Economía

El Banco de España pide Presupuestos anticíclicos contra los 'números rojos'

  • Aboga por mejorar la productividad como principal factor del crecimiento

El gobernador del Banco de España (BdE), Pablo Hernández de Cos, advirtió ayer de la necesidad de retomar lo más rápidamente posible en nuestro país una política presupuestaria anticíclica o de estabilidad, que sea capaz de frenar la "desaceleración gradual" que está calando en la economía global y, en concreto, en la europea.

Hernández de Cos se remite a la consolidación presupuestaria, siguiendo las directrices marcadas por la Comisión Europea, persiguiendo un déficit estructural cercano al cero. Las cifras con la que se maneja España, tanto de deuda como de déficit -este martes Bruselas lo situó en el 2,3%, tres décimas más de las previsiones enviadas por el Gobierno de Pedro Sánchez en su Plan de Estabilidad- le parecen muy elevadas.

Según los estudios de la institución, son datos que dan poco margen a la economía española en tiempos todavía de crecimiento, pero también de advenimiento de una desaceleración gradual, con un contexto global incierto, y a falta de reformas estructurales.

Con tan escaso margen -defendió el gobernador del supervisor-, resulta urgente la revisión de gastos e ingresos públicos para contribuir al crecimiento de la economía. Incluso insiste en que hay margen para redefinir la estructura impositiva.

Así pues, en un marco de claro endeudamiento público y exterior, con un envejecimiento de la población -que puede afectar gravemente a las actuaciones macroeconómicas más allá de las pensiones, alcanzando en negativo a la sanidad, a la dependencia o, a las políticas monetarias-, además con elevadas tasas de desempleo, y ante los retos a los que se enfrenta el sector bancario, la productividad -señaló ayer Hernández de Cos- ha de ser nuestra principal prioridad, ya que es la variable que mejor mide la productividad total de los factores.

La mejor medida de eficiencia

La productividad -sostuvo el máximo responsable del Banco de España en la Asamblea anual del Instituto de la Empresa Familiar, celebrada en el Casino de Madrid- es una medida de eficiencia o la variable que mejor coteja el crecimiento económico, subrayó Hernández de Cos.

La productividad española está por debajo de la de la Unión Europea, y aun más por debajo de la alemana, remarcó. Antes de la crisis, las tasas de productividad de las empresas eran iguales, pero tras ella, la caída productiva de los empresas españolas fue abrupta y su destrucción fue en aumento. Una destrucción que sobre todo se concentró en empresas poco productivas.

Con este escenario, la recuperación de la creación de empresas ha sido más lenta en España frente a Alemania o frente a Francia.Así, las dos características de la productividad de España, dicho de otro modo, las dos anomalías -indicó el gobernador del BdE- son: la baja productividad de las empresas nuevas, lo que afecta a su tasa de supervivencia y a su capacidad de rendimiento y, la débil correlación que hay entre el crecimiento de las empresas y su productividad.

En resumen, el tejido empresarial español es pequeño, somos poco productivos, y las empresas grandes, con más productividad, sin embargo son menos productivas que las de la Unión Europea.

La calidad del capital humano, un marco normativo que no es bueno, otros distorsionadores de la productividad y, la calidad del marco institucional esbozan la foto fija de la productividad del mercado patrio.

"Paulatinamente" -destacó este martes, Hernández de Cos en su conferencia 'Retos de la economía española'-, en las últimas décadas se ha producido una mejora del capital humano. Mientras el 24% de las personas entre 60-64 años no han completado estudios de Secundaria, hoy solo el 6% de los trabajadores entre 25-29 años no han completado estos estudios.

Sin embargo, España sufre un grave abandono escolar, hay bajo rendimiento de los alumnos en los exámenes estándares y, por tanto, el sistema educativo debe "replantearse sus contenidos", matizó Hernández de Cos. Además, "el marco normativo no es bueno". Mucha dualidad, excesiva temporalidad e, insuficiente adaptación de la Formación Profesional al tejido empresarial español. Asimismo, la excesiva regulación, multiplicando los trámites, es perjudicial para el desarrollo de actividades profesionales y técnicas. De otro modo, hay regulaciones que desactivan el crecimiento, como sucede con las pymes cuando éstas saltan su umbral fiscal.

Con un marco laboral que ralentiza el crecimiento, una pesada legislación de contratos públicos, la productividad no llega a dar un salto cualitativo, pese a que tiene margen.

En este contexto, el gobernador del Banco de España anima a la clase política a abordar reformas estructurales, a consolidar para reducir el déficit estructural y la deuda y, a actuar con consenso para dar seguridad jurídica.

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