Economía

La producción española rebaja al 20% su exposición a la tensión exterior

  • La industria redujo en 2023 el riesgo a crisis de suministros internacionales
Fabrica de automóviles en España

España cuenta con una de las industrias europeas menos expuestas a nuevas tensiones geopolíticas y a la posible deriva de la situación económica China. Comparado con otros países comunitarios, solo el 20% de la producción española se refiere a procesos de producciones internacionales, según BBVA Research. La entidad explica además que las cadenas españolas son más cortas que el promedio mundial, por lo que la producción doméstica cuenta con menos eslabones que pudieran romper el proceso. "Esta situación puede representar una ventaja para España durante crisis de suministros internacionales", afirma el análisis sobre las exportaciones españolas publicado por BBVA, que advierte también de posibles efectos adversos. "Puede limitar el alcance de la industria española en épocas de bonanza", afirman.

No obstante, el riesgo es mayor en el caso de la importaciones. Los organismo alertan de que las vulnerabilidades podrían proceder desde fuera de la Unión Europea en 2024; más en concreto, desde China. "Supone la principal fuente de vulnerabilidad comercial para España y la UE tanto por el volumen, como por la concentración y naturaleza de las importaciones", asegura el Banco de España en su último informe de proyecciones. El organismo prevé que, tanto en 2024 como en 2025, tasas de avance del PIB global relativamente moderadas, y señalan a una desaceleración gradual del dinamismo de la actividad tanto en Estados Unidos, como en China.

Un país -este último- que presenta una lluvia de riesgos de cara a los próximos meses. BBVA alerta de los desequilibrios en el mercado inmobiliario, la deuda de las administraciones locales, la deflación, la caída de los flujos de entrada de las carteras e IED y la geopolítica. A esto, se añade la incertidumbre en el plano político. Las relaciones entre el presidente estodounidense, Joe Biden y su homólogo chino, Xi Jinping, se han enderezado durante los últimos años;sin embargo, las elecciones presidenciales podrían cambiar el tablero en Washington, retornando la tensión comercial entre los dos países, tal y como ocurrio hace tiempo.

A pesar de la advertencia, los de Pablo Hernández de Cos confirman que la exposición española al gigante asiático es menor que el promedio comunitario. China representa en torno al 30% del total de importaciones españolas de los productos de alta dependencia, la media europea escala al 50%.
Desgranando por países, también hay menos empresas españolas que importen insumos críticos a Pekín. A penas el 13%, frente al 15 de Italia y el 28% de Alemania. Si nos referimos a las empresas de manufacturas alemanas, el porcentaje de dependencia con China se dispara por encima del 45%. Según la encuesta EBAE realizada por el regulador bancario, la mitad de las empresas españolas expuestas está considerando una alternativa para destinar sus productos a otros países.

Según el Banco de España, la menor exposición comercial de España a China, protegerá a la economía de los efectos de uan desaceleración asiática, "tendría un impacto inferior que en el resto de países del entorno", afirma el organismo. El peso es menor en las ramas manufactureras, del 2,5%, que en el conjunto del área del euro -del 2,7%- y claramente más reducido que el 3,3% que acumula Alemania. Dentro de estos sectores, destaca, en primer lugar, la evolución de aquellos más intensivos en el uso de energía, que han evidenciado una mayor debilidad en los últimos trimestres, como consecuencia del encarecimiento de los insumos energéticos desde 2021.

Por su parte, el sector automovilístico, más afectado por los cuellos de botella en las cadenas globales de suministros, tiene un peso muy limitado -del 1,1%- en el caso de la economía española, en comparación del 44% de Alemania.

Aportación de la exportación

Al margen avanza, en términos globales, la exportación española. El banco de España apunta a una aportación "prácticamente nula" al incremento del PIB entre 2024 y 2026. En su lugar, comenzarán a tomar fuerza el consumo privado -al calor de la caída de la inflación- y la formación bruta de capital fijo, gracias al mayor impacto de los fondos europeos a partir del segundo semestre del año.

Con esta debilidad del contexto exterior, otro factor de soporte para las exportaciones españolas de bienes podría provenir de las ganancias de competitividad frente al resto del área del euro, que se derivan de la mayor contención reciente de los costes laborales y los precios en España. En todo caso, el BdE señala que la mejor evolución de la economía en relación con la del área del euro prevista para los próximos trimestres dependerá de cómo se traslade el menor crecimiento de las manufacturas y del dinamismo del sector turístico.

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