Economía

De los primeros a los últimos (por ahora) Presupuestos de Rajoy: ¿Cómo han cambiado las cuentas?

  • La subida de los ingresos permitirá al Ejecutivo gastar más en casi todo

El pasado viernes, el Consejo de Ministros dio a conocer las grandes cifras del Presupuesto del próximo ejercicio. A la espera de saber el resultado de las elecciones generales, serán las últimas cuentas que podría aprobar Mariano Rajoy y serán muy distintas a las primeras que presentó en marzo de 2012. La situación económica (entonces las previsiones indicaban que el PIB caería un 1,7%, mientras que ahora esperan un avance del 3%) y las subidas fiscales permiten al Estado, a pesar de los planes de ajuste, gastar más en 2016 que en 2012.

Cuadro macro

En buena medida, las diferencias entre las cuentas que Montoro presentó en 2012 y las que concretará este martes se deben a la diferente situación macroeconómica. En 2012, el Gobierno esperaba una caída del PIB del 1,7% y un aumento del paro de casi tres puntos (del 21,6% al 24,3%) al destruirse más de 600.000 empleos. En aquel ejercicio, la exigencia de cumplir con los objetivos de déficit provocó una previsión de descenso del gasto público del 8%.

Nada que ver con la previsión de 2016, cuando el Gobierno espera que la economía crezca un 3% y el paro baje más de dos puntos (del 22% al 19,7%), situándose de nuevo por debajo del 20%. Esta relajación permitirá un incremento del gasto de las AAPP del 0,3%, el triple de lo estimado en los dos años anteriores.

Esta mejor situación económica se traduce en un mayor consumo y, con ello, en mayores ingresos fiscales.

Gastos

En 2012, el Gobierno indicó que su prioridad no era otra que el cumplimiento del objetivo de déficit (algo que a la postre no logró) y para ello se impuso un techo de gasto de 152.630 millones de euros. Hoy, a pesar de los distintos programas de ajuste aplicados, el Gobierno espera gastar más en 2016. En concreto, el techo de gasto, aunque baja respecto a 2015, sube un 3% respecto a 2012, al situarse en 157.191 millones de euros.

Todas las partidas suben respecto a 2012 excepto dos: los gastos corrientes, que se han reducido un 5% a lo largo de la legislatura, y la inversión. Este capítulo ha sido el más castigado por Rajoy, con un retroceso del 21%. No obstante, esta caída se ha compensado parcialmente con la mayor subida de todos los capítulos de gasto, la de las transferencias de capital, que han crecido un 53% en cinco años. Así, el recorte a la inversión se podría haber visto compensado en parte por los préstamos concedidos a empresas públicas, que se contabilizan en las transferencias de capital.

El resto de capítulos crecen, incluido el de gasto de personal, que se situará en 2016 por primera vez por encima del que existía cuando Rajoy fue elegido presidente. También ha crecido con fuerza (un 16%) el presupuesto consignado para intereses de la deuda, que ha aumentado en casi 5.000 millones de euros desde 2012. Las transferencias corrientes (+10%) también han subido, sobre todo por los mayores traspasos a las comunidades autónomas y a la Seguridad Social.

Paro

Pero si hay una partida en la que se notan los recortes de gasto del Ejecutivo, ésa es la dedicada al pago de prestaciones por desempleo. Para 2016, el Gobierno espera dedicar menos de 20.000 millones de euros, una cifra que es un 31% inferior a la que Rajoy presupuestó en las primeras cuentas presentadas. La rebaja de la cuantía a percibir a partir del séptimo mes en paro y el agotamiento de las prestaciones por parte de numerosos desempleados permite al Ejecutivo reducir el presupuesto en casi 9.000 millones.

Ingresos

Y si en los gastos se nota el cambio de rumbo del Gobierno, en los ingresos la situación es radicalmente diferente a la que se vivía cuando se presentaron las primeras cuentas de Mariano Rajoy. En total, la recaudación prevista para el próximo año (193.520 millones de euros) es un 15% mayor a la estimada en 2012 gracias tanto a la recuperación económica como a las subidas fiscales aprobadas en los últimos años.

En concreto, el IRPF dejará en las arcas del Estado más de 75.000 millones de euros, una cifra que supone un 3% más que en el año 2012 y muestra la confianza del Ejecutivo en la mejoría económica, ya que los tipos serán más bajos que los que se han aplicado en años anteriores.

Sociedades aportará un 27% más que en 2012, tras las reformas a las que ha sido sometido este impuesto en los últimos años. Aunque en 2016, el tipo a aplicar será más bajo que este año, la supresión de deducciones y el resto de cambios aprobados en los últimos años hace pensar al Gobierno en una importante subida de su recaudación.

Pero si hay un impuesto en el que el Ejecutivo espera un auténtico vuelco es el IVA, del que Montoro espera obtener más de 62.000 millones de euros, un 31% más que en el año 2012. El incremento del consumo y, sobre todo, la subida de tres puntos que se aplica desde el ejercicio 2012 son claves del crecimiento que el Ejecutivo espera de este tributo. Ambos factores también estarán detrás de la mejoría prevista para la recaudación por Impuestos Especiales (+8%).

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