Economía

Cambiar el alumbrado de ciudades y carreteras cuesta 2.100 millones

Próximamente, las siglas LED iluminarán las carreteras y ciudades españolas. El Gobierno y la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP) han mostrado en los últimos días su intención de renovar el alumbrado público de vías y calles como parte del plan de eficiencia energética que el Consejo de Ministros aprobará mañana para hacer frente a la escalada del precio del petróleo generado a raíz de la crisis libia.

Pero modernizar el sistema de iluminación no saldrá barato. El cambio de luces a nivel estatal, autonómico y local supondrá un gasto de unos 2.100 millones de euros, cifra que se obtiene de multiplicar los 4,2 millones de luminarias que hay en el país por los 500 euros de media que cuesta la actualización o el cambio de cada farola para adaptarla a los nuevos tiempos.

Ahora bien, ese dinero no irá a fondo perdido. Al contrario. Los ayuntamientos podrían ahorrar entre el 60 y el 80% del consumo total energético del alumbrado de sus municipios, que asciende a 450 millones de euros al año con la iluminación basada en tecnología LED -diodo emisor de luz, por sus siglas en inglés-.

Parte importante del presupuesto

Estas cifras aparecen recogidas en un informe publicado ayer por Hella, multinacional de iluminación, que destaca que el gasto para las ciudades generado por el alumbrado público -incluido el mantenimiento de las 250.000 farolas que en la actualidad hay que cambiar anualmente- oscila entre el 40 y el 60% del total de su presupuesto. Es decir, supondrá un importante ahorro en las cuentas de los municipios, más si recordamos que los entes locales son los propietarios del 95% del alumbrado exterior, según el sector.

En este sentido, Toshiba apunta a que las administraciones podrían dejar de gastar 14.000 de los 17.500 millones que costó iluminar las calles y carreteras en 2009. Según sus datos, apenas el 40% de los municipios de más de 10.000 habitantes tiene instalación LED.

Además, los planes de eficiencia supondrían recuperar, en unos seis años, la importante inversión acometida siempre y cuando se cumplan las mejores expectativas -esto es, si el gasto total en alumbrado se reduce un 80 por ciento hasta los 90 millones de euros- y si tenemos en cuenta que la vida útil de los sistemas LED se sitúa en doce años y su coste de mantenimiento es mínimo comparado con el actual.

Se paga con el ahorro

El propio Ministerio de Industria se encargó el martes, tras la reunión con la FEMP, y las declaraciones de su presidente, Pedro Castro, en recalcar que la inversión en modernizar el alumbrado no correría a cargo del Estado, como había asegurado el representante de los más 8.000 municipios españoles.

El gabinete que dirige Miguel Sebastián puso el acento en que las empresas de servicios energéticos (ESE) que plantean este tipo de proyectos obtienen sus ingresos del ahorro de energía que logra el cliente. El Ministerio de Industria recalca que recuperarán su inversión "en varios años".

Por su parte, el Ministerio de Fomento ya reconoció al anunciar el cambio de iluminación en las carreteras de titularidad estatal que, con su medida estrella, lograría reducir a la mitad el gasto anual que destina en poner luz a las vías, lo que supondría un ahorro de 12,5 millones de euros.

Dentro de las ventajas del plan de eficiencia, el director de Eficiencia Energética de Philips Ibérica, Juan Carlos Aguilera -que sitúa en esos 500 euros de media la inversión por luminaria-, insiste en que la apuesta por la eficiencia energética supondría una mejora sustancial en la vida útil del iluminado.

"El cambio supondría pasar de 20.000 horas de duración de las lámparas convencionales a los 60.000 de media de LED", apunta. Además, Aguilera pone en valor que al 80 por ciento de posible ahorro en consumo energético se suma hasta un 80% de reducción de las emisiones de CO2. En este sentido, el estudio de Hella pone en la balanza otro punto a favor: el ahorro puede llegar de controlar y dirigir la iluminación. ¿Cómo? Atenuando la luz o reduciéndola en vías o edificios que no requieren de gran intensidad luminosa.

Comparativa con Europa

España quiere ahorrar porque, entre otras cosas, se sitúa como uno de los países europeos que más derrocha. Según un estudio del departamento de Astrofísica de la Universidad Complutense de Madrid, ninguna provincia cumple el Plan de Acción 2008-2012 de la Estrategia de Ahorro y Eficiencia Energética, mientras que el ritmo del crecimiento del gasto de esta partida supera el 5% anual.

Según este estudio de la UCM, para la densidad de la población estatal, la cantidad de iluminación del alumbrado público supera la media europea: "Las farolas españolas eran las que más energía eléctrica utilizaban". Así, nuestros vecinos de Francia y Alemania consumen, según este análisis, 91 y 43 kilovatios por año y habitante, respectivamente, mientras que España consume 116. Y lo que es peor, subraya el informe, el plan de llegar a usar tan sólo 75 kilovatios por año y habitante marcado por el Gobierno queda muy lejano.

El trabajo señalaba que el motivo de la contaminación luminosa es, principalmente, la ineficacia en el alumbrado público, cuyas farolas en lugar de enfocar su luz hacia el suelo, también la enfocan a una fachada o incluso hacia el cielo. "Esta luz no es útil y, por tanto, es un gasto innecesario", explica.

La puesta en marcha de la nueva tecnología LED nos acerca a Europa. Instalaciones y edificios, aeropuertos, señales luminosas... El cambio ya está en marcha mientras los aficionados a la astronomía se preguntan si podrán ver el cielo: su coste, 2.100 millones de euros.

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