El inmobiliario sigue siendo el gran lastre para la banca. Santander, BBVA, CaixaBank, Sabadell, Popular y Bankinter perdieron 15.300 millones con sus inmobiliarias, un exceso del pasado del que va a ser difícil recuperarse. No obstante los números rojos bajaron el ejercicio pasado un 36%, hasta los 3.027 millones, gracias a la estabilización de precios y a la mejora de la economía. Es precisamente esta pequeña mejoría la que ha permitido la caída de Martinsa y la que hará que la banca no avale proyectos inviables. La purga aún no ha acabado y la verdadera normalización aún está pendiente. Sin embargo, la banca debe aprovechar la recuperación económica para asumir riesgos, siempre que no se vuelva a los excesos del pasado.