Economía

El Brexit y Turquía cercan a Merkel a seis meses de los comicios alemanes

  • El socialdemócrata Martin Schulz ya supera a la canciller en las encuestas

Parecía que la crisis política ya había sido superada por Angela Merkel, canciller de Alemania desde hace casi 12 años. Cuando a principios de año decidió volver a presentarse a las elecciones, que tendrán lugar el próximo 24 de septiembre, cogió el timón de una deriva política que parecía inabordable. Fue entonces cuando comenzó a repuntar en las encuestas de popularidad. Pero el Partido Socialdemócrata (SPD) tenía guardado un as en la manga. Hace menos de un mes presentó como candidato al expresidente del Parlamento alemán, Martin Schulz.

Las horas bajas de Sigmar Gabriel hacían mella en la formación, que obtuvo sus peores resultados electorales en varios comicios regionales celebrados el año pasado. Ahora es el socialdemócrata Schulz quien lidera las últimas encuestas, un punto por delante de Merkel. Aunque aún no se conoce su programa, ya ha adelantado que quiere corregir la Agenda 2010 que instauró su propio partido, por la que se flexibilizó el mercado laboral alemán regularizando los minijobs.

Pero este parece el menor de los males de Merkel en la actualidad, pues sigue contando con presiones de varios frentes, a pesar de que el más crítico con su gestión de la crisis de los refugiados, su partido hermano bávaro CSU, ya ha dado el visto bueno y ha reconocido a la canciller como su candidata, por lo que su coalición se mantiene. Hasta la cita con las urnas deberá lidiar con la salida de Reino Unido de la Unión Europea (Brexit). De qué forma se llevará a cabo y qué consecuencias tendrá para Alemania es sólo cuestión de tiempo.

La semana pasada el semanario Der Spiegel revelaba que había tenido acceso a un documento interno del Gobierno alemán en el que se decía que se estudia declarar a la potencia británica como paraíso fiscal si realmente baja el impuesto de Sociedades hasta el 15% o el 10%. El motivo es "evitar el dumping impositivo", revela Der Spiegel.

Actualmente sus buenas relaciones con Turquía pasan también por un momento difícil, desde la encarcelación indefinida por parte de Ankara del corresponsal del periódico Welt en Turquía, Deniz Yücel. Alemania ha dicho públicamente que hará todo lo posible por la liberación del periodista y Merkel le recordó al ejecutivo de Erdogan que "el periodismo independiente debe poder existir".

No es la primera vez que se producen roces entre ambos países por sus diferentes concepciones de la libertad de prensa. El año pasado Turquía procesó al cómico alemán Jan Böhmermann por una canción satírica contra Erdogan, aunque en este caso contó con el apoyo del Gobierno alemán, porque la consideraba "claramente ofensiva". Ahora, esta detención ha tensado mucho las relaciones bilaterales. Tanto es así que el ministro alemán de Justicia, Heiko Maas, mandó el viernes una carta a su homólogo turco expresando su "profunda preocupación por la libertad de prensa y el Estado de derecho en Turquía".

Anteriormente a la firma del acuerdo de la Unión Europea con Ankara para la acogida de refugiados, Alemania se mostró favorable a que la ciudadanía turca pudiese entrar en Alemania como turista sin visado antes de verano y aseveró que se plantearía la adhesión de la potencia a la UE en un futuro, aunque nunca dio grandes esperanzas a Erdogan.

El verano llegó y los de Merkel aseguraron que no iba a ser posible cumplir la promesa de los visados, algo que irritó al mandatario turco. El "intento de golpe de Estado" que Erdogan reveló en verano y sus sucesivas "purgas" hicieron que estas negociaciones llegasen a punto muerto, a pesar de que delegaciones gubernamentales de Alemania han viajado a Turquía en varias ocasiones tras la firma del acuerdo.

La posición geoestratégica de Alemania y su liderazgo en la Unión Europea por ser la economía más fuerte de la eurozona hacen que tenga que circular entre varios frentes. Además de Reino Unido y Turquía, tiene también pendiente la cuestión estadounidense, a pesar de que una seña de identidad del Gobierno germano es la estrecha diplomacia y los escasos posicionamientos radicales ante la opinión pública.

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