Economía

Los edificios más feos de España (IV): el Palacio de Congresos de Oviedo, la Enterprise se ha estrellado

Foto: @mothabox (CC)

Yo lo sabía, mis editores lo sabían, ustedes lo sabían. Todos lo sabíamos: Santiago Calatrava tenía que aparecer en la serie sobre los edificios feos del país. Decir que la obra del arquitecto e ingeniero valenciano es polémica sería tan pobre como afirmar que en el Vaticano vive un señor que se llama Francisco.

Desde hace un par de décadas, prácticamente no hay ni una sola construcción de Calatrava que no haya aparecido en las páginas de los periódicos, y no siempre en la sección de cultura. Y es que, al margen de la más que dudosa calidad arquitectónica que tienen sus últimos edificios, Calatrava ha conseguido que se les recuerde sobre todo por sus errores en el diseño y por sus problemas constructivos, cuando no por sus atroces desviaciones presupuestarias o por estar en medio de algún escándalo político o jurídico.

Y sin embargo, lo cierto es que las primeras obras en la carrera de Calatrava eran bastante interesantes y supusieron una cierta brisa fresca en un panorama arquitectónico -el de los 80- que seguía viviendo los estragos del postmodernismo más hortera con sus frontones y sus capiteles. Edificios como el Centro Comunitario de Suhr o la estación ferroviaria de Lucerna, ambos en Suiza; o la galería Allen Lambert de Toronto nos hablaban de una arquitectura sinuosa llena de alegorías orgánicas que, con un fuerte componente pictórico y escultórico, emparentaba con el expresionismo alemán de principios del XX e incluso con las mejores obras de Antoni Gaudí.

Luego llegó el éxito y el dinero. Y también llegaron los puentes y las construcciones de gran tamaño, y esa ondulación se convirtió en un cliché. Calatrava seguía proyectando edificios de la misma manera, independientemente del tamaño, la escala, la función o el propósito al que estuvieran dirigidos. Y los gobiernos y los ayuntamientos, especialmente en España y concretamente en Valencia, quedaron deslumbrados ante unas piezas tan enormes y tan, ejem, personales, que el fulgor que desprendían no les permitió darse cuenta de que eran carísimas de construcción y de mantenimiento. O sí que se dieron cuenta y les dio igual, lo cual es aún más indignante, por no decir peligroso.

Foto: Jsmq (CC)

Todos conocemos el puente Zubizuri de Bilbao, una ciudad de lluvia prácticamente perenne que convierte a las losetas de vidrio del pavimento en una trampa resbaladiza, por no hablar de lo baratas que son o la extrema facilidad que tienen para quebrarse, lo cual ha obligado al ayuntamiento a sustituir más de 600, con un coste de unos 300.000 euros.

Piensen en el revestimiento cerámico del Palau de les Arts de Valencia, que ha tenido que sustituirse tras el deterioro y la caída de parte de su superficie debido a problemas de dilatación y a una defectuosa ejecución. Por cierto, que el coste del remplazo del trencadís ha sido de unos 3 millones de euros pagados por la oficina del arquitecto y la UTE constructora tras acuerdo amistoso con la Generalitat Valenciana.

Aunar todos los males

La lista de controversias es casi inacabable: la sala de espera a la intemperie del aeropuerto de Bilbao; el intercambiador del World Trade Center de Nueva York, terminado seis años después de lo esperado y con un coste de 4.000 de dólares, el doble de lo presupuestado inicialmente; o la denuncia del Tribunal de Cuentas italiano por "patologías crónicas" en el puente sobre el Gran Canal de Venecia, si bien la Corte de Cuentas italiana acabó desestimando la acusación contra Calatrava.

Aunque sigue construyendo por todo el mundo, lo cierto es que la reputación de Calatrava parece haber menguado notablemente. Pero hace unos quince años, cuando aún no teníamos ni idea de lo que era una crisis económica, el arquitecto valenciano fue reconocido con innumerables premios y galardones, incluido el Príncipe de Asturias de las Artes de 1999. Tiene sentido pues, que cuando en 2003 le encargaron un nuevo edificio público en Oviedo, Calatrava decidiese dejarse la piel en el proyecto y aunar todas las peculiaridades de su obra. Todas las malas.

Foto: Jsmq (CC)

Construido en el solar que dejó libre el antiguo estadio Carlos Tartiere, el Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo es una abominación estética del tamaño de una nave espacial. Pero vamos, del tamaño y la forma de una nave espacial, concretamente de la USS Enterprise. Los ovetenses le llaman "el centollu", quizá por su parecido con el crustáceo, pero no hay más que subir a al monte Naranco, al noroeste de la ciudad, para asistir a una imagen que parece extraída de Star Trek: en la oscuridad, el filme de 2013 en el que el Capitán Kirk perdía el control de su nave y la estrellaba contra San Francisco. En este caso, contra Oviedo.

En 2009, un artículo del New York Times sobre el nuevo intercambiador del World Trade Center denunciaba la "preocupante incongruencia entre la extravagancia de su arquitectura y el limitado propósito al que sirve". Pues si llegan a ver el edificio de Oviedo se les cae el alma a los pies. El Palacio de Congresos no tiene absolutamente nada que ver con nada de lo que le rodea. En mi opinión, no es más que un panteón dedicado a la egolatría de Calatrava. Y un panteón carísimo.

Costó cinco veces lo presupuestado

Si el presupuesto inicial contemplaba una cifra de 76 millones de euros, cuando el edificio se terminó completamente en 2011, la cantidad había ascendido a más de 360 millones. Casi cinco veces más. Además, y como no podía ser de otro modo, las obras estuvieron salpicadas de más de un escándalo. El más significativo fue el que afectaba a la cubierta de la parte central del palacio, que en un principio debía comportarse como una visera móvil.

Sin embargo, tras los problemas detectados en el sistema hidráulico que debía levantar el mecanismo y el informe de la empresa de ingeniería Waagner-Biro que responsabilizaba de dichos problemas al diseño de Calatrava, la visera quedó finalmente bien fijadita al resto de la estructura. De igual manera, en 2006 se produjo el desplome de un trozo de hormigón del alero superior, provocando heridas leves a tres operarios de la obra.

Foto: Kanakari (CC)

Todas estas dificultades y alguna más desembocaron en una serie de demandas cruzadas entre Calatrava, la promotora y la empresa constructora. No es que al, digamos, orgulloso arquitecto valenciano le preocupe demasiado acudir a los tribunales: ya hemos visto que lo ha hecho en varias obras anteriores, bien como acusado, bien como acusador. Y en más de un caso acabó ganando los procesos judiciales.

En Oviedo, la Audiencia Provincial condenó en 2014 a Calatrava y a su equipo técnico a pagar más de 10 millones de euros en concepto de indemnización por los fallos detectados en la ejecución del palacio. 3,3 millones por el derrumbe de la pieza de forjado más otros 6,9 millones por la inversión necesaria para dotar de movilidad a la cubierta.

Como la sentencia también reconoció la deuda de 7,28 millones de euros en concepto de honorarios que la promotora tenía con el arquitecto, digamos que la cifra a pagar por Calatrava se reduce a poca cosa: 2,96 millones de euros nada más. No obstante, dicha sentencia está aún pendiente de recurso.

La megalomanía de Calatrava

Y con todo, yo creo que lo verdaderamente espantoso del Palacio de Exposiciones y Congresos de Oviedo no son los tejemanejes jurídicos ni los problemas constructivos. Tampoco la forma del edificio, difícilmente relacionable con cualquier preexistencia histórica, natural o de la memoria. Ni siquiera que la construcción estuviese parada más de dos años. Lo peor es la escala. La absurda y megalómana escala.

A Santiago Calatrava parece que le importa un pepino el entorno urbano o social donde coloca sus edificios. Cualquiera diría que se podría sacar el artefacto con una supergrúa y plantarlo en Tenerife o en São Paulo y sería siendo exactamente igual, porque solo responde a sus propias e insondables intenciones. Pero además, es que no conoce el concepto de escala. El Palacio de Oviedo es un monumento al desprecio por la escala. Es como una maqueta a la que hubiesen agrandado con el Photoshop y puesta ahí.

Por el amor del Señor Spock, miren las fotografías tomadas a pie de calle y pregúntense que sentirá ese vecino que vive en la décima planta de uno de los edificios de viviendas que se levantan justo al lado. Imaginen lo que significará abrir la ventana cada mañana y encontrarse con una de las patas voladoras de semejante artilugio blanco y descomunal. Es que no creo que haya ninguna ciudad y ningún ciudadano capaz de comprenderlo. Es más, me temo que la única fuerza capaz de resistirlo sea la que se encuentra entre las pobladas cejas y la recia cabellera de Santiago Calatrava.

Foto: Zarateman (CC)
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comentariosforum27

ALX
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No aprendemos, Calatrava te la clava y a los promotores politicos y responsables les encanta y les llena los bolsillos.

Puntuación 99
#1
jose
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La megalomanía es de su alcalde. privado de algo que se llama gusto y que gasta de lo que no es suyo. Desde la distancia es un volquete, por lo demás grande que se pone al lado de las obras para echar los escombros. ¿Los ovetenses se quedan como estaban o haya sidra en el lagar?

Puntuación 75
#2
Vidales
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No entiendo muy bien que el echo de que una obra se dispare de precio sea culpa del ingeniero. En teoría debería ser del constructor que es el que da el presupuesto para construir lo diseñado por el arquitecto. Además, los defectos de construcción son achacables al que hace la obra, los de diseño lo serían al arquitecto.

Puntuación 25
#3
Bob
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Como siempre esto es España, Calatrava mola cyanfo ponemos ojos de paleto en Lucerna y es una castaña en España. Pjala ese sea el edificio mas feo en España y no los miles de bloques estilo soviético en el casco historico de nuestras ciudades. El edificio de Calatrava es basrante llamativo en un entorno de edificios mamotretos. De esos que no tienen critica perp convierten nuestras ciudades en impersonales y feas. Luego iremos a NY a decir que que impresionante la estacion. Aqui somos mas del hormigón unificador. Bloques cuadrados, sin balcones que den aspecto de colmena a la ciudad.

Puntuación 16
#4
lekio
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Una cosa es que el edificio no se adapte al entorno y otra más distinta es que sea 'feo'.

A mi me parece espectacular en todos los aspectos, funcional...

Cada cual con su opinion!!

Puntuación 15
#5
Hurl
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Al #5, en mi opinion el edificio tampoco es feo. Es contemporáneo y espectacular. Pero en esta ocasión estoy con el autor de la notícia: es muy muy desproporcionado. Estaría bien si alrededor no hubiesen edificios, pero lo que se ve en las fotos es espantoso. Uno tiene que adaptarse a lo que hay y no pensar que vive solo. Es un edificio chulo descomunal. Y la belleza también recae en la proporcionalidad de las medidas. No todo es grandiosidad.

Puntuación 20
#6
Nacho el clasicista
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La arquitectura contemporánea es una basura.

Pero no olvidemos que nuestras ciudades están llenas de bloques y torres colmena de estilo comunista que les dan un aspecto feo, monótono y depresivo. Y para colmo, rematados de cerramientos y aires acondicionados colgando. Más feas no pueden ser nuestras ciudades. Comparen con el centro y norte de europa, que dejado atrás el desarrollismo de los 50, 60 y 70, vuelven a construir edificios de estilo tradicional.

Puntuación 29
#7
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Mario Santoro
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Pues, el puente en Venecia, entre resbalar y romperse en seguida las baldosas ha sido un fracasa. Ha costado casi el doble y parece que no han considerado che apoya en 2 islas que van separandose...

Puntuación 12
#8
Carbayón
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El tema del Calatrava debería traer cola para el exalcalde, hoy en dia delegado del gobierno, Gabino de Lorenzo. La operación en su dia fue bastante "oscura". Fue la époco del cuento del efecto Guggenheim y el "edificio singular". Tambien había el proyecto de levantar un pirulo metálico de 80 metros de altura junto a la Catedral de Oviedo a mayor gloria de Calatrava y el regidor. Por suerte aquello se paró.

Lo unico bueno es que hay un centro comercial semi-desiertico para pasarse los dias de lluvia...Pero francamente preferiría mojarme y pagar un poco menos de IBI

Puntuación 19
#9
jeremias
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¿El edificio de Bankinter del arquitecto Moneo de 1976 situado en la castellana de Madrid es mas hermoso?

¿Cuantas veces mas caro de lo presupuestado fue la Maternidad de O'donnell del mismo Moneo?

Puntuación 9
#10
Usuario validado en elEconomista.es
Alí Jalá
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El Pedro Torrijos no tiene ni pajolera idea

No he leído tantas sandeces justas nunca

Puntuación -1
#11
Arquitecto
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Este edificio es una belleza comparado con la Sagrada Familia de Barcelona, sin hablar de lo que han costado los dos, lo que sigue costando el segundo.

Puntuación -6
#12
Javi123
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360.000.000 ÷ hab. con trabajo priv. Oviedo

Mangantes ÷ dinero despilfarrado = pardillos con bolsos vacios.

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#13
pep
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Un por esto no va nadie a la carcel??

Joder! soy el primer anti-populismo pero es que dan ganas de votar a quien sea viendo estas cosas...

Puntuación 9
#14
VIVAN LAS CAENAS
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Pues en Oviedo siguen votando a los mismos corruptos del PP que promocionaron esto.

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#15
isidro new
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"Calatrava recibe el premio «10 year Award» de la arquitectura"

"El arquitecto español ha sido galardonado por su edificio Turning Torso en Malmö

Santiago Calatrava recibe el Premio Europeo de Arquitectura 2015"

Pero claro aquí como en todo somos los mas inteligentes .

Puntuación -16
#16
Cabreado
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¿Se imaginan las pequeñas empresas que se pueden promocionar en una pequeña ciudad con 360 millones de euros en vez de tirarlos a la basura?

Puntuación 7
#17
miratu
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Es "una mierda pinchada en un palo" pero "enriqueciou muitos"

Calatrava me parece un "payasin" con pretensiones que hace juego como arquitecto con Zapatero como Presidente.

Puntuación 9
#18
SINACRITÚ
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Creo que Calatrava, es uno de los representantes más destacados de la denominada arquitectura-espectáculo. Como dice el autor del artículo, sus primeras obras, fueron interesantes y prometedoras. Mostraban verdadero talento. Después, ese éxito inicial se tradujo en más y más encargos y su estudio comenzó a sacrificar la calidad por la cantidad. Vino el gran éxito de Frank Gehri con el Guggenheim de Bilbao, rescatando toda una zona degradada de esa ciudad, la situó en el mapa. Y los políticos comenzaron a hacer cola. De repente, fueron conscientes de que nuestras ciudades masificadas y monótonas necesitaban un icono, una referencia. Algo que las rescatara del aburrimiento y del anonimato.Habían descubierto la fuerza transformadora de una imagen reconocible . En la era de la publicidad y del espectáculo, ser reconocido y reconocible era algo imprescindible, como instrumento de propaganda, con extensiones hacia la política. El coste era lo de menos, lo importante era destacar sobre el ruido de fondo y para eso había que “impactar”, “sorprender”, “deslumbrar”.

De todas formas, independientemente de su desorbitado coste, dentro de la relación de obras de este arquitecto, hay una docena francamente buenas (algunas ya citadas en el artículo). No es el caso del Centro Calatrava de Oviedo. Fuera de escala y de contexto, de formas pretendidamente epatantes, su imagen parece extraía de un viñeta de Flash Gordon. Sin el encanto de las imágenes deconstruídas y “catastróficas” de Gehry ni de las las audaces y deslumbrantes geometrías orgánicas de Zara Hadid, el gigantesco artefacto parece aguardar pacientemente la orden de despegue con destino a Andrómeda. Mientras tanto, año tras año mantener su impoluto color blanco en un ambiente tan húmedo y proclive a los hongos, líquenes y demás especies, como el asturiano, cuesta un dineral a sus propietarios. R.I.P.

Puntuación 11
#19
SINACRITÚ
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#17 Bueno, en realidad se financió por parte capital privado : Jovellanos XXI SL, aunque eso sí, la CCAA se comprometió a permenecer como inquilino en los espacios de oficinas, durante muchos años ¿50?(desconozco cuantos) , lo que, en principio, asegura la viabilidad económica. Actualmente, su situación financiera es complicada al no haberse cumplido las expectativas.

Puntuación 1
#20
Andre
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¡Espectacular! Como holandés nunca habría pensado visitar Oviedo, sino como un fan del trabajo de Calatrava tanto de Star Trek, Oviedo está en mi lista!

Que me parece feo solamente son los bloques de pisos a lado de trabajo de este genio.

Puntuación 4
#21
desde Málaga
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Me parece una maravilla (es mi opinión), pero ahora hay cosas más importantes de realizar.

Que luego no se quejen los del PP y Psoe por lo que pasó ayer...

Si es que no aprenden estos...

Puntuación 2
#22
SINACRITÚ
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A Calatrava lo amas o lo detestas. No deja indiferente a nadie. Hay cosas suyas mucho más interesantes que esta. Los edificios residenciales que lo rodean son muy mediocres, pero el entorno urbano, es muy agradable. Yo vivo muy cerca de allí y lo sé. Oviedo es una ciudad muy equilibrada, con una excepción: este edificio. Requiere una luz más mediterránea.

Puntuación 5
#23
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He tenido la oportunidad de verlo en persona y tengo que decir que es un edificio realmente espantoso y totalmente fuera de escala del lugar en el que se ha levantado.

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#24
Vidales
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Parece que Calatrava debería haber construido un bloque de hormigón, que lo que nos mola a los españoles es el cemento. A lo mejor lo que es feo es el entorno y habría que adaptarlo a la espectacular edificación construida (hasta lo feo puede ser espectacular).

Puntuación -4
#25