Economía

El giro demográfico que se avecina para España: el hogar unipersonal será el tipo más común en 2039

  • Por primera vez los hogares de dos miembros se verán superados por los de uno
  • La población nacida en España pasaría del 81,9% del total al 61% dentro de 50 años
  • La población crecerá exclusivamente por la migración y envejecerá cada vez más

Los hogares unipersonales serán los que más crezcan en España en los próximos 15 años, tanto, que de cumplirse la proyección publicada este lunes por el Instituto Nacional de Estadística (INE), en 2039 serán por primera vez la tipología más frecuente en España, superando a los de dos personas. No es el único cambio demográfico que se espera para las próximas décadas si la tendencia actual se mantiene. El envejecimiento de la población y la baja natalidad que ya suponen un desafío para el país mantendrán la tendencia de manera generalizada y parte de la situación sólo será 'salvada' por la migración. Pero también habrá una variación llamativa a nivel sociológico: la población nacida en España habrá caído un 20% dentro de medio siglo.

De mantenerse las tendencias demográficas actuales, los datos proyectados por Estadística apuntan a un aumento del 41,9% de los hogares compuestos por una sola persona en los próximos 15 años, cuando superarían los 7,7 millones y supondrían el 33,5% del total de hogares. Este dato les situará por delante, por primera vez, de los de dos personas, que dejarán de ser el tipo más común y supondrán el 31,3% del total tras crecer en ese tiempo un 29,7% (los segundos con mayor aumento previsto).

La cifra se corresponde con la tendencia de la proyección de población también publicada hoy por el INE, que no entra a explicar las circunstancias concretas que derivarán en esta situación (por elección propia, por la soledad de la vejez...). Entre 2024 y 2039, el número de hogares residentes en España se incrementaría en 3.691.151 (un 19,1%) hasta los 23.001.927, y la población residente en España aumentaría en ese mismo periodo en 5.137.447 personas (un 10,6%). Así, el número de personas que viven solas pasaría de suponer el 11,2% de la población total este año, al 14,3% en 2039.

El número de miembros por hogar seguirá con la tendencia a la baja que ha marcado en los últimos censos. El tamaño medio del hogar pasaría de las 2,50 personas actuales a 2,32 miembros en 2039. Desde las casi cuatro personas en 1970, hasta 2,9 en 2001, a las 2,54 en 2021.

Del resto de tipologías de hogares más habituales, los de tres personas mantendrían las tasas de crecimiento positivas entre 2024 y 2039 pero con un crecimiento limitado (del 1,1%), con lo que perderían importancia frente al resto de tamaños y pasarían de representar el 20,0% de los hogares en 2024 al 17,0% en 2039. Los hogares de cuatro y más componentes descenderían un 6,2%, de 4,5 millones a 4,2 millones.

La población española sólo crecerá gracias a la migración

La proyección de la población deja otras notas demográficas relevantes. Según los datos del INE, que dependen de que la tendencia actual se mantenga, en los 15 próximos años España ganaría 5.137.447 habitantes (un 10,6%), hasta superar los 53,7 millones de personas en 2039. Para 2074, la población alcanzaría los 54,6 millones, con un incremento de 5,98 millones de personas. Todo gracias a los nacidos fuera del país.

El aumento de las defunciones será progresivo y superior al número de nacimientos, lo que daría lugar a un saldo vegetativo negativo durante todo el periodo proyectado por el INE. Este evento sólo sería superado por el saldo migratorio positivo en la mayor parte de los años calculados, lo que derivaría en un balance de aumento de población positivo gracias exclusivamente a la migración internacional.

A la sobra de este, otro dato curioso que arroja la proyección: la población nacida en España disminuiría paulatinamente y pasaría de suponer el 81,9% del total al 61% dentro de 50 años.

Los nacimientos nunca superarán a las defunciones

La natalidad en España "ni está ni se la espera", como indicó Joaquín Recaño, investigador del Centro de Estudios Demográficos (CED), durante unas jornadas sobre estadística organizadas por el Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) y el INE a finales del año pasado. La proyección del INE (que supone que la fecundidad de las mujeres mantenga una leve pero progresiva tendencia al alza lo vuelve a confirmar), lo vuelve a confirmar.

Pese a que el número de nacimientos comenzaría a aumentar levemente en 2024 y seguiría creciendo hasta 2042, entre 2024 y 2038 nacerían en torno a 5,5 millones de niños, un 8,7% menos que en los 15 años previos. Quizá el balón de oxígeno llegue a partir de 2058, cuando la natalidad podría comenzar a aumentar de nuevo ante la llegada a las edades de mayor fecundidad de generaciones cada vez más numerosas. Con todo, los nacimientos siempre estarían por debajo de las defunciones.

El número medio de hijos por mujer sería de 1,24 en 2038, frente al 1,16 de 2022 y la edad media de la maternidad se mantendrá en torno a los 32 años en los 50 próximos años: bajará de los actuales 32,50 años a 32,16 en 2042 para después repuntar ligeramente hasta 32,3 años en 2072.

El verdadero reto demográfico

Solapándose con esta derivada está la del aumento de la esperanza de vida y, por tanto, del peso de la población mayor sobre el total nacional, el verdadero reto demográfico. Para quien nazca en 2073 está proyectada una esperanza de vida de 86 años en el caso de los hombres y 90 años en el de las mujeres, 5,6 y 4,3 más respectivamente al dato actual.

Para aquellos que tengan 65 años o más en 2073 les quedarían por delante 22,7 años de vida en el caso de los hombres (3,6 más que actualmente) y 26,3 a las mujeres (3,3 años más). Actualmente, el 20,4% de la población española tiene 65 o más años, pero este grupo aumentaría hasta el 30,5% en torno a 2055. A partir de ese año, el porcentaje bajaría levemente para situarse en el 30,3% en 2074. Por su parte, la población centenaria (100 o más años) se multiplicará por 12 en casi 50 años desde las 18.312 personas estimadas en 2024, a 226.932 en 2072.

La población entre 20 y 64 años, que actualmente supone el 60,9% del total, pasaría a representar el 53,7% en 2051 y el 54,2% en 2074. En cambio, el porcentaje de población de 65 años y más, que actualmente se sitúa en el 20,4% del total, alcanzaría un máximo del 30,5% en torno a 2055 para caer en 2074 al 30,3%. En este escenario, la tasa de dependencia (cociente, en tanto por ciento, entre la población menor de 16 años o mayor de 64 y la población de 16 a 64 años) también alcanzaría un máximo en torno a 2052 (del 75,3%), para ir bajando paulatinamente a partir de entonces, hasta el 73,9% en 2074.

Pese a la mayor esperanza de vida, eso sí, la hipótesis de los demógrafos encuestados por el INE apunta a una continuación del crecimiento del número de defunciones. En concreto, seguirán al alza hasta 2064, al pasar de 436.325 en 2024 a 669.278 ese año. Tras unos años de leve bajada, en 2072 llegarían a un máximo de 693.390.

La moraleja tras el dato. La crisis de natalidad que arrastra España desde hace más de 20 años, nutrida de las crisis encadenadas que impactan directamente en la posibilidad de tener hijos (retrasan o imposibilitan los planes vitales en muchos casos) y la elevada esperanza de vida provoca una situación complicada para la fuerza laboral (en un contexto además en el que el mercado laboral no esquiva el edadismo) y, por tanto, para la sostenibilidad del sistema de pensiones ante la falta de sincronía entre afiliados y pensionistas.

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