Editoriales

Un ciclo adverso para los bancos

  • Resulta imposible que el BCE acometa sus alzas de tipos
Foto: Archivo.

Los expertos son pesimistas ante la evolución de los bancos españoles, y por extensión europeos, en este año. De hecho, dos meses bastaron para que las estimaciones de beneficio caigan un 4,4 por ciento respecto a 2018, de modo que ahora se espera un avance de las ganancias de un 1,7 por ciento, el más bajo desde 2012. Puede sorprender que las entidades regresen al escenario propio de una recesión precisamente en un ejercicio como el actual, en el que la recuperación económica continúa a buen ritmo, pese a desacelerarse. Con todo, el análisis de los últimos resultados de las entidades, aunque positivo en líneas generales, arrojó aspectos que deben vigilarse estrechamente. Sin duda, el esfuerzo por recortar costes y provisiones ha sido meritorio; sin embargo, este recurso empieza a agotarse sobre todo en lo que concierne a la venta de activos tóxicos, tras las masivas colocaciones que marcaron el año pasado. De igual modo, la elevación de los ingresos por comisiones (siempre una asignatura pendiente de la banca española) era necesario, pero la creciente competencia en este ámbito reduce ahora sus rendimientos. Pero lo realmente decisivo en el deterioro de expectativas es un factor fuera del control de los bancos y que afecta al corazón de su negocio crediticio: el calendario de alzas de tipos del BCE. Resulta completamente ilusorio esperar que Fráncfort vaya a acelerar esa hoja de ruta en la actual fase del ciclo, con la inflación en mínimos y la industria alemana contrayéndose. Es cierto que el BCE no deja solos a los bancos en este escenario y se prevé que reactive las inyecciones de liquidez el mes próximo. No obstante, con los tipos anulados hasta 2020, resulta imposible que los márgenes del negocio crediticio se recuperen.

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