Economía

Las mujeres son el principal pilar económico en el 33,6% de los hogares, casi el triple que en 1980

  • El informe señala cambios hacia modelos familiares más reducidos
  • Aumenta la clase media hasta el 80,8% en 2017
  • Disminuyen los trabajadores de menor cualificación

La incorporación de la mujer como pilar económico de los hogares españoles, la reducción progresiva del tamaño medio de los hogares, el crecimiento de la clase media y la fuerte mejora en los niveles educativos son algunos de los principales cambios sociales que se reflejan en la monografía Patrones de consumo de los hogares españoles: evolución histórica (1973-2017) e impacto de la crisis de 2007, elaborada por la Fundación Ramón Areces y el Instituto Valenciano de Investigaciones Económicas (Ivie).

Según el estudio, las mujeres son el principal pilar económico del hogar -miembro cuya aportación periódica al presupuesto común del hogar es mayor- en el 33,6% de los hogares españoles. Este porcentaje era solo del 13,7% en 1980. Es decir, en cuarenta años, el peso de la mujer como pilar económico fundamental de los hogares españoles prácticamente se ha triplicado.

Además, mientras que en 1980 el porcentaje total de hogares con mujeres como principal fuente de ingresos se explicaba por el elevado peso de las mayores de 65 años, en 2017 los hogares con mujeres como principal soporte económico superan el 30% en todas las franjas de edad.

Disminución del tamaño

En este periodo también se han producido grandes cambios en el tamaño de los hogares. La población española total ha crecido un 35% desde 1973, pero el número de hogares se ha duplicado, al pasar de 9 millones a 18,5 millones en 2017. Mientras que en 1980 los hogares con cinco miembros o más eran casi el 30% de los existentes, esta cifra no llega al 6% actualmente. Por el contrario, el porcentaje de hogares formados por una o dos personas ha pasado del 29% al 56% en ese periodo.

Esta transformación del modelo de hogar puede deberse tanto por la caída de la natalidad -con una tasa de fecundidad que pasa de 2,84 hijos por mujer en 1970 a 1,33 en 2016- como por el incremento de la esperanza de vida, que eleva el número de hogares ocupados por personas mayores de 65 años que viven solas o en pareja hasta el 30,1% en 2017, así como por la aparición de nuevos modelos familiares.

Educación y clases sociales

Por otro lado, en el informe se destacan los avances en los niveles educativos de los sustentadores principales de los hogares. Mientras que en 1980 solo el 13% de los hogares contaba con un sustentador con estudios superiores o medios, en 2017 ese porcentaje supera el 50%.

Esta mejora está directamente relacionada con la evolución de las clases sociales. La clase social "baja", entendida como aquella formada por trabajadores con bajos niveles formativos que llevan a cabo trabajos de baja cualificación, ha pasado de tener en 1980 un peso superior al 25% de los hogares a superar escasamente el 3% en 2017. Por el contrario, las clases medias han pasado de concentrar el 70,9% de los hogares al 80,8% en 2017.

Consumo

El gasto total de los hogares refleja el progreso de la economía española habiéndose triplicado en términos reales desde 1973 a 2017. Sin embargo, la crisis de 2007 marcó la primera caída del gasto total en 70 años.

Entre 2006 y 2013, el periodo en el que se produce la recesión, el consumo total de los hogares en España cayó un 21,8%. Los únicos que vieron incrementar su gasto en este contexto de fuerte caída fueron aquellos en los que el sustentador principal era mayor de 65 años. Se trata de hogares con ingresos estables (pensión de jubilación) que tuvieron que asumir parte de los gastos de hogares establecidos por hijos que sufrieron el desempleo.

La crisis en España mostró los cambios de patrón de consumo habituales en un periodo de recesión. Se produjo una fuerte caída del gasto por hogar en bienes duraderos, como los muebles o electrodomésticos. Así como otros gastos en vestido y calzado y la compra de vehículos y otros gastos de transporte. Tal y como se señala en el informe, se trata de bienes cuya adquisición tienden a aplazar las familias a periodos de recuperación.

Los únicos grupos de gasto que continuaron creciendo durante la crisis fueron la vivienda (3,8%), que incluye tanto los alquileres como los suministros de agua, gas y electricidad, y la educación (13,6%).

Tras la salida de la recesión, el gasto en bienes duraderos que se había retraído comienza a remontar. Además, el gasto por hogar en hoteles, cafés y restaurantes es el que más crece, un 20,2% hasta 2017.

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