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Artistas falleros: emprendedores que se queman todo el año

  • Gámez ha pasado de moldear plastilina a plantar 11 fallas infantiles
  • El día de la Cremà arderán más de siete millones de euros
Javier Gámez en su taller de Llíria (Valencia), el otoño pasado, con los 'ninots' por terminar.

Javier Gámez (Xavi) es artista fallero. Nació en 1987 en Valencia y el 11 de junio cumple 31 años. En este ejercicio 'planta' 11 fallas infantiles. Tres en la capital del Turia, Torrent, Catarroja, Silla, Aldaia, Cullera, Xàtiva, Sagunto y Dénia. Estos días está muy ocupado. Lleva semanas durmiendo poco y trabajando mucho. "Son muchas horas aquí metido".

El taller, la nave industrial donde lleva a cabo su labor creativa y de montaje de los monumentos, está situado en el término municipal de Llíria, una localidad a 25 minutos en coche de Valencia por autovía. Seguirá repleto de 'ninots' (muñecos) y empleados, cartón, poliestireno expandido o porexpan en diversas formas (corcho blanco), papel de periódico, pinceles, pintura, botes de spray y escaleras, hasta mitad de mes.

Gámez tiene un pequeño despacho en un lateral del interior de la nave. Ahí tiene una mesa, un ordenador, un sofá, que usa a veces para dormir, y varios terráqueos donde disfruta, mantiene y cuida su otra afición: los reptiles. Tiene varios de muy vistosos colores. Lagartos y serpientes. Por eso hace calor siempre. Estos animales necesitan una temperatura ambiente constante y elevada. Todo lo contrario del 'clima' del resto de la nave, donde durante las semanas más duras del invierno se roza los cero grados de madrugada o incluso alguno negativo.

elEconomista visitó las instalaciones el otoño pasado ya que en marzo hubiera sido complicado realizar la entrevista. La última conversación de WhatsApp mantenida con Gámez y el poco tiempo que ahora puede dedicar a esta aplicación de mensajería demuestra el nivel de estrés que sufre el colectivo desde que finalizan las fiestas navideñas. Es una contrarreloj. En Valencia, y en otros pueblos donde tiene contrato para 'plantar' falla, el jurado de las fallas infantiles pasa el 15 de marzo por la mañana para calificar los monumentos. Gámez y su equipo tiene pocas horas para terminar de repasar figuras, moldes, culminar detalles y desperfectos, roturas por el transporte y dejar secar la pintura. Y que todas las piezas encajen. Ese mismo día, al final de la tarde o primera hora de la noche, se sabrá el veredicto.

Gámez sabe que unas buenas calificaciones, aunque no participe en la Sección Especial, suponen un reconocimiento al trabajo de todo un año y abren las puertas a la renovación de contratos con las comisiones falleras y a posibles nuevos encargos para el año que viene. Además, sirve de escaparate para las Hogueras de Alicante. Nuestro protagonista, ante todo, es un diseñador creativo autodidacta. Utiliza junto con sus diseñadores los programas Zetabrush y Photoshop como herramienta de trabajo para componer sus bocetos que luego se plasman en las figuras que acaban pasto de las llamas el 19 de marzo.

Los comienzos

Gámez tiene estudios de Bachillerato. Su familia siempre ha estado vinculada al mundo del espectáculo. Su padre fue batería del grupo Dúo Dinámico. Con 10 años ya empezó a trabajar y hacer 'bolos' de teatro por toda España con famosos. A los 17 dejó este sector pero lo retomó dos años después con monólogos de humor, teatro, orquestas y música. "Me lo dejé a los 25 años. Acabé quemado", reconoce. "Con 28 años me planteé hacer fallas. Me gustaba la tecnología y aprendí a hacer maquetas de plastilina y barro en la tienda de mi madre" (negocio de indumentaria fallera).

Gámez destaca que viene de una familia de empresarios y por ello ha buscado la forma de expresarse mediante el arte y dirigir a un gran equipo de profesionales. Así, el primer encargo para hacer su primer monumento fue en 2014 para la Falla El Mercat de Catarroja. No hubo contrato. Gámez regaló la falla a la comisión. Obtuvo el primer premio de ingenio y gracia y acabó en tercera posición (de un total de diez fallas en concurso).

Tras esta experiencia piloto, Gámez se metió en Facebook y comenzó a agregar a su perfil y a llamar a comisiones que no tenían artista fallero para el siguiente año. Así, consiguió seis encargos de fallas infantiles de "presupuesto moderado", en la provincia de Valencia. Su primera nave estaba en Manises pero meses después la dejó por falta de espacio.

Y como todo negocio, si quieres crecer, necesitas capital. Gámez requirió de inyección de capital en 2016. Su objetivo era participar en categorías superiores en la ciudad de Valencia. De esta forma, 'plantó' en la Falla Ramiro de Maetzu Humanista Furió. El coste oficial del monumento fue de 6.000 euros y Gámez pagó la diferencia para continuar con su planteamiento de darse a conocer y poner en valor el trabajo que podía crear en su taller. Ganó el segundo premio de la sección 2ª. Durante esta etapa tenía un empleado fijo y tres autónomos, figura habitual en el sector.

Gámez, con un ninot gorila, junto con el boceto de una de sus fallas.

En septiembre de 2016, una Hoguera de Alicante, Plaza la Viña, contrató a Gámez para plantar un monumento infantil en la Sección Especial al año siguiente. El presupuesto oficial eran 8.000 euros, aunque Gámez apostó por seguir promocionando su firma e invirtió capital en un proyecto de mayor envergadura que el contratado por la comisión.

El 20 de marzo del año pasado, un día después de la Cremà, se pusieron en contacto con Gámez vía Facebook. Recibió tres llamadas. El 21 de marzo, 48 llamadas y mensajes privados. En las tres semanas posteriores siguió recibiendo mensajes y llamadas telefónicas interesándose por su trabajo. Contabilizó unas 150. Durante la entrevista reconoció que las tenía guardadas en su terminal de teléfono móvil.

Este año, las tres fallas que planta en Valencia son de primera, segunda y tercera categoría. Además, ya ha cosechado premios sin que hayan terminado de juzgar todos sus ninots. El ninot indultat (el muñeco que se salva de las llamas) de Xàtiva y Cullera es obra de su taller. El de la falla de Dénia se quemará, aunque quedó segundo. En junio plantará hoguera en Alicante, en la Sección Especial. Tiene un contrato vigente con la comisión Florida Portazgo para levantar un monumento infantil de 15.000 euros.

Los costes: sueldos y gastos

El artista fallero Carlos Borrás escribe en su blog de temática fallera que el mundo de las fallas está lleno de egos y si quieres prosperar necesitas varias cualidades "que son difíciles de reunir y poner en práctica sin perder años de vida". Insiste en que "el margen de beneficio es pequeño y el sacrificio muy grande". Borrás argumenta que un buen artista fallero necesita una "organización brutal de ingresos y gastos, ser un buen administrador, ya que el margen es irrisorio".

También apunta a que debe tener "dotes de liderazgo". Esto conlleva que no puede ser un problema discutir, contratar o despedir, aunque también es vital "motivar, enseñar y ser capaz de crear un buen ambiente de trabajo".

Los encargos para 2018, trabajo de junio a marzo, le va a suponer a Gámez cuadruplicar la facturación. (Se muestra reacio a dar una cifra). Tiene a cuatro empleados fijos y cinco autónomos, además de dos diseñadores. Llevan a cabo las funciones de lijar, moldear, dar gota (pintar), empapelar, 'armazonar' y tareas de carpintería, entre otras. Gámez explica que un 'ninot' bien hecho puede tardar tres o cuatro semanas en acabarlo. "Solo de lija son cuatro días". "Una figura grande, con la calidad y acabado que yo exijo, puede costar 7.000 euros", afirma.

En cuanto a costes laborales, fuentes del sector señalan que un pintor en nómina puede cobrar desde 1.100 euros al mes hasta 2.000 o lo que pida, además de la Seguridad Social que también paga el que contrata. "Según el caché y la calidad del trabajo que realice. Es como los cantantes o actores", apunta Gámez. El precio por hora puede oscilar entre los 8-10-12 euros si está en nómina y 18 o 30 euros si es autónomo. Gámez es autónomo, paga 275 euros de cuota mínima al mes, el IVA trimestral y unos 600 euros de alquiler de la nave. También paga seguros (incendio, robo y responsabilidad civil) de las instalaciones. Afortunadamente, Gámez tiene otro trabajo, también relacionado con la creatividad. Es actor de doblaje y eso le permite tener otros ingresos. Su sueldo ficticio como artista fallero y 'foguerer' lo destina a recuperar la inversión. "He tenido ayuda familiar", reconoce.

De cara a la recta final de la entrega de los trabajos, siempre necesita más personal y los costes laborales se disparan. Gámez también requiere de los servicios de decoradoras profesionales para rematar las escenas y cuidar los detalles y acabados. Pueden cobrar entre 18 y 20 euros la hora. Con todo, en los días previos a la 'plantà', la mano de obra de estas profesionales se puede disparar a 28 euros la hora. "Eso es lo que la gente valora", subraya Gámez.

Entre otros, el precio del petróleo también influye a la hora de presupuestar una falla. Uno de los materiales que se usan para modelar las figuras es el poliestireno expandido o corcho blanco, un producto derivado del petróleo. Este material ha subido exponencialmente de precio y ello complica más ceñirse al presupuesto.

Entre grandes e infantiles, la Junta Central Fallera calcula, según las cantidades de los contratos, que en el día de la Cremà arderán algo más de siete millones de euros. Son cinco ejercicios consecutivos de subidas tímidas tras el ajuste de los años más duros de la crisis. A la Junta Central Fallera pertenecen las fallas de Valencia capital y sus pedanías, además de los municipios de Mislata, Burjassot, Xirivella y Quart de Poblet. En esos siete millones de euros no se contabilizan los monumentos de, por ejemplo, Torrent, Alzira, Gandia, Xàtiva, Cullera, Sagunto, Burriana, Dénia, Benidorm y decenas de localidades que también celebran las fiestas josefinas.

Días antes de publicar este reportaje volvemos a contactar con Gámez. Aunque está ultimando la 'plantà' de sus monumentos, explica que "el ejercicio ha ido bien, sin imprevistos, con una agenda muy definida" y con un trabajo que espera guste y sea reconocido en la calle. Gámez ya tiene planes y encargos para el año que viene, aunque no puede dar detalles todavía. "Primero hay que quemar las fallas de este año y disfrutar de lo que quede de fiesta". Abril, mayo y junio son meses de descanso, vacaciones, hacer balance, nuevos fichajes de artistas falleros, contratos y presentación de bocetos para el año que viene. Y a seguir quemándose.

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