Editoriales

Pena ejemplar para la corrupción bancaria

El Supremo ratifica en su mayor parte las severas condenas que la Audiencia Nacional impuso en 2017 por las tarjetas opacas de Caja Madrid-Bankia; entre ellas, los cuatro años y medio de prisión de Rodrigo Rato. Tras el fallo del Alto Tribunal, puede darse por demostrada la gravedad de las prácticas que tuvieron lugar en la entidad, que están lejos de limitarse a irregularidades puramente fiscales.

Las tarjetas black fueron un medio de fomentar el clientelismo creado por el fallecido Miguel Blesa y que Rato consintió que perviviera. Ante un caso flagrante de apropiación indebida y sistemática de fondos, la Justicia se ha decantado por un castigo ejemplar que permite vaticinar penas contundentes para los otros 300 exejecutivos encausados por delitos semejantes en España.

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