Economía

El empleo de normas de calidad reforzará la capacidad exportadora de las empresas

  • El tratado de libre comercio UE-EEUU supondrá un auge de la normalización

La exportación ha sido, en los últimos años, un auténtico salvavidas para las empresas españolas en lo peor de la crisis. Ahora que la recuperación parece dar sus primeros pasos, urge que España mantenga las posiciones ganadas en los mercados internacionales y uno de sus mejores aliados se halla en las normas técnicas. Así lo pusieron de manifiesto los expertos reunidos recientemente por elEconomista para evaluar la importancia de estos instrumentos, en cuya elaboración y puesta en práctica España destaca como uno de los referentes a escala mundial.

No en vano "nuestro cuerpo normativo es de primer nivel en cuanto a su desarrollo el cual, además, se lleva a cabo en español, un factor importante para avanzar en los mercados hispanohablantes", tal y como puso de manifiesto el director general de Asociación Española de Normalización y Certificación (Aenor), Avelino Brito.

Especificaciones técnicas

¿Pero qué son exactamente las normas? Con esta denominación se identifica a todas aquellas especificaciones técnicas, desarrolladas en un comité con participación de las partes interesadas, que son utilizadas por las empresas de forma voluntaria. Garantizan la calidad y la seguridad de sus actividades y productos en todos los mercados en los que operan.

Más claramente, "son los ladrillos que hacen posible el comercio internacional", explica Brito. Pero, además, "actúan como impulsores de la innovación en la medida en que son entes vivos, vías a través de las cuales el mercado puede ejercer presión y hacer llegar sus demandas", tercia el director de Calidad e Innovación de FCC, Antonio Burgueño. "De puertas adentro, las normas nos garantizan la homogeneidad en la manera de hacer las cosas, siempre siendo locales", añade Burgueño.

Precisamente, "es gracias a las normas que la seguridad en los ascensores ha avanzado tanto como lo ha hecho", argumenta Ramón Frauca, director de Legislación y Normativa de Zardoya Otis. Ahora bien, Frauca tiene claro que la norma pierde su poder como acicate de la actividad y de la innovación "si se confunde con una ley, cuyo cuplimiento siempre es obligatorio, no hay escapatoria ni flexibilidad".

Estar alerta

Buen conocedor de ese hecho es el subdirector general adjunto de Inspección, Certificación y Asistencia Técnica al Comercio Exterior, Blas Vicente. El representante en el coloquio del Ministerio de Economía instó a estar alerta ante el uso que se puede hacer de la normativa para "obstaculizar el acceso a los mercados, en momentos como los actuales, en los que el recurso a las tasas y a los aranceles tradicionales está decayendo".

Vicente no niega que la "normalización es un requisito para la globalización", y recalca el papel de las normas "como lenguaje común entre empresas incluso de distintos países, aunque también entre empresas y consumidores".

Si hay unas empresas que saben lo que es enfrentarse a trabas a la hora de introducir sus productos en nuevos mercados ésas son las pymes, y más si están en la vanguardia tecnológica, como es el caso de Avanzare, empresa española dedicada a la fabricación de nanomateriales. Su director general, Julio Gómez revela la paradoja que supone el hecho de que "hay productos que podemos comercializar en Estados Unidos y, sin embargo, no podemos venderlos en Europa".

Aliado de las pymes

Ahora bien, Gómez da testimonio sobre hasta qué punto la normalización es un aliado para que las pequeñas y medianas empresas se lancen a exportar: "Es importante porque tenemos conocimiento de lo que pasa en otros países, podemos hacer un seguimiento de los otros mercados".El representante de Avanzare aún va más lejos: "Si no fuera por la normalización, simplemente, sería imposible exportar o hacer negocios en otros países".

Vale la pena, en consecuencia, implicarse en la normalización ya desde el momento en que se elaboran los estándares internacionales. Y aún hay camino por recorrer, en la medida en que "aún hay poca presencia española en los comités internacionales", indica Frauca (Zardoya Otis), y "hacernos oír en ellos sólo puede reportarnos ventajas", de acuerdo con Gómez (Avanzare).

El momento es más que propicio para ganar peso en este ámbito, dado que "la Comisión Europea está fomentando el avance en la normalización, ahora que Bruselas y Washington están ultimando el mayor tratado comercial de la historia, aquél que vinculará a Estados Unidos y la UE", argumenta Brito (Aenor). El acuerdo generará un nuevo entorno, y Vicente (Ministerio de Economía) recuerda a las empresas "la amplia red de oficinas comerciales de que España dispone en el exterior". Sobre el futuro de la normalización en España, Brito señala que "Aenor, como asociación, desarrolla esta función que nos ha encomendado la Administración. Los desafíos son muchos, y veremos cómo podemos seguir siendo una herramienta de competitividad para las empresas".

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comentariosforum1

victoria
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Ahí es donde hay que buscar la competitivad, y no en la esclavización de los trabajadores. Si se fabrica bien, se vende bien. Y la calidad en la fabricación debe pagarse. Otra cosa es que, para conseguirlo, hace falta invertir en formación y en I+D+i, y a eso no parece que nuestros gobernantes estén dispuestos. Cuando los demás paises se recuperen de la crisis, compraran por calidad, no por bajo precio, pero para entonces ya habremos perdido ese tren, como tantos otros que tienen que ver con el mismo tema.

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#1