Economía

Obama pasa a la ofensiva para culminar el acuerdo de libre comercio con Asia Pacífico

Pocos podrían pensar que el principal enemigo de la administración del presidente Barack Obama en su intento por rubricar el tratado de libre comercio con Asia Pacífico es el partido demócrata. El mandatario planea visitar el viernes la sede del fabricante de ropa deportiva Nike, en Beaverton, Oregon, donde pondrá de manifiesto los beneficios de un acuerdo, que incluye a un total de doce países, y que reduciría sensiblemente las tarifas de exportación beneficiando así al consumidor.

Según informó la Casa Blanca, Obama tiene previsto hablar sobre la "posibilidad de abrir nuevos mercados y apoyar los empleos de alta calidad". Sin embargo, como señaló el Wall Street Journal, la nueva estrategia del gobierno es poner de manifiesto los beneficios que un acuerdo comercial con los países de Asia Pacífico tendría sobre el consumidor estadounidense y los precios que éste paga por productos manufacturados al otro lado del Pacífico, como las zapatillas deportivas de Nike.

El 56 por ciento de los ingresos de la compañía se registran fuera de las fronteras de EEUU mientras que su producción está externalizada principalmente en Vietnam. Pese a polémicas que cuestionan al fabricante de ropa deportiva por sus prácticas y salarios en países emergentes, "Nike ha realizado mejoras y ofrecido un cambio positivo a los empleados contratados por las fábricas que producen productos para la compañía", dijo la entidad en un comunicado, del que se hizo eco el Journal.

Durante la jornada del miércoles, Obama convocó una reunión con varios senadores demócratas con la esperanza de ganar apoyos apoyos en la Cámara Alta y aprobar así la iniciativa que de daría más poder al ejecutivo estadounidense a la hora de aprobar acuerdos comerciales con otros países. Este encuentro se produjo días antes de que el líder del Senado, el republicano, Mitch McConnell, someta a votación este proyecto.

Mientras los republicanos se han posicionado del lado de Obama, algo que no ocurre a menudo, Elizabeth Warren, senadora demócrata por Massachusetts, se ha convertido en el terror de la Casa Blanca. La legisladora asegura que si Obama recibe poderes para acelerar tratados comerciales, esto podría acabar pasando factura en el futuro, ya que un posible presidente republicano podría utilizar dicha autoridad para deshacer la regulación Dodd-Frank que vigila a la industria financiera en EEUU.

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