Elecciones Generales 20D

El 'no' del PSOE a Podemos condena a Mariano Rajoy y Pedro Sánchez a entenderse

  • La abstención de C's, insuficiente para que el PP revalide el Gobierno
  • Rivera apela a la responsabilidad y pide a Sánchez que se moje y decida

El mapa político tras la resaca electoral deja muchas incógnitas y, sobre todo, muchos condicionales en el aire. Las únicas alternativas de gobierno pasan por pactar, y todos los pactos pasan a su vez porque las formaciones se salten algunas de sus líneas rojas. En este escenario de negación, la gobernabilidad del futuro Parlamento se enfrenta a no pocos escollos, que dependen en su mayoría de qué postura adopte el PSOE, que este lunes ya proclamó dos noes claros: no a un pacto de Gobierno de Podemos y no a la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno. Especial Elecciones. EN DIRECTO | Reacciones a los resultados.

Sin embargo, ambas negativas abocan irremediablemente a unas nuevas elecciones generales. Tras el cerrojazo a un pacto por la izquierda, si las dos fuerzas mayoritarias quieren evitar ese escenario, populares y socialistas están condenados a entenderse si quieren evitar unos nuevos comicios y la apertura de un periodo de inestabilidad, que podría prolongarse durante los próximos meses.

En cualquier caso, la primera dificultad, una vez constituidas las nuevas Cortes, que ya obligará a un primer acuerdo entre los grupos para elegir presidente de la Mesa del Congreso, es la investidura del nuevo jefe del Ejecutivo, aunque sea en segunda vuelta y por mayoría simple, con varias abstenciones.

El PP, con o sin coalición

El Partido Popular, con 123 escaños y sin apoyos en el resto del arco parlamentario, está obligado a avanzar hacia la opción de un Gobierno en minoría con las abstenciones de Ciudadanos y del PSOE. Albert Rivera, tal y como desveló en el último minuto de campaña, no se opondrá a que gobierne la lista más votada. Sin embargo, la abstención de la formación naranja es insuficiente para que el PP revalide su Gobierno y pueda sacar adelante las leyes. Por tanto, el palo en las ruedas de los populares está en convencer a los socialistas, que pese a perder 20 escaños, siguen segundos y este lunes confirmaron que votarán en contra de Rajoy como próximos presidente del Gobierno. Lo que no aclaran es qué postura adoptaría el Partido Socialista si el PP presentase otro candidato diferente a Mariano Rajoy.

Las presiones para que el PSOE desbloquee la formación de un nuevo Gobierno se intensifican también desde Ciudadanos. Albert Rivera insistió en que hace falta que el PSOE "se moje". El líder de la formación naranja aseguró que el país está listo y preparado para empezar la legislatura el 13 de enero. "Ahora le toca a otros mover ficha", reclamó en clara alusión a Sánchez, que debe aclarar "si va a permitir que España tenga legislatura y gobierno o si va a intentar formar gobierno", señaló, para a continuación apelar "a la responsabilidad y al sentido de Estado" de los socialistas.

Pedro Sánchez se enfrenta a una encrucijada en un momento especialmente delicado para el secretario general del partido, que no está sobrado de apoyos. Los barones socialistas no quieren ni oír hablar de un pacto con Podemos.

El secretario de Política Federal del PSOE y dirigente del partido en Andalucía, Antonio Pradas, dejó claro que un hipotético pacto de Gobierno con Podemos es prácticamente imposible por la postura de la formación de Pablo Iglesias sobre la autodeterminación en Cataluña, que es una de las líneas rojas de los socialistas. El PSOE "no va a entrar ahí de ninguna manera", confirman fuentes socialistas.

Una posición ratificada por el secretario de Organización socialista, César Luena, que insistió en la comparecencia tras la reunión dela Ejecutiva socialista en que la unidad de España es "indiscutible" para el PSOE.

Las declaraciones de Iglesias subrayando la condición de España de un estado plurinacional y donde se adquiría un liderazgo en relación no solo a Cataluña, sino a Navarra y el País Vasco, ha alejado definitivamente cualquier opción de pacto de izquierdas para llegar a La Moncloa.

Cuestión distinta es si las presiones internas, que llegan sobre todo desde el PSOE andaluz, obligaran finalmente a Sánchez a entenderse con los populares y permitir que la legislatura avance. Lo que es indiscutible es que un pacto de investidura entre PP y PSOE, con 213 escaños entre ambos, sería una opción imbatible para el resto del arco parlamentario.

Rajoy ya mira a Ferraz

Y el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, dio muestras sobradas este lunes de haber entendido el mensaje de los electores. Quieren que el PP gobierne, pero quieren que lo haga pactando. Tras el tenso Comité Ejecutivo que se celebró por la tarde en Génova -con la presencia de José María Aznar, que reclamó la celebración de un Congreso abierto para renovar la dirección del PP-fue el propio Rajoy quien compareció ante los medios y lanzó un primer mensaje a Sánchez y Rivera.

Rajoy comenzó reivindicando que el triunfo corresponde al PP, con 33 escaños y 1,7 millones más de votos que el PSOE, y con la victoria en 13 comunidades autónomas y 39 provincias. Así, "la iniciativa de intentar formar un Gobierno nos corresponde. Y si es un Gobierno estable, mejor", señaló, en línea con su intervención de la noche del domingo en el balcón de la calle Génova.

A su juicio, una mayoría de los españoles se ha decantado por formaciones que comparten la unidad de España, la igualdad, la soberanía nacional, el papel de España en la UE y la lucha contra el terrorismo y la violencia. "Somos partidos que, lógicamente, tenemos diferencias, pero compartimos lo esencial", abundó, pese a que en ningún momento citó sus marcas o a sus candidatos e incluso dijo: "yo no he mencionado a ningún partido".

Fue entonces cuando Mariano Rajoy, en uno de los mejores discursos que se le recuerdan, pidió "altura política y sentido de Estado" y prometió "generosidad" de su formación para lograr la ansiada estabilidad, que las urnas ahora le niegan.

En este punto, el aún presidente del Gobierno alertó sobre la posibilidad de que España entre en un periodo de inseguridad política, algo que a su juicio "nuestro país no se puede permitir".

"Necesitamos propiciar certidumbre dentro y fuera de España", aseguró, especialmente en tres ámbitos: certidumbre sobre el rumbo institucional que pueda tomar nuestro país; certidumbre para ofrecer a los españoles una senda segura y compartida de consolidación del crecimiento, de garantía de los derechos sociales y de avances en la prosperidad; y certidumbre sobre la posición de España en la UE y sus compromisos en materia de consolidación fiscal (el omnipresente déficit público) y las reformas.

Los grandes escollos para alcanzar pactos

El referéndum para Cataluña y el modelo territorial

Que los catalanes puedan decidir su futuro en las urnas es la condición irrenunciable de Podemos para apoyar a un candidato de otra formación o formar parte de un Gobierno. Ni el PP, ni el PSOE ni Ciudadanos están dispuestos a ceder un ápice en esta cuestión, por lo que parece improbable que el líder del partido morado, Pablo Iglesias, pueda apoyar a otro candidato en el debate de investidura.

El Cupo y el Concierto económico del País Vasco

Mientras PP, Podemos y PSOE son partidarios de un nuevo modelo de financiación que perpetúe los privilegios vasco y navarro, Ciudadanos proclamó su intención de acabar con el Cupo y el Concierto económico del País Vasco. La cuestión plantea incluso división dentro de las formaciones favorables, como ocurre en el PSOE, donde hay voces críticas, y puede convertirse en escollo de pactos. La disciplina fiscal y el margen para el déficit Tres partidos, PSOE, Ciudadanos y Podemos, manifestaron en campaña su intención de pedir más margen con el déficit a Bruselas, pese a que en este sentido los dos primeros acudirían a Europa con prudencia y negociarían cambiar más margen por reforma. Podemos, por su parte, plantea retrasar tres añosla reducción por debajo del 3%. El PP quiere dejarlo en el 2,8% en 2016

La nueva reforma de la Constitución

El PP solo retocaría pequeños detalles en la Carta Magna frente a la amplia reforma que proponen los socialistas y Ciudadanos, a los que sin embargo distancia la cuestión territorial (el PSOE insiste en el modelo federal). La reforma constitucional que propugna Podemos, blindando incluso medidas de gasto público, es rechazada de plano por las otras tres formaciones políticas.

Una nueva reforma para el mercado de trabajo

Otro ámbito en el que el acuerdo será difícil. El PP sólo ha anunciado bonificaciones a la contratación indefinida. Mientras, el PSOE habla de derogar la última reforma laboral negociando un nuevo Estatuto de los Trabajadores y Ciudadanos pretende impulsar su contrato único indefinido. Podemos también quiere derogar la reforma laboral, pero gravaría más a las empresas y aprobaría la renta básica.

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