Emprendedores-Pymes

Cuando el emprendimiento social es negocio

  • "Los valores empresariales clásicos no tienen relevancia"
Los emprendedores sociales pertenecen a distintos sectores.

Economía social . Y eso, ¿cómo se come? Nos lo mastican desde la Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes), la patronal de este tipo de empresas, "que defienden y dan visibilidad a un modelo que basa su actividad en la primacía de las personas sobre el capital, bajo unas premisas de transparencia y democracia en las decisiones empresariales, y donde los trabajadores son piezas clave de las decisiones encaminadas a buscar el bien común y social ".

Y, forman parte de esta economía social los siguientes tipos de empresas: las cooperativas, las sociedades laborales, las mutualidades, las empresas de inserción, los centros especiales de empleo, las cofradías de pescadores, las asociaciones del sector de la discapacidad y las fundaciones. Y no son cuatro bienintencionados. Tal y como afirma el presidente de Cepes, Juan Antonio Pedreño, "las compañías de la economía social constituyen el 12,5% del empleo y cuentan con una facturación en torno al 10% del PIB".

Y resultó que la desconocida fórmula es más que rentable, tanto para el emprendedor como para la sociedad. De hecho, entidades financieras como BBVA, a través de Momentum Project, o la Caixa, con su Programa de Emprendimiento Social , han abierto el grifo de la financiación a negocios solidarios que pretenden alcanzar una transformación o impacto social mediante una actividad empresarial y económica viable y segura.

Según un estudio de BBVA sobre el impacto de estos proyectos, se prevé que, durante el periodo 2014-2016, el número de emprendimientos sociales se incrementen en torno al 145%. Además se estima que, en un periodo de cinco años, el número de empleos que se generan por esta vía se multiplique por cuatro. Para la entidad, "el emprendimiento social se integra por empresas sostenibles que siguen generando empleo incluso en entornos de crisis como el actual. A lo que se añade que aportan soluciones para paliar los distintos retos a los que se enfrenta la sociedad. Este crecimiento viene avalado por la resilencia de proyectos que, durante el periodo de recesión, lejos de perder cuota de mercado, han sido capaces de crecer de forma sostenible.

Voluntariedad

Una mayor resistencia que para Sebastián Reyna, secretario general de Upta (Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos), se debe "a la voluntariedad del proyecto en sí. Y a que los valores empresariales clásicos no tienen relevancia en su planteamiento".

Aunque relegada a un segundo plano en España, las empresas non profit suponen un 30% del peso específico de la economía estadounidense, un dato que tiene mucho que ver con la privatización del servicio sanitario norteamericano. En nuestro país, los ajustes que se han producido en servicios sanitarios, educativos y medioambientales "han beneficiado el emprendimiento social" afirma Elena Melgar, vicepresidenta de proyectos de ATA (Federación Nacional de Asociaciones de Autónomos), quien insiste en que "este despertar no significa que no sea necesaria la financiación y el apoyo público para dar continuidad a la oferta de servicios estatales".

Mercado irregular

Una posición que también comparte Sebastián Reyna, "además de los recortes que se han producido en las líneas estatales, la desaparición de la obra social de las cajas ha impulsado la puesta en valor de este tipo de iniciativas empresariales". Lo cierto es que, aunque, en palabras de Melgar, ahora mismo "el mercado es irregular, la tendencia es de crecimiento en los próximos años". Proyectos que se han convertido en realidades empresariales de primera necesidad porque "cada vez hay más casos de personas en riesgo de exclusión social ".

Con esta manía que tenemos los periodistas de bautizarlo todo, y gracias al -o por culpa del- boom de emprendedores, de un tiempo acá se acuñó el término de emprendedores sociales. Vamos, autónomos de toda la vida que, buscando el autoempleo hasta debajo de las piedras, daban trabajo a discapacitados o colectivos en riesgo de exclusión social . Y, en una vuelta de tuerca más, aparecieron otros emprendedores que vieron en los colectivos citados no ya tanto unos empleados, sino un nicho de mercado por explotar.

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Información elaborada por Verònica Sosa, Carmen Larrakoetxea, Rafael Daniel, Carlos Pizá, Javier Alfonso, Ruth Lodeiro, Eva Sereno, Beatriz Triper y Esther Porta.

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