Empresas Centenarias

Coca-Cola o el sabor que recorrió el mundo entero

La historia de Coca-Cola comienza con la curiosidad de un farmacéutico de Atlanta (en el sureste de Estados Unidos), el doctor John S. Pemberton. Con la idea de crear un remedio para los problemas de digestión, elaboró un jarabe y lo llevó a la farmacia de su barrio, donde le añadió agua carbonatada: quienes lo probaron lo consideraron excelente. Al socio de Pemberton, Frank M. Robinson, se le ocurrió el nombre de Coca-Cola y él mismo diseñó el logotipo caligrafiado vigente hoy. Era el año 1886.

La farmacia Jacobs fue, pues, el primer establecimiento en comercializar la Coca-Cola, a unos módicos 5 centavos. Durante el primer año, se vendieron de media 9 al día -hoy la cifra está más próxima a los 1.900 millones-. Pemberton se dio cuenta de que su invento gustaba, aunque no pudo disfrutar mucho tiempo de su éxito. Antes de su muerte, en 1888, había vendido partes de su negocio, y la participación más grande queda en manos del empresario Asa G. Candler, quien constituye The Coca-Cola Company en 1892. El primer presupuesto de publicidad de la compañía era de 11.000 dólares.

El crecimiento de la demanda es tal que Joseph Biedenharn decide hacer que la bebida sea portátil: en 1894 instala un sistema de embotellado en su establecimiento de Misisipi, y se convierte en el primero en guardar la Coca-Cola en botellas. Cinco años más tarde los también empresarios Benjamin Thomas, Joseph Whitehead y John Lupton se hacen con los derechos para envasar Coca-Cola por un dólar.

La compañía suministraba el concentrado a los embotelladores, y estos corrían a cargo de la elaboración, la distribución y la venta. Aunque no era tan sencillo. En los comienzos debían enfrentar el problema de las imitaciones, y el hecho de que no había un empaquetado uniforme en todas las plantas de producción. Había, pues, que eliminar todo riesgo de confusión entre el público.

La botella más famosa del mundo

En 1915, se celebra un concurso para decantarse por un único modelo de botella. El ganador fue Alexander Samuelsson, ciudadano de origen sueco, y por entonces jefe de taller de la Root Glass Company de Terre Haute (Indiana). Samuelsson envió a dos de sus compañeros de equipo a la biblioteca local para investigar posibilidades para el diseño. Entonces se toparon con una ilustración de una vaina de cacao y tuvieron claro que esa era la forma básica con la que trabajarían.

La nueva botella contorneada sería tan reconocible que incluso podría distinguirse en la oscuridad. Comenzó a utilizarse masivamente en 1916. La popularidad de Coca-Cola hizo de ella un artefacto artístico a escala global: el surrealista Salvador Dalí utilizó la botella en su óleo de 1943 Poesía de América, y en 1962 Andy Warhol también la emplearía en sus pinturas pop.

En los años 20 se crea la primera caja para seis botellas, que facilitaba el transporte y la distribución. A finales de esta década, la venta de botellas superaría ya a la de distribuidores. Coca-Cola aparece en España por primera vez, aunque eso sí, por medio de las importaciones.

Durante los años 40, fueron los soldados estadounidenses los que contribuyen involuntariamente a popularizar la bebida por el mundo mientras combatían en la II Guerra Mundial. De hecho, es el Gobierno de EEUU el que solicita que la bebida esté disponible para las tropas; el entonces presidente de la compañía, Robert Woodruff se compromete a proveer al Ejército con independencia de los costes en los que se incurriera. Las condiciones para su transporte son mucho más exigentes, por lo que se hace preciso fabricar un envase alternativo, más resistente: la lata. El éxito obtenido hizo que se siguiera usando después de la guerra. La falta de materias primas en Alemania impide su fabricación, con lo que la compañía inventa otro refresco, Fanta.

En 1945 se registra la marca Coke, que se llevaba empleando en publicidad desde 1941. Nueve años después, la Coca-Cola se convierte en el primer producto que aparece en la portada de la revista Time.

Desembarco en España

El establecimiento de Coca-Cola en España se produce en los 50, con los primeros contratos de embotellado firmados en Barcelona. En 1953 abre la primera planta: Cobega, en la Ciudad Condal. La primera botella de Coca-Cola producida en España data del 31 de marzo de ese año. En 1954 nace Casbega, en Madrid. Entre ambas plantas abastecían entonces a todo el país.

De igual modo que en EEUU, el éxito es casi inmediato, con lo que se hace preciso aumentar la capacidad de producción. En los 60 se abren ocho nuevas plantas de embotellado, en Madrid, Barcelona, Valencia, Tenerife, Palma de Mallorca, Sevilla, Málaga y Zaragoza. En esta época comienza a producirse también la Fanta.

Sprite, otro de los productos más conocidos de The Coca-Cola Company, llega a España en la década siguiente. La demanda sigue exigiendo ampliar la infraestructura existente; los procesos logísticos comienzan a digitalizarse. Al final de la década el número de plantas ascendía a 20.

Los 80 traen nuevos avances técnicos. Las latas y el plástico PET suponen un cambio en la forma de consumir Coca-Cola; los envases dejan de ser exclusivamente de cristal, ofreciendo a la vez más ligereza y resistencia. Las mejoras en la eficiencia hacen que se reduzca el número de plantas y se aumente la capacidad en algunas de las ya existentes.

En años posteriores sigue creciendo el catálogo de productos, que requieren seguir innovando en las embotelladoras: se introduce una línea de producción de asépticos y la automatización en los almacenes.

A partir de 2000 llega la consolidación de los embotelladores. Las plantas empiezan a producir también agua, por lo que es necesario abrir instalaciones cerca de manantiales. El primer cambio importante llega el 1 de marzo de 2013, 60 años después de la creación de la primera planta española. Las siete embotelladoras de España y la de Portugal, que operaban de manera independiente, se fusionan y firman un acuerdo con The Coca-Cola Company que les permite utilizar el nombre de Coca-Cola. Nace así Coca-Cola Iberian Partners.

Dos años más tarde prosigue la reorganización. La embotelladora ibérica se fusiona con Coca-Cola Enterprise (que cubre Gran Bretaña, Francia, Mónaco, Luxemburgo, Bélgica, Holanda, Noruega y Suecia) y la alemana Coca-Cola Erfrischungsgetränke, creando Coca-Cola European Partners (CCEP), el mayor embotellador independiente de Coca-Cola del mundo por ingresos netos.

Un coloso de la distribución

En los 131 años desde su creación, Coca-Cola se ha convertido en un gigante de la distribución, con presencia en 200 países, 24 millones de puntos de venta y una capitalización cercana a los 160.000 millones de euros. Da empleo a más de 71.000 personas.

En 2016, la marca Coca-Cola estaba considerada como la tercera más valiosa del mundo según la consultora Interbrand, y es además la más famosa, con un grado de reconocimiento del 94 por ciento de la población mundial: es el segundo término más reconocido después de la expresión okay!.

Pero no todo es Coca-Cola: la compañía comercializa más de 500 marcas y 3.500 productos, entre ellos bebidas con o sin gas, zumos y café. Es dueña de cuatro de las cinco marcas de refrescos más famosas del mundo: Coca-Cola, Coca-Cola Light, Fanta y Sprite; y en total 17 de sus marcas están valoradas en más de 900 millones de euros.

La preocupación por la salud está incorporada en la estrategia de la compañía: en la actualidad, 19 de los 20 productos más vendidos de Coca-Cola no tienen azúcar o cuentan con una versión Light o Zero.

Ello se engloba en el compromiso con la sostenibilidad, para lo que la firma ha establecido varios objetivos para 2020. Entre los relacionados con el bienestar, destaca el de ofrecer bebidas sin calorías o bajas en calorías en todos los mercados y proveer información nutricional en el frontal de cada producto; ambos están casi cubiertos hoy. Respecto al entorno sobresale la mejora del reciclaje y de la eficiencia en el uso del agua, aunque ya retorna el 115 por ciento de la empleada en la producción.

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