Economía

"Con su excesivo rigor, el Pacto de la UE no hace sino agravar la recesión"

François Hollande, candidato socialista a las elecciones presidenciales francesas.

A dos meses y medio de la primera vuelta de las elecciones presidenciales prevista para el 22 de abril, el socialista François Hollande sigue consolidando su condición de súper favorito. En las tres últimas encuestas oscila entre el 31 y el 34%, mientras que Nicolas Sarkozy se coloca entre el 24,5 y el 26%. Y la diferencia en la posible segunda votación es todavía más amplia.

La contienda entre los dos líderes de la izquierda y de la derecha se disputará obviamente en el campo de los temas económicos. Pocos días después de la presentación de su programa, y de la respuesta indirecta por televisión del presidente saliente, Hollande ha aceptado responder a algunas preguntas de Il Sole 24 Ore y ha insistido en la necesidad de hacer una política de apoyo al crecimiento y de rediscutir el nuevo pacto fiscal europeo, refiriéndose a los eurobonos.

El mayor reto para el futuro presidente será conseguir conjugar el saneamiento de las cuentas públicas con el relanzamiento de la economía. ¿Cómo piensa conseguirlo?

Desde el inicio de la campaña, la reducción del déficit ha sido el elemento prioritario de mis propuestas. Desde luego no con el ánimo de complacer a las agencias de calificación, sino porque cada euro gastado en la devolución de la deuda es un euro menos para la política pública. Dicho eso, no estoy en absoluto de acuerdo con la política llevada a cabo por la derecha en Europa, que hacen del rigor y de la austeridad el alfa y omega de sus programas. Por el contrario, creo que puede abordarse al mismo tiempo la reducción del déficit y el relanzamiento del crecimiento.

Francia sufre enormes problemas de desindustrialización, de competitividad, de eficacia en las exportaciones, de coste laboral. ¿Cuáles son sus propuestas en estos temas?

Desde el año 2002, Francia ha perdido 750.000 puestos de trabajo en la industria, de los cuales han desaparecido 400.000 desde 2007. En los cinco años del último Gobierno de izquierdas, de 1997 al 2002, se crearon 50.000 puestos de trabajo. Hoy la industria representa sólo el 13 por ciento del valor añadido del país, frente al 28 por ciento de Alemania. La inversión de la tendencia es una cuestión apremiante. Por este motivo propongo una serie de medidas. Crearemos un banco público de inversión, concretamente en las pymes, financiado con el ahorro de todos los franceses. Y favoreceremos fiscalmente a las empresas que inviertan en Francia. Me parece que el aspecto menos importante es sin duda el del coste laboral, sustancialmente igual al alemán.

¿En qué consiste su idea de contrato intergeneracional?

El paro y la precariedad afectan especialmente al comienzo y al final de la vida profesional, a los jóvenes y a los mayores. El contrato que propongo permite interrelacionarlos: favorecer la contratación de jóvenes manteniendo el puesto de trabajo de los más mayores. Las empresas que contraten a un joven menor de 25 años y a la vez tengan en la empresa a un empleado mayor, quedarán eximidas de cotizar por ambos empleados.

En caso de que se alce con la victoria, ¿pretende de verdad volver a los 60 años?

La reforma de la derecha, aparte de garantizar el equilibrio financiero sólo hasta el 2018, perjudica a quien ha empezado a trabajar a una edad temprana. Por tanto haré una nueva, más justa y más sostenible a lo largo del tiempo. A partir del verano de 2012, aquellos que cuenten con la máxima cotización podrán jubilarse a los 60 años.

¿Cree en la necesidad de una reforma fiscal a gran escala?

Sí, porqué los mecanismos impositivos deben ser más equitativos, más progresivos. En Francia existen dos impuestos sobre la renta: el auténtico (IR), progresivo, y el destinado a la financiación del bienestar (Csg), a partes iguales para todos. Se fundirán en un solo impuesto para conseguir una progresión real. Las rentas del capital tendrán la misma tasa que las del trabajo. Para las rentas superiores a 150.000 euros se establecerá una alícuota del 45 por ciento, y se eliminarán las desgravaciones del impuesto patrimonial implantadas por la derecha.

Ha declarado que las finanzas son su gran enemigo. ¿Qué medidas piensa tomar para limitar su poder?

No busco chivos expiatorios. No he denunciado el sistema financiero en su conjunto pero sí los excesos de las finanzas no reguladas, las consecuencias de la especulación y del capitalismo incontrolado. Intentaré separar las actividades de financiación de la economía de las actividades de mercado para que el dinero de los pequeños ahorradores no sirva para alimentar la especulación. Los bancos franceses ya no podrán operar en los paraísos fiscales, el impuesto sobre sus beneficios aumentará en un 15 por ciento y se abolirán los productos tóxicos que amenazan nuestra economía. Para acabar, estableceremos, conjuntamente con los países europeos que la comparten, una tasa sobre las transacciones financieras.

Ha anunciado que pedirá la revisión del Tratado sobre la disciplina fiscal. ¿Por qué?

El nuevo Tratado no da ninguna respuesta seria y a largo plazo a la crisis. Se caracteriza por su obsesión por el rigor, lo que sin duda agravará la recesión. El acuerdo no contempla el crecimiento, ni la lucha contra la especulación financiera, ni el control democrático por parte de los ciudadanos, ni la solidaridad. Lo que, en mi opinión, corresponde al lanzamiento de los eurobonos cuyo objetivo es mutualizar, compartir una parte de las deudas públicas.

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