Economía

Entrevista a Mariano Casado: "El Gobierno no nos ha subido el sueldo a los militares como prometió"

Mariano Casado, secretario general de la AUME. Foto: Archivo

Rebelión en las Fuerzas Armadas. Los militares españoles se han cansado y, por primera vez desde la llegada de la democracia, levantan la voz. Dicen que siguen regulados por un entorno preconstitucional y exigen al Gobierno los mismos derechos que tienen el resto de los ciudadanos.

Hace año y medio crearon la Asociación Unificada de Militares Españoles (AUME), desde la que reclaman libertad para reunirse y manifestarse. Eso, y la subida de sueldos prometida: aunque sus salarios se han incrementado un 7,8 por ciento en 2007, piden que se garantice que los aumentos en el complemento específico vayan en función del destino y la peligrosidad que se asuma en cada caso, tal y como se les prometió. De momento siguen siendo una de las profesiones peor remuneradas de España.

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Salvapantallas del Ejército de Tierra Foto: soldados.com

P ¿Los militares españoles están bien pagados?

R No. Y eso es una realidad objetiva, que no se puede cuestionar. En 2005, el Gobierno de Zapatero se comprometió a realizar unas subidas que no se han llevado a cabo. Entonces se confirmó que los incrementos salariales irían en función de la unidad a la que se perteneciese, del destino o de la peligrosi- dad, y no se ha hecho así. Parece que sólo hay beneficios en función del rango militar. La subida debe llegar a todo el mundo, no sólo a los mandos superiores.

P La semana pasada, Defensa señaló que el presupuesto se asignaría "rigurosamente en función del puesto. No por el rango". Y el Ministerio habilitó un teléfono de consulta para los militares.

R Ya, pero cuando algún soldado llama para conocer el estado exacto de su nómina se limitan a pedirle que mande un correo electrónico y sólo le explican los criterios generales. No le especifican nada.

P ¿Debe haber mejores sueldos en situaciones de riesgo?

R Cuando se asumen riesgos no se hace sólo por vocación. Con ésta no se come. Pero no se trata sólo de sueldos; también hay que mejorar la calidad de vida en las misiones internacionales, los tiempos de ocio y las comunicaciones con España. También sería bueno que las familias recibieran más apoyo económico si tienen a un pariente desplazado durante meses. En caso de fallecimiento, además de las indemnizaciones que ya se contemplan, se necesitaría un respaldo psicológico más intenso.

P ¿Hay, entonces, malestar en el Ejército?

R Evidentemente, sí. Los militares y sus parientes han enviado miles de cartas al Ejecutivo reclamando, entre otras cosas, una subida salarial justa. El problema es que en España todavía no hay costumbre de que un soldado se dirija al presidente del Gobierno.

P ¿Considera que son ciudadanos de segunda categoría?

R Desde luego. Es así como nos tratan. No se puede criminalizar a nadie por expresarse. En su programa electoral, el PSOE se comprome- tió a reconocernos una serie de derechos y deberes, y no lo ha hecho. Estamos trabajando en un entorno preconstitucional. En 30 años la sociedad española ha cambiado mucho, pero nosotros seguimos anclados en el pasado. Las Fuerzas Armadas no pueden ser un ente ais- lado, deben convertirse en un reflejo de su contexto.

P ¿Y qué piden?

R El derecho de reunión, de asociación y de manifestación, entre otras reivindicaciones. Hay que cambiar el régimen disciplinario. El Gobierno va a reformar la legislación en el ámbito militar y no se nos está escuchando.

P El presidente de AUME, Jorge Bravo, está bajo arresto por decir que se ha silenciado a los militares más de lo que se les acalló tras el accidente de helicóptero de Afganistán. ¿Qué piensa?

R AUME nació ese mismo año, precisamente cuando José Antonio Alonso era ministro del Interior, y fue él quien admitió nuestra inscripción como asociación. ¿Por qué se nos permite hacerlo, si luego no se nos deja hablar? ¿Cómo se entiende que el presidente de una organización que representa a 1.600 militares de todos los rangos no pueda expresarse? Las cosas están cambiando, porque antes las únicas entidades relacionadas con el Ejército representaban a militares retirados o en la reserva, y nosotros aglutinamos a profesionales en activo.

P ¿En estas condiciones se puede convencer a los jóvenes?

R No se les puede pedir que se comprometan con la defensa nacional si no hay una retribución atractiva y tampoco se les permite que desarrollen una profesión como ocurre con los policías o guardias civiles. Hay que establecer una auténtica carrera militar para que los soldados hagan su trayectoria vital en las Fuerzas Armadas y puedan ir progresando igual que en cualquier otra empresa. Ahora mismo hay muchos que a los 45 años se tienen que ir a la calle porque no han adquirido la condición de militar permanente.

P ¿Se producen muchos abandonos voluntarios en el Ejército?

R Cada vez hay más actividad en los juzgados militares por abandono de los destinos de tropa y marinería. La gente se está marchando, y eso ha incrementado la apertura de diligencias en los tribunales.

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