Economía

El cambio climático provoca pérdidas al 64% de empresas de la UE

  • Según el BEI, este índice es 7 puntos mayor que el año pasado
  • El 51% de las compañías de la UE invirtió en eficiencia energética en 2022
  • El aumento de las temperaturas puede hacer descender la productividad un 51%
Foto: iStock

Las empresas son uno de los agentes más importantes en la emisión de gases de efecto invernadero. De hecho, como publicó en su momento The Carbon Majors, tan solo 100 empresas de todo el mundo, tanto del sector público como del privado, eran responsables del 70% de las emisiones de CO2. Es por ello que la transformación energética tendrá que atañer "inevitablemente" a las organizaciones si se quiere cumplir con los objetivos que busca la Agenda 2030.

De lo contrario, el seguir por el rumbo actual puede provocar pérdidas irremediables tanto para las economías como para el propio medio ambiente. Las empresas europeas ya lo están notando, y los efectos cada vez van a más. El 64% ha sufrido pérdidas relacionadas con el cambio climático, 7 puntos más que el año anterior. Así lo notificó el Banco Europeo de Inversiones (BEI) mediante su Encuesta sobre la inversión (EIBIS) 2023, publicada en el marco de las Reuniones Anuales del Banco Mundial y el FMI y en la que se entrevistó hasta 13.000 empresas.

Y es que, a pesar de la incertidumbre económica actual debido a la delicada situación geopolítica, las inversiones verdes no parecen verse afectadas, sino al contrario. Porque es cierto que el inicio de la guerra en Ucrania de 2022 provocó pérdidas entre un 5% y un 15% en los fondos sostenibles ante la crisis energética, pero el sector ha sabido recomponerse y 2023 parece haber vuelto a dar un empujón a la sostenibilidad.

La búsqueda de una mayor autonomía energética por parte de los países y, sobre todo, de la Unión Europea tras desestimar el gas ruso como manera de sancionar el régimen de Putin, ha hecho que más de la mitad de las compañías de la UE (51%) apuesten por la inversión en eficiencia energética. Esta proporción ha significado que se recuperen los niveles prepandemia, y además, se ha observado un aumento de la inversión por empleado, debido a que las empresas han reconocido la necesidad de la transformación energética. Pero a pesar de conocer la necesidad existente de un cambio de modelo productivo, tan solo el 29% consideran este período transitorio como una oportunidad, aunque es cierto que el nivel de inversión de las empresas europeas ha superado a sus homólogas estadounidenses.

Una amenaza a la productividad

Aunque existen movimientos negacionistas del cambio climático y que defienden duramente a los combustibles fósiles tradicionales debido al "precio de la transición", lo cierto es que, económicamente hablando, el calentamiento global puede afectar a las economías más de lo que pensamos. El aumento de 1,15 grados registrado en 2022 respecto al intervalo de 1850 y 1900 no pasa inadvertido entre las infraestructuras, pero sobre todo entre las personas.

Y es que está demostrado que el calor afecta a la productividad. En concreto, esta puede llegar a descender un 50% si la temperatura alcanza los 33 o 34 grados, pero con superar los 26 grados los efectos se empiezan a notar, según el informe Trabajar en un planeta más caliente, de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Además, no olvidemos que el estrés térmico provoca muertes. En 2022 fueron 61.672 las personas que perdieron la vida en Europa por el calor, que sobre todo afectó a los países del Mediterráneo entre los que se encuentra España, tal y como informa un estudio de Nature Medicine.

Aún no estamos en la peor parte, pero si seguimos en este camino, las previsiones no son buenas. Teniendo en cuenta que las temperaturas continuarán subiendo, la OIT calcula que para 2030 se desaprovecharán el 2,2% del total de horas trabajadas, lo que conlleva unas pérdidas de 2.400 mil millones también en dicho año. Asimismo, las pérdidas serán mayores en otros sectores en los que se trabaja al aire libre, como la agricultura, la ganadería y la construcción. En ellos, las horas de trabajo bajarán un 3,8%, el equivalente a 136 millones de empleos.

En este sentido, Ricardo Mourinho Félix, vicepresidente del BEI, ha incidido en que es "fundamental" que políticos y resto de partes interesadas introduzcan "medidas de apoyo específicas para mantener y estimular la inversión".

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