Economía

El histórico bar de Sevilla que sólo contrata camareros mayores de 45 años

  • El dueño de la taberna comenta que los jóvenes "no tienen ganas de aprender"
  • "En España no quedan personas cualificadas", considera el hostelero
  • "Sólo quieren echar sus siete horas y salir corriendo", agrega
Restaurante Donald. Foto: Archivo.

El histórico restaurante Donald de Sevilla busca camareros. Pero los quiere, a poder ser, mayores de 45 años. Así lo ha hecho saber esta casa de la calle Canalejas en una oferta laboral publicada en sus redes sociales. "Restaurante Donald necesita camareros o camareras con bastante experiencia en el sector de la restauración, a ser posible mayores de 45 años", reza el anuncio.

El dueño de la taberna fundada en 1973, Mariano García, ha explicado a ABC en una entrevista que "los buenos profesionales que siguen en el sector están bien atados, los otros abandonaron y los jóvenes apenas muestran interés por formarse como profesión de futuro".

Mariano García lleva décadas dedicado a la hostelería. En su restaurante se sirven tapas y raciones de toda la vida, pero tiene serias dificultades para encontrar camareros con experiencia, por eso ha tomado la decisión de no contratar a gente joven.

El hostelero comenta que el problema no está en enseñar, es que "no tienen ganas de que les enseñen", lamenta, al tiempo que critica que "no puede ser que una persona sin carrera cobre lo mismo que quien sí la tiene". "Me cuesta 2.400 euros al mes enseñar a una persona entre el sueldo, Seguridad Social, retenciones..." tenga o no experiencia, agrega.

No obstante, señala que no es solo un problema del sector de la restauración. Mariano García tiene otros dos negocios de reformas y aires acondicionados, según reconoce al citado medio, donde también sucede una situación familiar. "En España no quedan personas cualificadas", considera.

"No les gusta la profesión"

Eso sí, el hostelero reconoce estar muy contento con su plantilla, el problema ha surgido a raíz de las nuevas contrataciones. "Sólo quieren echar sus siete horas y salir corriendo. Ni les gusta la profesión ni quieren aprender. Nos hemos cansado de la informalidad de algunos jóvenes: unos desaparecen y a otros te cuesta el finiquito como si trabajaran un mes más" señala, al tiempo que reconoce que hay hosteleros que no cumplen con sus obligaciones, "pero no es la mayoría".

"Llegó un camarero nuevo y decía que tenía problemas con su banco y me pedía que le pagara en mano. Acostumbro a pagar a mis empleados el día 25 de cada mes. Éste cobró y llevo una semana sin saber de él", sentencia.

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