Empresa Global

Las constructoras tienen 132.000 millones de negocio en el exterior

  • Los grandes grupos ven minorada su cartera global en plena pandemia, pero tienen en los planes de inversión en el mundo una oportunidad para consolidar su liderazgo.
  • La pandemia ha impactado en las cifras de contratación e ingresos de las constructoras
El AVE a La Meca es el mayor proyecto desarrollado por empresas españolas en el mundo.

Las seis principales constructoras españolas (ACS, Ferrovial, Acciona, FCC, Sacyr y OHL) acumulaban al cierre de 2020 un a cartera global de pedidos de 168.277 millones de euros distribuida en las diferentes actividades que desarrollan, como construcción, gestión de infraestructuras, servicios, medio ambiente, agua, cemento o desarrollos.

La cifra supone un 6,5% menos que la que tenían en 2019, cuando se elevaba por encima de los 180.000 millones. Un descenso que deviene de la parálisis económica que en el último ejercicio devino de la pandemia por el Covid-19 y que afectó tanto al ritmo de contratación como de ejecución de obras. En ambos casos, se excluyen los pedidos de la división de servicios de Ferrovial por el proceso de venta que tiene en marcha -y así lo contabiliza-, con un importe, respectivamente, de 13.027 y 13.592 millones de euros, y sí incluyen la cartera del área de servicios industriales que ACS ha acordado vender a la francesa Vinci -su culminación se prevé para antes de finalizar el presente año-.

De los más de 168.000 millones de euros que las seis empresas tienen ya contratado en todo el mudo-y, por tanto, son ingresos futuros garantizados-, 132.324 millones corresponden a proyectos en el exterior. Esta cantidad representa un 6% menos que la que registraban al cierre de 2019 (140.784 millones). Un caída menor que la acumulada en España, donde la pandemia afectó más si cabe a la contratación con un retracción del volumen de pedidos total del 8,4%, al pasar de 39.248 millones a 35.954 millones.

En consecuencia, el peso de la cartera internacional para los seis principales grupos españoles del sector se incrementó hasta situarse en el 78,6% en 2020, frente al 78,2% de 2019. La cuota de España se limitó, por su parte, al 21,4%, frente al 21,8% anterior.

Dentro de las distintas actividades que desarrollan ACS, Ferrovial, Acciona, FCC, Sacyr y OHL en el mundo, la de construcción es la más prolija en términos de contratos. Ésta se vio afectada en el primer año de pandemia con un recorte de la cartera conjunta del 7,4%. Perdieron así la cota de los 100.000 millones de euros que habían superado por primera vez en 2019, hasta situar el nivel en 92.593 millones. En este caso, el comportamiento en el exterior también fue mejor que en el mercado doméstico. La cartera internacional perdió un 7,1%, hasta alcanzar los 83.679 millones de euros. Por el contrario, los pedidos de obras en España decrecieron un 10%, hasta los 8.914 millones.

En el caso del negocio de construcción, el peso de la contratacion internacional es aún más acusado y en 2020 avanzó desde el 90,1% hasta el 90,4%. De este modo, la cuota de España para las seis grandes compañías se restringió al 9, 6%.

Liderazgo de ACS

Por empresas, de los más de 168.000 millones de cartera que acumulan las seis mayores, ACS acapara el 41% con 69.226 millones, una cifra que, en todo caso, implica una rebaja del 11% con respecto a los 77.756 millones del ejercicio precedente. La contratación internacional, con una presencia muy destacada en países como Estados Unidos, Canadá y Australia, alcanzó en 2020 los 61.231 millones, con un recorte del 12,9%, y la nacional, por el contrario, avanzó un 7,1%, hasta 7.995 millones. De esta forma, el grupo que preside Florentino Pérez abarca el 22,2% de la cartera de lass seis principales firmas en España (más de uno de cada cinco millones contratados).

Mientras, Ferrovial fijó su cartera de construcción en 2020 -la de servicios no está incluida por su proceso de venta, aunque supera los 13.000 millones- en 10.129 millones, un 11,3% menos en términos absolutos. De esta cantidad, 8.711 millones corresponden al negocio internacional y 1.418 millones al nacional.

Por su parte, Acciona situó su cartera en 15.364 millones de euros en el último ejercicio, un 34,9% supereior a la de 2019 con un crecimiento muy significativo en el exterior, donde pasó de 7.833 millones a 12.083 millones. La actividad de construcción de la firma que preside José Manuel Entrecanales acumulaba al cierre del último año un volumen de pedidos de 10.089 millones, un 78% más, muy impactado por la adquisición del negocio de construcción e ingeniería de la australiana Lendlease.

FCC sumó una cartera de 29.412 millones en 2020, con una caída del 5,2%. En su caso, el negocio de construcción sólo acapara 5.156 millones (medio ambiente y agua son sus dos mayores pilares), con 3.527 millones en el exterior y 1.628 millones en España.

Sacyr contabilizaba al término de 2020 un cartera de 39.185 millones (-8,8%), con un peso predominante de su negocio de concesiones. De este volumen, 31.305 millones son en los mercados internacionales y 7.880 millones en España. El grupo presidido por Manuel Manrique esta ya sólidamente implantado en países como Italia, Portugal, Irlanda, Colombia, Chile, Perú, México, Uruguay, Paraguay, Brasil, Estados Unidos y Australia. El 68% de la cifra de negocios y el 80% de la cartera ya proceden del exterior. Los contratos de construcción ascendían a 5.622 millones, con un recorte del 24,9% con respecto a 2019. De ellos 3.613 millones se sitúan fuera de España.

OHL registró en 2020 una cartera de 4.962 millones de euros en todo el mundo, con una bajada del 9,1% a pesar de que batió su récord de contratación en Estados Unidos, su principal mercado. El negocio de construcción concentra el grueso de sus pedidos, con 3.988 millones.

En cuanto a los ingresos conjuntos, ACS, Ferrovial, Acciona, FCC, Sacyr y OHL obtuvieron, entre todas sus divisiones, 65.670 millones de euros, lo que supone un descenso del 6,7%. A diferencia de lo acaecido con la evolución de la cartera, la cifra de negocios internacional sufrió una caída más pronunciada que la nacional. En concreto, las ventas en el exterior se retrajeron un 8,1%, hasta alcanzar los 41.263 millones de euros. Mientras, en España las seis empresas facturaron 13.683 millones, con una disminución del 7,1%.

En la actividad de construcción, los ingresos se situaron en 42.723 millones de euros, con una reducción del 7,8% con respecto a los 46.343 millones de 2019.

Las constructoras españolas son líderes en el mundo, con una posición de dominio indiscutible en regiones como América Latina y Norteamérica. De hecho, sólo se ven superadas en el ranking de ingresos internacionales de las 250 mayors empresas del sector del mundo por las compañías chinas. De acuerdo con el último informe de ENR, correspondiente a 2019, las firmas españolas incluidas en este listado tenían una cuota del 14,9%, ocho décimas más que en 2018 (14,1%). Sólo las superan las empresas chinas, con el 25,4% del total (24,4% en 2018).

En Estados Unidos, las ACS, Ferrovial, Acciona, OHL y compañía acumulaban hace dos años una cuota de mercado de los ingresos internacionales del 31,3% (30,4% en 2018), líderes sin discusión. En América Latina y Caribe reforzaron en 2019 su posición hasta elevar su peso al 32,8% -frente al 29,9% de un año antes-, tomando así distancia en la zona con los gigantes chinos, que acotaron su porcentaje al 23,7%. Las españolas también destacan en Canadá, terceras, por detrás de francesas y estadounidenses, con un peso del 13,7%.

Con todo ello, las mayores constructoras españolas se consolidan en cabeza en América con una cuota del 29,1% (28,1% en 2018). Y desde esa posición privilegiada enfrentan los multimillonarios planes de inversión que se están gestando en múltiples países, destacando por encima de todo Estados Unidos. El presidente Joe Biden presentó hace unas semanas el plan American Jobs Plan, que prevé una inversión para infraestructuras de dos billones de dólares (cerca de 1,7 billones de euros, el equivalente a una vez y media el Producto Interior Bruto (PIB) de España). Se trata del programa más ambicioso del país norteamericano desde los años 60 con el que dinamizar la economía y el empleo y paliar las carencias en infraestructuras. Incluye, entre otros, un amplio rango de proyectos de infraestructura de transporte y vivienda, como el mantenimiento de carreteras y puentes, puertos y aeropuertos, e inversiones en ferrocarril para transporte de pasajeros y mercancías. También abarca inversiones en energías renovables, agua, líneas de transmisión eléctrica, vivienda, infraestructuras sociales como hospitales y colegios, conectividad digital y la expansión de la red para los vehículos eléctricos, entre otros.

Además, países como Australia, Canadá, Colombia, Chile, México y Perú ofrecen en los próximos años oportunidades de inversión históricas, al igual que Europa, con los fondos Next Generation UE como punta de lanza.


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