los amigos", reflexiona este agricultor palentino. En la misma línea se expresa Ana Belén Atienza, ganadera en Granada y responsable de vacuno lechero de Coag: "Si no existiera el sector primario, no existirían los demás. Está claro que todo el mundo tiene que comer".

4. Responsables de mantener un entorno rural vivo

"Somos los responsables de mantener la vida en unos pueblos que se están despoblando. Con nuestra actividad fijamos población y creamos riqueza", explica Curieses. En el mismo sentido se expresa Garcés, que piensa que los agricultores y ganaderos son los responsables de mantener el entorno donde se han criado. "Al final tienes con tu pueblo y tu zona una responsabilidad y qué mejor forma de contribuir que trabajar para que se siga desarrollando".

Un trabajo común del que se benefician todos. "Los forrajes con los que alimentamos a nuestro animales los compramos a los agricultores del entono y a nosotros nos compran productos que necesitan para su actividad agraria como el estiércol o los purines", explica Ana Belén Atienza.

5. Continuar un trabajo de muchas generaciones

El poder dar continuidad al trabajo de tantas generaciones, mejorándolo y cuidándolo, es otra de las razones de orgullo de nuestros agricultores y ganaderos. "Es bonito aplicar lo que te han enseñado, sin olvidar la tradición, pero poniéndola al servicio de las nuevas tecnologías y demandas del mercado. Pasas de ver a tus familiares trabajar a ser tú el que lo haces ahora, dar continuidad a eso, es muy satisfactorio", nos describe Marcos Garcés.

6. Reducto de valores que se pierden

Con la crisis, mientras reinaron los excesos de la economía financiera y especulativa, agricultores y ganaderos se mantuvieron fieles a sus valores de siempre, con los pies bien asentados en el suelo, apegados a la economía productiva y real: producir bienes tangibles. "Tenemos que estar orgullosos porque la agricultura y la ganadería mantiene valores que poco a poco se estaban perdiendo, como el esfuerzo, la implicación, el trabajo bien hecho o la cooperación", nos cuenta con orgullo Marcos Garcés. El camino contrario era hacia donde se empujaba hasta hace poco a buena parte de la sociedad: sacar el máximo beneficio con el menor esfuerzo posible y ser insolidaria. "En el pueblo si necesitas ayuda, aunque seas competencia, te echan una mano".

7. Contacto familiar cercano

Una de las grandes ventajas que te permite esta profesión es la de fomentar una estrecha relación con tu entorno familiar más cercano. Por sus características, pasas mucho tiempo trabajando al lado de tu padre, madre o familiares, con los que surgen roces y desencuentros, pero también unos lazos muy fuertes. "Esta profesión me ha permitido aprender muchas cosas de mi padre y eso lo valoro mucho", nos relata la ganadera granadina de Moraleda de Zafayona. En el mismo sentido se expresa José Félix Curieses: "Cuando hay que currar hay que currar, pero también la agricultura me permite adelantar trabajo para poder estar en ciertos momentos de la vida de mi hija que con otro trabajo seguramente me perdería".

8. Unión con la naturaleza y los animales

Si hay algo que te permite esta profesión es poder disfrutar de un trabajo en un medio que a veces es hostil, pero que generalmente es espectacular. Nadie tiene una oficina con mejores vistas. "Es un trabajo sacrificado, 365 días del año, pero si te gusta la naturaleza y el contacto con los animales te compensa", cuenta Diego Candil, que maneja todos los días 220 cabras de la raza murciano-granadina.

9. Defender los intereses del sector

También es motivo de orgullo el poder defender los intereses del sector al que perteneces. Así lo ve la responsable de Vacuno de Leche de Coag, Ana Belén Atienza. No en vano, se han perdido ya 600 granjas y muy probablemente no se recuperarán jamás. "Tenemos un problema muy importante, porque por la falta de rentabilidad se han perdido muchos activos. Así, la leche que hemos dejado de producir vendrá ahora de fuera".

10. Pioneros en la aplicación de la última tecnología

Muchos de los avances que se están desarrollando en la actualidad se han probado primero o han tenido una primera aplicación en la agricultura y la ganadería. La geolocalización, la conducción automática que ahora empieza a llegar a los coches ya se venía probando en los tractores hace años. El último desembarco son los drones que están teniendo un gran apogeo en su aplicación al sector agrario. "Aunque no ha pasado tanto tiempo, estamos muy lejos de la imagen del agricultor con las mulas. Hoy en día utilizamos en nuestro trabajo gran cantidad de tecnología que otros sectores por la crisis no han tenido. Los cuadernos de campo con geolocalización, el autoguiado y los drones que te indican en qué momento y lugar es necesario echar el nitrógeno, son sólo algunos de los últimos ejemplos", explica el agricultor palentino José Félix Curieses.

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