Economía

El Gobierno espera liderar el crecimiento en Europa y rebajar el déficit al 2,5% en 2025

  • Envía a Bruselas sus previsiones económicas en las que mantiene un PIB del 2% en 2024
  • Reducirá el déficit por la mejora de los ingresos derivados de la actividad y el empleo 
  • Prevé una mejora de la recaudación a través del IRPF y el IVA, las figuras más importantes
El ministro de Economía, Comercio y Empresa, Carlos Cuerpo. Alberto Martin
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El Gobierno trasladó anoche a la Comisión Europea sus previsiones macroeconómicas y fiscales, en las que mantiene su proyección de crecer un 2% este año y otro 1,9% en 2025, una décima por encima de la previsión anterior. Moncloa prepara el camino para ajustarse a las nuevas reglas fiscales y se compromete a rebajar el déficit público al 3% este año al tiempo que añade unas proyecciones más ambiciosas para 2025: rebajar los números rojos hasta el 2,5%, dos décimas menos de lo esperado anteriormente. A través de este documento, el Ministerio de Economía quiere aprovecharse de la inercia de la actividad económica para liderar el crecimiento en Europa.

Con la entrada en vigor del nuevo marco europeo de reglas fiscales cesa la obligación de presentar el Programa de Estabilidad de los Estados miembros. Será antes del 20 de septiembre cuando el Gobierno presente un Plan Fiscal Estructural que será vinculante y determinará los objetivos fiscales que España deberá cumplir.

"España seguirá liderando el crecimiento económico entre las principales economías europeas en 2024 y 2025, tras cerrar el pasado año con un aumento del PIB más de cinco veces superior al de la media de la zona euro, crecimiento diferencial que se mantiene en el primer trimestre de 2024", explica la cartera que dirige Carlos Cuerpo.

De acuerdo con el escenario esbozado por el Gobierno, la demanda interna será el principal motor de la economía, impulsada por la positiva evolución de la inversión, gracias a la ejecución del Plan de Recuperación, y por el consumo de los hogares. El dinamismo se compaginará también un comportamiento positivo del mercado de trabajo que el Gobierno espera que se mantenga los próximos cursos, incluso ya con tasas de paro inferiores al 11%, sumando población activa y mejorando la tasa de empleo de los sénior.

Este dinamismo del mercado laboral, junto con las previsiones de crecimiento de la remuneración de asalariados, la progresiva desaceleración de la inflación y fortaleza financiera de los hogares, permitirán seguir mejorando el poder adquisitivo de los ciudadanos. La inversión se acelerará en los próximos años, especialmente la de bienes de equipo, en un contexto en el que la política monetaria flexibilizará el crédito.

"Se mantendrá la solidez y competitividad de las exportaciones, en especial las de servicios, lo que permitirá mantener la capacidad de financiación de la economía española", aseguran desde el Ejecutivo.

En el sentido de los precios, el deflactor del PIB y el del consumo privado mirarán hacia el 2%. Para 2025 se proyecta una desaceleración del deflactor del consumo privado hasta un crecimiento anual del 2,3% lo que, unido a las perspectivas de evolución de la remuneración por asalariado, se materializará en ganancias de poder adquisitivo de los hogares.

Mejora de los ingresos

El dinamismo esperado para la actividad y del empleo asienta los cimientos para una mejora de los ingresos fiscales, con especial impulso en el IRPF y el IVA, los impuestos que más recaudan en el sistema tributario español. Estas previsiones fiscales se firman bajo un escenario inercial, sin nuevas medidas previstas y en un contexto de prórroga presupuestaria.

Por el lado de los ingresos, el informe prevé que la ratio de recursos no financieros de las Administraciones Públicas respecto al PIB se sitúe en el 42,6% del PIB en 2024 y en el 42,9% en 2025.

Este ligero aumento se debe, por una parte, al aumento de la actividad económica, pero también a seguir la recomendación de la Comisión Europea de retirar de forma progresiva las rebajas fiscales aplicadas para combatir el alza de la inflación por la guerra de Ucrania.

El documento analiza la evolución por figuras fiscales. Así, señala que el IRPF mejorará por el buen comportamiento del empleo. También que el Impuesto sobre Sociedades aumentará gracias a los mayores beneficios empresariales como resultado del crecimiento económico.

Se prevé un incremento de la recaudación del IVA gracias al sólido consumo privado, que crecerá un 2,4%, superior al 1,8% de 2023. También afectará la retirada gradual de algunas de las medidas aplicadas en dicho gravamen para mitigar el alza de los precios, como por ejemplo a los alimentos.

Por su parte, la previsión es que el gasto público se sitúe en el 45,6% del PIB en 2024 y baje al 45,4% en 2025. Aquí se incluyen medidas de gasto que se mantendrán en cualquier situación, como la revalorización de las pensiones conforme al IPC o el incremento del sueldo de los empleados públicos en 2024 cumpliendo con el Acuerdo alcanzado con los sindicatos para una Administración del Siglo XXI.

Según el Gobierno, la estrategia fiscal permitirá a España seguir reduciendo su déficit estructural, alcanzando en 2025 un superávit fiscal primario. Se prevé que el esfuerzo de ajuste estructural continúe en los próximos años en el contexto de aplicación del nuevo marco fiscal europeo.

El esfuerzo fiscal estructural primario acumulado desde 2022 permitirá que en 2025 el saldo estructural primario sea superavitario (0,1 puntos de PIB), de acuerdo con las proyecciones del Ejecutivo.

Senda fiscal de la deuda

El impulso económico, la fuerte creación de empleo y el compromiso con la responsabilidad fiscal permitirán seguir la senda de reducción de la ratio deuda-PIB. Esta reducción, superior a la proyectada, continuará este año bajando hasta el 105,5%, una disminución de más de 20 puntos en cuatro años, y seguirá en 2025, situándose en el 104,1%.

El Gobierno ha destacado que la actualización fiscal remitida a Bruselas resalta que la mejora del déficit público ha sido compatible con desplegar un escudo social de 120.000 millones para sostener el Estado de Bienestar durante la pandemia y el alza de los precios como consecuencia de la guerra de Ucrania.

En este contexto, el documento remitido a Bruselas apunta a que la actualización de las proyecciones fiscales se realiza reflejando el incremento del gasto en defensa. En línea con los compromisos adquiridos, el peso del gasto en defensa, que se materializa principalmente en consumos intermedios y formación bruta de capital debe alcanzar el 2% del PIB en 2029.

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