Economía

La economía aragonesa resiste: el PIB crecerá el 2,5% en 2024 pero se necesita más inversión en capital humano y tecnología

  • Ibercaja ha revisado al alza las previsiones económicas, aunque en el medio y largo plazo se prevé una desaceleración de la economía
  • La demografía, la geopolítica, la inflación y los tipos de interés son los principales desafíos
  • La economía se italianiza: se produce un desacople entre el mundo financiero y la política
Ibercaja prevé que el PIB de Aragón crezca el 2,5% en 2024 y el 1,4% en 2025. | Firma: Europa Press
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La economía española, y especialmente la aragonesa, se está mostrando resistente pese a los riesgos que tiene ante sí. Una resiliencia que ha llevado a Ibercaja a revisar ligeramente al alza las previsiones económicas para la comunidad. Se estima que el PIB de Aragón crecerá el 2,5% en 2024 frente al 1,7% proyectado en diciembre de 2023. Una evolución que, además, es más positiva que para España: el 2,2%.

El crecimiento de Aragón previsto para este año será además superior al registrado en 2023, ejercicio en el que se sitúa en el 2,1%. La evolución positiva se debe sobre todo a que se imponen los buenos fundamentales económicos tanto de los hogares como de las empresas.

En relación a los primeros –los hogares-, esto se debe al mayor nivel de riqueza financiera y al mayor nivel de empleo, que se encuentra en máximos históricos, así como al menor nivel de endeudamiento de las familias. Por su parte, en el caso de las empresas, destaca el mantenimiento en general de sus márgenes, el mayor nivel de tesorería, el positivo ritmo de la internacionalización de las ventas hacia ratios históricos, y el menor nivel de endeudamiento visto en los últimos 15 o 20 años.

Estos factores se han impuesto a dos de los principales riesgos de la economía. Uno de ellos es la geopolítica por la situación mundial, mientras que el segundo se corresponde con la inestabilidad política e institucional que se vive en España en los últimos años y en los últimos días con el período de reflexión de cinco días del presidente del Gobierno de España, Pedro Sánchez. "Se imponen los buenos fundamentales privados" sobre los públicos, afirma Enrique Barbero, director de Comunicación de Ibercaja, durante la presentación de la Revista Economía Aragonesa editada por esta entidad.

"La economía se italianiza. Se produce un desacople del mundo financiero y político. Hay indicadores que lo demuestran", asegura Barbero. Por ejemplo, los cinco días de reflexión no tuvieron impacto en el IBEX 35 ni en la prima de riesgo. La bolsa española evolucionó como cualquier día de la semana y la prima de riesgo se quedó por debajo de los 80 puntos básicos, distando de los casi 200 puntos básicos con la pandemia o los 800 puntos básicos con la crisis de 2012.

El PIB de Aragón se estima que crecerá el 1,4% en 2024, mientras que el de España lo hará en el 1,7%

Dentro de la economía, destaca a su vez la evolución positiva del mercado de trabajo. De hecho, después del mal comportamiento desde que comenzó la pandemia, se empezó a percibir una recuperación en el segundo semestre de 2023. La previsión para 2024 es una leve pérdida del dinamismo en términos de ocupación en Aragón, estimándose que la tasa de ocupación se situaría en el 1,9%, situándose dos décimas por debajo de la media española. No obstante, la tasa de paro bajaría en este ejercicio hasta el 7,3% en esta autonomía frente al 11,4% de España.

Déficits de la economía

A pesar de la evolución y de las buenas previsiones, la economía se enfrenta a tres grandes déficits, aunque en menor medida en el caso de Aragón que en España. Uno de los principales es la falta de inversión, que es la única variable macroeconómica que no ha vuelto a niveles de 2019.

Este freno de la inversión se ha producido por varios factores como la incertidumbre, el alza de los tipos de interés, unos fondos europeos que no terminan de llegar y la inversión empresarial que ha bajado, situándose en los niveles de los años 2014 y 2015 más que en los del ejercicio de 2019. "Y si las empresas no invierten se pierde competitividad. Es urgente intensificar la inversión", incide Enrique Barbero.

El freno inversor igualmente está relacionado con el aumento de los costes laborales. El coste del pago de los empleados de las empresas sobre su valor añadido ha subido en casi cuatro puntos. Esto ha llevado a que las empresas hayan ajustado el aumento de costes por la inversión, lo que limita el crecimiento de la economía.

"Falta inversión en capital físico y sobre todo en capital humano y en tecnología, que debe implantarse de forma adecuada en las empresas" para que sean más competitivas e impulsar el crecimiento económico, afirma Santiago Martínez, jefe de Análisis Económico y Financiero de Ibercaja.

Junto a la inversión, otro de los grandes déficits de la economía es la productividad, que no está avanzando tan rápido como el PIB y el empleo. Es más, se está creciendo pero sin aumentar excesivamente la productividad, lo que "no es del todo sano".Con la excepción de los sectores financiero y agropecuario, todos son menos productivos en comparación con los niveles de la Unión Europea.

Es necesario aumentar la inversión en capital físico, capital humano y tecnología

A esto se suma la situación de las cuentas públicas, que "no se acaban de consolidar", señala Barbero. La clave está en que no convergen hacia lo estipulado en el Pacto de Estabilidad y Crecimiento. De hecho, el déficit del conjunto de las Administraciones Públicas es del 3% del PIB y "eso que no se deflactan las tarifas de los impuestos principales y estamos en un entorno de elevada inflación, que hace subir las bases fiscales y por tanto los ingresos", explica el directivo, quien expone que "no se ha hecho un plan de ajuste sobre los gastos". Esto ha llevado a un desajuste de las cuentas públicas de casi el 4% del PIB.

Riesgos de la economía

El escenario económico es positivo, "pero no está exento de áreas de mejora y de riesgos en los próximos trimestres", afirma Enrique Barbero. De hecho, el nuevo ciclo económico abierto tras la pandemia tiene principalmente tres desafíos que puede limitar el crecimiento a medio y largo plazo. Para 2025, Ibercaja estima que el PIB de Aragón crecerá el 1,4% frente al 2,5% previsto para 2024, mientras que el de España lo hará en el 1,7%. En cuanto a la tasa de paro, seguirá bajando hasta el 6,9% y el 10,7% en la comunidad aragonesa y en el conjunto nacional, respectivamente.

La colaboración público y privada explica una mejor evolución de la economía en Aragón

Uno de los principales riesgos es la demografía por el envejecimiento de la población lo que redunda en un menor potencial crecimiento de la ocupación y en posibles tensiones en los salarios, que impactarán en los márgenes empresariales. Además, este contexto tendrá afección igualmente en el consumo de la inversión de los hogares y en el ahorro.

Frente a un posible impacto de nuevas medidas reclamadas por los agentes sociales y avaladas por el Gobierno de España de reducir jornada laboral con el mismo salario, desde Ibercaja abogan por que todo cambio en el mercado de trabajo se realice dentro de la negociación tripartita y con plazos transitorios para que las empresas puedan adaptarse y no como ha venido sucediendo con acuerdos unilaterales y con normas superpuestas con gran celeridad.

"Las medidas positivas son todas aquellas en las que se ha dialogado con el sector privado", asevera Barbero, como es el caso de las líneas de financiación ICO-Covid o los ERTEs en pandemia. Precisamente, la mayor colaboración público y privada en Aragón ha sido un factor que también explicaría la mejor evolución económica de la comunidad.

Otro de los riesgos es la geopolítica y la globalización. La integración de la economía mundial, especialmente entre los países avanzados y los emergentes, se está incluso revirtiendo. "Una menor especialización conlleva una pérdida de productividad que supone menos crecimiento y más inflación en el largo plazo", afirma Santiago Martínez.

No obstante, la reorientación de las cadenas de producción mundiales pueden favorecer el retorno industrial a los países avanzados o a sus principales socios, lo que puede traducirse en oportunidades.

La economía también se enfrenta a un contexto de inflación y de tipos de interés aunque ha "pasado lo peor del episodio inflacionista", añade Martínez, quien considera que, pese a ello, no se verán a corto plazo bajadas de tipos de interés a cero o en niveles negativos como había venido sucediendo con el Euríbor.

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