Economía

El Gobierno italiano aplaza las reformas económicas

  • No hay margen que permita aprobar nuevos recortes de impuestos
Giuseppe Conte, primer ministro de Italia. Foto: Reuters.
Roma

¿El recorte de impuestos? "Si es compatible con el margen presupuestario", mientras la renta básica de ciudadanía se limitará a "convertir los instrumentos de la seguridad social que ya existen en nuevos instrumentos". El tecnócrata Giovanni Tria, titular de Economía, revela en una audición delante de la Comisión de Finanzas del Senado italiano cuál será el futuro del programa económico de Gobierno, recién firmado por el Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la Liga Norte. Un acuerdo cuyo coste hubiera podido rozar los 125.000 millones de euros y que sin embargo, según Tria, deberá ser replanteado para medirse con la frágil situación presupuestaria italiana.

El Ejecutivo transalpino sigue sumido en un pulso constante entre sus tres almas: los ministros del M5S, liderados por el vicepresidente de Gobierno y titular de Trabajo y Desarrollo Económico, Luigi Di Maio; los ministros de la Liga, liderados por Matteo Salvini, vicepresidente y titular de Interior; los tecnócratas que intentan mantenerse al margen de las tensiones entre Di Maio y Salvini y tienen como único punto de referencia al primer ministro Giuseppe Conte. Tria es el abanderado de esta última categoría, tanto que -según la prensa italiana- varios de sus compañeros de Gobierno le han apodado "autoridad independiente".

Justo esa actitud "independiente" del titular de Economía acaba de mosquear a Di Maio. Economía, en su relación técnica al "Decreto Dignidad" impulsado por el titular de Trabajo para introducir cambios en la reforma laboral aprobada por el anterior Ejecutivo de Renzi, subrayó que la reducción del límite máximo de los contratos temporales de 36 a 24 meses, podría costar la pérdida de 8.000 empleos en un año.

Una provocación para el líder del M5S que con esta medida busca tutelar la "dignidad de trabajadores y empresas" y relanzar su imagen frente al ascenso de Salvini, que está capitalizando en votos su mano dura contra la inmigración. Tria niega responsabilidad en los datos de la relación técnica que compite a la Oficina General de Contabilidad, pero el M5S le acusa de no querer cambiar a varios miembros clave de su Ministerio nombrados por el anterior ministro progresista Pier Carlo Padoan.

Mientras tanto el ministro, según la prensa italiana, ya no comunica sus decisiones a los dos vicepresidentes -y líderes de los partidos de mayoría- Di Maio y Salvini y sólo habla con Conte, intentado enfocarse en su labor que, de cara a la próxima Ley de Presupuestos, no parece nada fácil. Tria explicó al Senado que para 2019 las principales instituciones internacionales indican "una ralentización de los principales países europeos y esto tendrá un impacto sobre la economía italiana".

De hecho, tras el anuncio de la Comisión Europea, también el Fondo Monetario Internacional acaba de revisar a la baja las perspectivas de crecimiento de Italia, anunciado un progreso del PIB del 1,2% en 2018 con respecto a la anterior estimación del 1,5% que el Gobierno italiano había incluido en su Documento de Economía y Finanzas, la hoja de ruta presupuestaria del país.

Senda de reducción

En 2019 el crecimiento de la economía transalpina, según el FMI, no superará el 1%. Tria ha anunciado que Italia seguirá en la senda de reducción del déficit aunque no aprobará nuevos ajustes este año: de esta manera el año que viene podría convertirse en una pesadilla del punto presupuestario.

Si se suman las peticiones de Bruselas y las "cláusulas de salvaguardia" previstas por los anteriores Ejecutivos (compromisos que obligan a una subida del IVA si el Gobierno no obtiene los ingresos previstos a través de otras medidas), el titular de Economía tendrá que encontrar 30.000 millones para cuadrar las cuentas, renunciado además a los anunciados recortes de impuestos o a los nuevos subsidios.

A no ser que, como señalan algunos analistas italianos, todo se aplace otra vez con el estallar de una nueva crisis de Gobierno y elecciones anticipadas que podrían celebrarse junto a los comicios europeos de la primavera.

La situación en el ejecutivo italiano es de máxima tensión, según Reuters, principal índice bursátil italiano. Por los rumores circulantes, Di Maio se vio obligado a negar que pidiera la dimisión del ministro de Economía, Giovanni Tria, si éste no apoyaba a los elegidos por el Gobierno para dirigir compañías clave públicas clave del país. A esto hay que sumar que, según el diario Corriere della Sera, el presidente de la comisión presupuestaria de la cámara baja del Parlamento. Claudio Borghi, dijo que el país saldría tarde o temprano del euro.

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