Economía

¿Preocupado por el futuro financiero de sus hijos? Claves para planificarlo correctamente

  • ¿Qué debe tener en cuenta al elegir un vehículo de inversión a largo plazo?
  • ¿Quién debe ser el titular de la cuenta o el fondo? ¿Usted o su hijo?
Imagen: Dreamstime.

Nuestro futuro financiero nos preocupa cada vez más. Precisamente por eso, en el mismo momento en el que se tiene un hijo, esa preocupación se extrapola a las necesidades futuras del pequeño.

Precisamente para asegurarse de que sus vástagos puedan estudiar una carrera universitaria o hacer frente a diversos gastos extra o imprevistos que puedan surgir, muchos padres buscan vías que les permitan ahorrar y garantizarse que dentro de unos 18 años su hijo podrá disponer de una red económica suficiente para no perder oportunidades.

Partiendo de que el principal requisito para arrancar un sistema de ahorro-inversión para los miembros más jóvenes de la familia es que sea sostenible en el tiempo, desde el club digital de inversión Uncommon Finance explican algunas claves para elegir la opción que más se ajuste a su caso concreto.

¿Cómo elegir un vehículo de inversión a largo plazo?

Las familias tienen a su disposición varias opciones. Las principales serían las cuentas de ahorro y los fondos de inversión.

Por un lado las cuentas de ahorro no suelen cobrar comisiones y disponen de regalos y/o promociones para niños. Pero hay que tener en cuenta que la rentabilidad obtenida es muy baja, teniendo los tipos de interés de los últimos años por debajo del 1%.

Otra opción serían los fondos de inversión. Recuerde que el fondo es un vehículo de inversión que permite posicionarse en diferentes tipos de activos (renta variable, renta fija, materias primas, etc…), geografías (Europa, USA, países emergentes, etc…) y sectores (tecnológico, financiero, consumo…). La potencial rentabilidad que se puede obtener a través de los fondos es mayor que la de las cuentas de ahorro, sin embargo, debemos ser conscientes que el riesgo asociado a los mismos es mayor, y que el período mínimo de inversión recomendado suele ser de 3 años, aunque varía en función de las características del mismo.

En el caso de los fondos de inversión activos, los gestores aplican sus conocimientos para analizar el mercado y toman personalmente la decisión de en qué empresa invertir. Existen múltiples estrategias de inversión activa, una de ellas es la gestión value, que es la empleada por varias boutiques en España como Bestinver. Estos ofrecen condiciones especiales para los niños. Por ejemplo, hay casos en los que la aportación mínima es de 200 euros frente a los 6.000 euros para un adulto.

Por otro lado, están los fondos de inversión indexados o 'pasivos', que son fondos de inversión en los que los gestores no deciden las empresas concretas en las que invertir, simplemente replican a un índice de referencia y por tanto las comisiones de gestión son más bajas que en los fondos activos. Una de las gestoras españolas que realiza este tipo de gestión es Indexa Capital, que actualmente no cobra comisiones de gestión a los primeros 10.000 euros invertidos si la cuenta se abre a nombre de un niño.

Desde Uncommon Finance se recuerda que invertir siempre conlleva un riesgo. Por eso, tal y como asegura David Barros, Responsable de Investigación de la plataforma, "lo ideal es encontrar un vehículo de inversión a largo plazo sobre el que ir haciendo aportaciones y que no requiera un seguimiento complejo. Si somos constantes, cuando llegue el momento de hacer uso de ese capital, se habrá multiplicado. Y en caso de querer seguir haciéndolo crecer, será una base muy importante".

Tal y como aseguran desde este club de inversión, la ventaja que tiene un niño es que tiene un horizonte temporal mayor, por lo que puede permitirse una inversión más arriesgada, entendiendo por esta un mayor peso de la renta variable siempre. Pero si hay una fecha de rescate estimada (por gastos para la universidad, compra de un coche o simplemente retirar todo lo invertido), a medida que se vaya acercando ese momento habrá que optar por una cartera más conservadora, con mayor peso de la renta fija.

¿Quién debe ser el titular de la cuenta o el fondo?

Una de las principales dudas que existen a la hora de contratar un fondo es si se debe poner o no a nombre de los hijos.

Pues bien, hay padres que ponen el fondo a nombre de sus hijos, otros que prefieren que sea una cartera familiar y hay otros que esperan a que sea el propio hijo el que vaya metiendo poco a poco y ellos solo lo guíen. Esto depende de decisiones personales, emocionales o fiscales.

1. Si contrata un fondo a nombre de su hijo

Esta opción consiste en contratar un fondo a nombre del hijo y es el progenitor quien gestiona el mismo mientras el hijo sea menor. El principal inconveniente de esta opción es que al llegar a la mayoría de edad el hijo tendrá el control total de la inversión  y puede que no tenga la madurez suficiente para ello. Sin embargo, existen grandes ventajas ya que, al estar el fondo al nombre del hijo desde el inicio, no existe ningún coste fiscal hasta que se retire el patrimonio del fondo y ese dinero está "a salvo" de las posibles deudas o litigios en los que puedan verse involucrados los padres.

2. Si cede una porción de la cartera a su hijo

En este caso, cuando los padres lo estimen oportuno, ceden una parte del patrimonio familiar al hijo, que puede ser a los 18 años o simplemente cuando consideren que tienen la madurez suficiente para su gestión. El principal  problema de esta opción es el coste fiscal, ya que por un lado los progenitores tendrán que tributar por la ganancia patrimonial correspondiente a la parte del patrimonio que cederán a su hijo (actualmente el tipo impositivo oscila entre el 19% y el 23%). Por otro lado, el hijo tendrá que tributar por el Impuesto de Donaciones y Sucesiones. El cálculo de este impuesto toma como base el valor de los fondos recibidos multiplicado por el tipo impositivo del impuesto (el cual varía en función de la Comunidad Autónoma) y se le aplica una reducción por parentesco (en el caso de Madrid esta reducción es del 99%).

Sea como sea es muy recomendable que los padres tengan conocimientos de finanzas personales para gestionar mejor el futuro de sus hijos y, lo más importante, para que éstos aprendan también de sus padres y sean ciudadanos conscientes.

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