Economía

España cae en libertad económica con el alza del gasto público

España pierde libertad económica desde 2004, según el último informe anual sobre la materia elaborado por los reconocidos Cato Institute y Fraser Institute y patrocinado por segundo año consecutivo por el diario elEconomista.

Una pérdida de libertad económica, la de la economía española, que atenaza el horizonte de crecimiento y mina la carrera al progreso y hacia mayores dosis de bienestar económico y que es debida, en gran medida, a la ganancia de peso del Estado vía aumento de gasto público.

En este sentido se pronunció ayer en la sede de elEconomista el director de Proyectos Globales de Libertad Económica del Cato Institute, Ian Vásquez, quien previno contra el alza del gasto público motivada por la crisis como uno de los factores que puede ahondar a España en la dilapidación de los niveles de libertad económica que ganó en la década de los noventa y que depararon una larga etapa de desarrollo y bonanza económica. A raíz de la crisis, puede caer aún más el indicador de libertad por el alza del gasto público, señaló.

Según los últimos datos del Informe Anual 2008 de Libertad Económica en el Mundo, correspondientes al ejercicio 2006, nuestro país ha pasado de cerrar 2004 con un índice absoluto de 7,5 puntos sobre diez a cerrar 2006 con un menor 7,38 que rebaja a España once puestos -del 21 al 32- en el ránking mundial de libertad económica que lidera Hong Kong y cierra Zimbabwe.

No a la improvisación

Además, Vásquez señaló otros caballos de batalla que gravitan sobre la pérdida de libertad económica española, como son el peso de la regulación o la rigidez del mercado laboral. En cualquier caso, Vásquez lanzó un aviso para navegantes: la libertad económica española "va a empeorar" si el Gobierno español continúa adoptando políticas mediante una "estrategia improvisada".

Aparte del varapalo que supone el retroceso en libertad y de que planee el riesgo de que esta pérdida se acentúe, también nuestra economía tiene motivos para llevar la cabeza alta. No en vano, supera en libertad económica a otros países de la UE como Bélgica, Francia o Italia.

Algo que Ian Vásquez justifica en que desde 1990 España hizo grandes avances y más reformas que esos países y que catapultaron a nuestra economía a un éxito económico ligado a su carácter más abierto y libre. La libertad económica que mide el índice anual de Cato y Fraser existe cuando hay elección personal, intercambio voluntario, libertad de entrada y competencia en los mercados y protección de la propiedad privada y los derechos humanos.

Para cuantificar el índice que corresponde a cada país se miden cinco áreas que ponderan el grado de intervencionismo que se da o no en una economía concreta. Esos cinco grandes grupos son el tamaño del Gobierno -medido a través del gasto, los impuestos y las empresas-, la estructura jurídica y la garantía de los derechos de propiedad, el acceso a una moneda sana, la libertad de comercio internacional y la regulación crediticia, laboral y empresarial.

En total son 42 variables las que se integran en las áreas de estudio y el informe clasifica 141 países en una clasificación global de libertad económica y varias calificaciones parciales por área o apartado.

Es el mercado de trabajo

España saca una muy mala nota en el epígrafe relativo a regulación laboral, con 5,13 puntos y un puesto 95 de los 141 países estudiados, situación que Ian Vásquez calificó de "nefasta" y que indica que el ámbito laboral precisa urgentes reformas y avances. Gracias a la salud de la regulación de los mercados de crédito y de la actividad empresarial, la nota global relativa a regulación de España se sitúa en 6,86 puntos, con un ránking 59.

En cuanto al tamaño del sector público, España puntúa 6,69 en un puesto 59 y viene perdiendo posiciones desde 2004. No en vano, el incremento del gasto público es uno de los primordiales lastres en nuestra carrera a la libertad. Respecto al marco jurídico y la protección de la propiedad privada, España luce en el 40 de la tabla, con 6,71 puntos. En cuanto a salud de su moneda, roza la perfección con un 9,49 que la sitúa en el puesto 18 mundial. En libertad de comercio, España se sitúa en el puesto 50 con una nota de 7,16 puntos.

De Hong Kong a Zimbabwe

Los países del mundo con mayor índice de libertad económica según la última clasificación, correspondiente a 2006, son Hong Kong, Singapur, Nueva Zelanda, Suiza y Reino Unido, todos con valoraciones superiores a los 8 puntos sobre diez. Tras Reino Unido, los siguientes países de la UE en el ránking son Irlanda (puesto 10), Estonia (11), Dinamarca (13), Finlandia (14), Países Bajos (16), Alemania (17) y Eslovaquia (20), Bélgica (44), Francia (45) e Italia (49). El país peor clasificado es Zimbabwe.

Destacan los casos de las emergentes China (93) e India (77), que -a pesar de notables avances hacia la libertad económica- presentan un elevado grado de dispersión interno según la zona del país que se examine.

Estados Unidos, en el puesto octavo compartido con Australia, se encuentra ahora ante la misma amenaza de pérdida de libertad económica que España, en el sentido de que corre el riesgo de perder puestos en el ránking a medida que aumente el gasto público asociado a los planes de estímulo.

Se espera una caída global

En este sentido el director de Proyectos Globales de Libertad Económica de Cato Institute, Ian Vásquez, destacó que los datos de 2008 y 2009, cuando se conozcan, depararán una pérdida de libertad económica a nivel mundial a causa de la crisis y del alza del gasto público para acometerla, "especialmente en países como España y Estados Unidos".

El índice de libertad económica se elabora con carácter anual desde hace 22 años y fue puesto en marcha por el padre del monetarismo, el estadounidense Milton Friedman, Nobel de Economía en 1976. Posteriormente se fue desarrollando por sus más cercanos colaboradores. Hoy, el director del proyecto, Ian Vásquez, destaca que se constata una relación indisoluble y directamente proporcional entre libertad económica y prosperidad, entre libertad económica y bienestar humano.

Pequeñas ganancias en libertad económica deparan resultados contundentes, indica Vásquez. Así, los países más libres del índice ostentan rentas per cápita de 31.000 dólares (23.000 euros), cantidad que se divide a la mitad en economías que puntúan con menor intensidad en el índice de libertad económica mundial.

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