Economía

Convergència duplica la deuda de la Generalitat desde que entró en 2010

  • El volumen crece hasta ocupar un 36% del PIB catalán

El escenario político y económico catalán poco o nada tiene que ver con el que se encontró Artur Mas cuando ganó las elecciones autonómicas de 2010. Seis años después, y tras tres elecciones donde Convergència siempre ha acabado gobernando (como CiU entre 2010 y 2015, y junto con ERC en JxSí en 2016), la deuda de la Generalitat se ha desbocado.

El pasivo que soporta la tesorería catalana se ha más que duplicado desde la llegada de CDC (ahora Partit Demòcrata Català) a la presidencia en 2010 de la mano de Artur Mas. Si entonces la Generalitat estaba endeudada en 35.616 millones de euros, 2016 se cerrará con un pasivo total de 76.610 millones, un 115% más, según las previsiones que maneja el Departamento de la Vicepresidencia y de Economía y Hacienda. El volumen en relación al PIB catalán también ha subido 18,5 puntos, del 17,5% del total que acaparaba en 2010, al 36% con el que finalizará el ejercicio.

La evolución de la deuda ha sido muy similar tanto en el primer Ejecutivo de Mas entre 2010 y 2012, cuando se autodenominaban 'el Gobierno de los mejores' y se definían como business friendly; como en el segundo durante los tres años posteriores, cuando el ya expresident tomó la senda independentista y acabó aliándose con ERC. Entonces, la tesorería catalana tuvo que cargar con 16.739 millones más en la primera legislatura y con 19.919 millones en la segunda. Si bien el ritmo parece haberse moderado, con la llegada al Palau de la Generalitat de Carles Puigdemont en 2016, el pasivo aumentará otros 4.335 millones.

Quiebra del sistema

El Gobierno tripartito dejó una losa importante a Artur Mas, que no es menor, con un aumento de la deuda entre 2003 y 2010 de 24.678 millones de euros. En todo caso, el Govern convergente superará todos los registros. Al cierre del ejercicio, el pasivo gestionado por Mas en una primera etapa y Puigdemont en esta segunda habrá aumentado en 40.994 millones.

Las razones son muy diversas, pero las principales son el descenso de los ingresos por la crisis económica y el sobreendeudamiento al que se ha sometido la Generalitat tanto con el tripartito como con el Gobierno convergente.

Ambos decidieron subsistir a crédito mediante la emisión de los llamados bonos patrióticos, un mecanismo con el que Cataluña colocaba deuda pública entre los pequeños ahorradores a un interés de entre el 4,5% y el 5%.

A la primera emisión de Montilla se sumaron otras tres rondas con las que Mas asistió al mercado a la desesperada. Pero esta vía de financiación que sacó de un buen apuro en las dos primeras emisiones a los dos consellers de Economía (Castells y Mas-Colell) formó una bola de nieve que dejó secas las cuentas catalanas. En 2012, el Gobierno de Mas reconoció que no podía afrontar los vencimientos de 13.477 millones de euros que adeudaba (1.999 millones en intereses).

El Estado, único acreedor

La Generalitat entró en colapso y finalizó el curso sin pagar a los proveedores. Fue entonces cuando el Estado regularizó una línea de crédito para rescatar a algunas de las autonomías con más problemas, a través del Fondo de Liquidez Autonómica (FLA). Con los préstamos del Estado, finalmente, se ha podido ir liquidando la deuda contraída a través de estos bonos.

De hecho, entre 2013 y 2015, el Estado ha casi duplicado la deuda que posee de la Generalitat. Si al cierre de 2013 tenía 21.725 millones de euros, a finales de 2015 era tenedor de 43.343 millones, según datos del Banco de España. Esto coloca al Estado con prácticamente el 60% de la deuda de la Generalitat.

La situación no ha mejorado en exceso. Cataluña acabó 2015 con el déficit más alto de todo el Estado, un 2,7%, con un objetivo del 0,7%. Todo este trasiego económico se ha hecho con Mas recortando las partidas más sensibles (1.400 millones en sanidad y otros 1.000 en educación); y por otro lado, haciendo privatizaciones (ATLL), ventas de edificios y pufos tales como el de Spanair.

Ante esta situación, los sucesivos Governs siempre han aludido al 'ahogo financiero' al que se ve sometida la tesorería catalana por la política de Montoro. Otro de los mantras es que el sistema de financiación es 'obsoleto', haciendo que sea una de las autonomías que más aporta, y 'de las que menos recibe'.

Sobre estos hechos, además de los agravios de las instituciones españolas tales como el cepillado del Estatut o las suspensiones de las diferentes leyes catalanas, se sustenta el argumento para abogar por una Cataluña independiente.

Por otra parte, los datos que no suelen explicarse con demasía son las elevadas partidas que se destinan al pago de una deuda que la Generalitat ha generado por su cuenta. En el proyecto de Presupuestos de este año (que no será aprobado), se destinaban hasta 863 millones, equivalente al pago anual del sistema universitario catalán.

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comentariosforum6

Raimon
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Las cuentas nunca me salen.

Una de las comunidades que más generan más pagan, y siempre le salen las cuentas negativas.

El día que conozcamos todos los números a más de uno le saldrán los colores de vergüenza.

Puntuación 14
#1
Partidarios
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Estoy "bastante" de acuerdo con los datos que se exponen... Pero no tanto con el tono "político" partidista que se está dando... ¿Para cuando un artículo igual con los datos de la deuda de España desde que está el PP? ¿O esos no interesan?

Puntuación 11
#2
Usuario validado en elEconomista.es
Thehammer
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Si quieren ver datos reales, miren por internet las balanzas fiscales y se daran cuenta lo que esta pasando realmente en Cataluña.

Puntuación -2
#3
Laura Enebro
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Simples aprendices del señor Feijóo, que ha triplicado la deuda de la Xunta de Galicia en solo dos legislaturas.

Puntuación 0
#4