Economía

Europa revisará su legislación para virar hacia una economía circular

  • La Comisión propone aumentar la cuota de reciclaje

La crisis llegó hasta la basura. Si los europeos produjeron 523 kilos de basura en 2007, esta cantidad se redujo hasta los 474 kg en 2014. El consumo ha vuelto sin embargo a Europa para ser uno de los principales motores para escapar de la Gran Recesión, sobre todo en países como España.

Pero la electrónica, los edificios, la comida o los coches que han dado alas a la expansión estos últimos años también dejan una huella ecológica demasiado grande para ser ignorada. Mientras el planeta ha puesto la mira en combatir el cambio climático provocado por el exceso de CO2, la UE pone el foco en cómo cambiar su modelo productivo hacia uno más sostenible.

Por eso, la Comisión Europea priorizó este curso político un paquete de iniciativas con las que pasar de una economía lineal a una economía circular. Esto es, de un modelo económico en el que la mayoría de materiales, productos y recurso acaban en el vertedero a uno en el que vuelven al ciclo económico y se reutilizan tanto como es posible.

Cifras

A la Comisión no le faltan cifras para convencer. El cambio de modelo supondría un ahorro de 600 mil millones de euros para el sector privado. Los hogares europeos también recortarían unos 465 euros al año en su factura eléctrica. Además, se podrían crear 580.000 puestos de trabajo, 170.000 de ellos solo en la gestión de residuos hasta 2035.

Tras más de tres años de negociación, el Parlamento Europeo y el Consejo (los 28 Estados miembros) se pusieron de acuerdo para revisar media docena de directivas que marcan objetivos ambiciosos para situar a la UE en la vanguardia de la economía circular. El pasado mes, el pleno de la Eurocámara dio su visto bueno al acuerdo que, una vez que reciba también el aprobado del Consejo, fijará objetivos para la reducción de los desechos.

Así, una de las directivas revisadas establece que las ciudades tendrán que reciclar al menos el 55% de la basura para 2025. Este porcentaje aumentará gradualmente un 1% cada año, hasta alcanzar el 65% en 2035.

La UE produjo 2.500 toneladas de basura en 2014. La mayor parte, un tercio, procedió del sector de la construcción, mientras que tan solo un 8% salió de los hogares. España aun está bastante lejos del objetivo fijado por Europa. Tan solo un 33% de la basura se reciclaba en nuestros municipios. Lejos quedan países como Alemania, el campeón europeo en esta materia, donde sus ciudadanos reciclan un 66% de lo que envían al cubo. En el lado contrario se sitúan los malteses, quienes tan solo reciclan un 8% de sus desperdicios.

Pero la tendencia en Europa es positiva. Los 15 estados miembros de Europa occidental reciclaban el 55,6% de sus envases en 2004, mientras que en 2013 este porcentaje subió hasta el 67,8.

Este objetivo sobre el reciclaje es solo uno de los incluidos en las directivas revisadas por el acuerdo entre las instituciones comunitarias. El paquete también incluye metas para el reciclaje de envases, para el control de los vertederos urbanos, para el desguace de vehículos, para las baterías agotadas, y para el equipamiento eléctrico y electrónico.

Objetivos más ambiciosos

Como parte de las largas negociaciones con los 28 Gobiernos nacionales, los eurodiputados consiguieron introducir objetivos más ambiciosos en comparación con lo que buscaban los Estados miembros, por ejemplo para el reciclaje de envases o para controlar qué cantidad de la basura puede terminar en vertederos urbanos al aire libre.

Estas mejoras fueron descritas por la ponente de la Eurocámara, la eurodiputada Simona Bonafe, como una "gran victoria". Pero como comentó la socialista italiana en un encuentro con periodistas en abril en la sede del Parlamento Europeo en Estrasburgo "el desafío es más ambicioso". De lo que se trata, insistió, es de cambiar de un modelo económico lineal a uno circular.

Uno de los objetivos más complicados de negociar entre la Eurocámara y el Consejo fue la comida que termina en el cubo. La UE quiere reducir en un 30% la comida que se tira a la basura en 2025, y quiere conseguir reducir a la mitad esta cantidad para 2030. Para conseguir esta meta tan ambiciosa, los Estados miembros deberán ofrecer incentivos para recolectar la comida que no se ha vendido y poderla redistribuir. Europa ya se había comprometido a reducir a la mitad la comida que tira para 2030 como parte de los objetivos de desarrollo sostenible de la ONU.

El problema es que no existe una foto fija de lo que se considera desechos alimentarios. Al no tener información fiable, los países presionaron para que este objetivo fuera finalmente "indicativo" y no vinculante, lo que provocó la protesta de los Verdes en la Eurocámara.

La Comisión Europea diseñará una metodología para poder definir más claramente lo que suponen los desperdicios alimentarios. Otra de las modificaciones, y donde se ve más claramente las enormes diferencias entre las prácticas de los socios comunitarios, es en los límites a los vertederos municipales.

Las ciudades no podrán enviar más del 10% de sus desechos al vertedero en 2035. Para países como Austria, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Holanda, Finlandia y Suecia, el límite no tendrá impacto, ya que ninguno de ellos envía desperdicios a vertederos. En el lado contrario, Malta envía un 92%, y Chipre, Grecia y Rumanía, más del 80%.

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