Economía

Renzi se mofa de Bruselas y subirá el déficit con la excusa de la seguridad

  • Elevará su desfase de 2016 en unos 2.000 millones: del 2,2% al 2,4% del PIB

El Gobierno italiano prepara la enésima ampliación del déficit público, pero esta vez sin esperar el visto bueno de Bruselas. Matteo Renzi enmendará los Presupuestos que se están debatiendo en el Parlamento para elevar el déficit italiano previsto para 2016, desde el 2,2 por ciento al 2,4 por ciento. La razón oficial son los gastos adicionales en seguridad tras los atentados de París, aún más ahora que en Roma acaba de empezar el Jubileo, que espera recibir a 10 millones de peregrinos en los próximos doce meses.

Sin embargo, con los 2.000 millones que obtendrá subiendo el techo del déficit, el primer ministro italiano quiere financiar también otras medidas, como un bono de 500 euros para fomentar el consumo cultural de los jóvenes que cumplen 18 años. "Son 2.000 millones de euros para dar una respuesta a los profesionales de la seguridad y de la educación: mil millones para la seguridad y mil millones para la identidad cultural", explicó Renzi.

No es una novedad que el primer ministro italiano pida ampliar el déficit para hacer frente a un supuesto imprevisto. Sin embargo, es la primera vez que decide cambiar los Presupuestos sobre la marcha sin consultar con la Comisión Europea.

El miedo a nuevos atentados tras los ataques de París no parece suficiente para convencer a Bruselas. Además, esta medida sólo costaría 1.000 millones, frente a los 2.000 anunciados por Roma.

Italia ya ha acabado entre los "vigilados especiales" de la Comisión Europea: cuando los Presupuestos transalpinos aún indicaban para 2016 un déficit del 2,2 por ciento, Bruselas avisó de que había "un significativo riesgo de desviación de los ajustes requeridos", trasladando la revisión a la primavera, cuando las cuentas de Roma volverán a pasar bajo la lupa europea.

De momento, de cara al nuevo aumento del déficit, la Comisión, que preside Jean-Claude Juncker, calla. Sin embargo, la decisión de Renzi podría tensar aún más las relaciones con Bruselas ya que, incluyendo esta última ampliación, el primer ministro italiano obtendría casi 12.000 millones de euros para su política económica gracias a un aumento del déficit que no se compensa con recortes de gasto.

Italia, en los Presupuestos para 2016, ha pedido una derogación del 0,2 por ciento del déficit por haber hecho las reformas; un 0,3 por ciento para las inversiones estructurales; un 0,2 por ciento para la seguridad y la cultura. Un 0,3 por ciento adicional recién pedido para hacer frente a la emergencia de la inmigración queda a la espera de una visto bueno de Bruselas.

En total, se trataría de un 1 por ciento de déficit más con respecto a los compromisos europeos. Es verdad que Italia lleva desde hace 2013 bajo el umbral del 3 por ciento fijado por Bruselas, pero la deuda del país supera los 2,1 billones.

El nuevo déficit creado por Renzi promete agravar la situación presupuestaria del país. El primer ministro, sin embargo, está decidido a salirse con la suya y se prepara para presentar cuanto antes una relación para informar el Parlamento. No pedirá una votación, se limitará a comunicar a las dos Cámaras que el déficit vuelve a subir.

Las "perplejidades" del ministro de Economía, Pier Carlo Padoan


Según informa la prensa italiana, el nuevo incremento del déficit decidido por Renzi no crispa sólo la relación con Europa. Incluso el ministro de Economía italiano, Pier Carlo Padoan -según apuntan los rumores publicados por la agencia de prensa Ansa-, estaría "perplejo" frente a un nuevo aumento del déficit que no sea compensado por la garantía de nuevos ingresos. La decisión de Renzi podría tener una motivación electoral. Las elecciones generales todavía están lejos, pero en la primavera de 2016 renuevan el gobierno municipal las tres principales ciudades del país: Roma, Milán y Nápoles. Mientras la recuperación se desinfla (las previsiones del PIB para 2015 han sido rebajadas del 0,9 al 0,7 por ciento), el primer ministro está jugando el todo por todo con la salida de la crisis económica. Buena parte de los recursos obtenidos a través de la derogación del déficit se han empleado en recortes de impuestos. Si la economía se recupera, Renzi podrá lucir el éxito de sus reformas. De lo contrario, tendrá que lidiar con la desilusión de los italianos y también con un procedimiento de infracción por parte de Bruselas.

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