Editoriales

Asfixia de las empresas en Cataluña

El secretario de Estado de Hacienda de la Generalitat, Lluis Salvadó, augura en elEconomista un panorama fiscal muy perjudicial para las empresas que operan en Cataluña. El máximo responsable de la polémica Agencia Tributaria catalana se muestra convencido de que el referéndum independentista se celebrará y que, posteriormente, el Gobierno central aceptará negociar con la Generalitat.

Mucho más factible es un escenario en el que el Ejecutivo de Mariano Rajoy se negará a debatir tras una consulta ilegal; pero Salvadó asegura que seguirá con sus planes, aun cuando esa determinación implique establecer un doble régimen fiscal en Cataluña para ciudadanos y empresas. La plena inseguridad jurídica es el precio que el secretario de Hacienda está, teóricamente, dispuesto a pagar hasta desembocar en una independencia que aún supondrá mayores apuros para las firmas.

No en vano Salvadó reconoce que su objetivo es subir la tributación de las grandes empresas tras la secesión. Poco importa que esta separación sea sumamente improbable. Resulta igualmente temerario lanzar este tipo de mensajes en un territorio en el que la inestabilidad creada por el independentismo provoca profundo daño en el mundo empresarial. Lo demuestra el hecho de que el crédito bancario se hunde en Cataluña a tasas cercanas al 20%, tres veces más rápido que en el resto de España.

Se trata de la mejor prueba de hasta qué punto las empresas paralizan proyectos o simplemente se marchan a otros territorios en donde no sufran una presión fiscal tan desorbitada. Queda evidenciado que ahondar en la apuesta secesionista es el camino más seguro para abocar a las empresas en Cataluña a una asfixia fiscal que no soportan.

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