Economía

Las bajas laborales crecen un 34% desde el año previo a la pandemia

  • El PIB por ocupado se sitúa un 2,4% por debajo del nivel previo al Covid-19
  • La tasa de paro descendió tres décimas hasta el 12,6%
  • La tasa de temporalidad del sector privado se redujo en diez puntos
Los accidente son una de las principales causas de baja laboral

El número de ocupados que no trabajan se ha estabilizado en torno a los 2,3 millones de trabajadores desde el comienzo de la pandemia por coronavirus, lo que supone un 33,8% más que el 2019.

Esta es una de las conclusiones del último Observatorio Trimestral del Mercado de Trabajo publicado por la Fundación de Estudios de Economía Aplicada (Fedea) junto con BBVA Reseach utilizando datos de la Encuesta de Población Activa (EPA).

El estudio indica que el incremento es aún mayor si se compara con el mínimo de la serie histórica, que se remonta al segundo trimestre de 2016. Desde ese año, el número de ocupados que no trabajan se ha incrementado en un 67,6%. Una parte de este aumento se debe al aumento del empleo y la afiliación a la Seguridad Social, pero también al incremento de las vacaciones y las bajas.

Para Fedea esta es la principal causa por la que el número de puestos de trabajo ha crecido más que el de ocupados, y este, a su vez, más que el de horas trabajadas, lo que evidencia "el repunte del pluriempleo" y "la rigidez a la baja de la tasa de parcialidad".

La primera razón que explica que las horas de trabajo efectivas hayan tenido un comportamiento diferente al de la ocupación en años recientes es el aumento de los ocupados que no trabajaron. La caída de la ratio de empleo efectivo se debe al crecimiento de la proporción de ocupados que no trabajaron por estar de vacaciones, de permiso, en excedencia, baja por enfermedad, accidente o incapacidad. Todas estas causas han crecido con respecto a los niveles prepandemia.

Fedea revela también que la productividad real por hora trabajada se situó un 0,4% por encima de la del cuarto trimestre de 2019. Sin embargo, el PIB por ocupado y las horas por trabajador se alejaron de los registros previos a la pandemia (2,4% y 2,7%, respectivamente). "El avance contenido de la productividad por hora trabajada fue insuficiente para neutralizar el retroceso por tercer trimestre consecutivo de la intensidad en el empleo (horas por trabajador)", explica Fedea.

En su observatorio trimestral del empleo, Fedea destaca que el desempleo creció por motivos estacionales, en línea con otras medidas de infrautilización de la mano de obra. "Descontado el factor estacional, la tasa de paro descendió tres décimas hasta el 12,6% a pesar del incremento de la población activa. La incidencia del desempleo de larga duración volvió a superar el 45%", aclara.

Las tasas medias de transición desde el empleo asalariado hacia situaciones de no empleo para los trabajadores menores de 60 años prácticamente no han variado en 2022. "Se ha producido un incremento de estas transiciones para los asalariados con contrato temporal o fijo discontinuo, y para aquellos con contrato indefinido ordinario con una antigüedad menor de un año", dice Fedea.

Finalmente, la Fundación resalta que la tasa de temporalidad del sector privado se redujo en diez puntos porcentuales en 2022, y que la del sector público no ha experimentado cambios. La diferencia se explica por el uso intensivo de los contratos de interinidad y la mayor duración de los empleos con contrato temporal.

Brechas de género

El estudio de Fedea concluye que las brechas de género en ocupación y en horas de trabajo efectivas han disminuido después de una década de estancamiento. La convergencia en el número de ocupados varones y mujeres que no trabajaron por permisos de nacimiento de hijos explica en una pequeña parte la reducción de la brecha de género en horas efectivas. Además, el peso de las mujeres en las ocupaciones con trabajadores a cargo sigue aumentando.

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