Economía

¿Qué son las 'startups' de entrega rápida de comida y por qué están decayendo?

  • Las startups de entrega rápida florecieron rápidamente con la pandemia.
  • Muchas han quebrado, e incluso las más reconocidas sufren pérdidas en la actualidad
  • Según un profesor de Harvard, adolecen de la capacidad de aguantar su rápido crecimiento
Startups de entrega rápida (Dreamstime).
Madrid

La entrega a domicilio en un día se ha convertido en un imprescindible para la mayoría de los grandes minoristas, en los últimos años. Sin embargo, ya existen compañías que ofrecen este tipo de servicios en tan solo 15 minutos desde que se realiza el pedido. Aunque estas empresas proliferaron con la pandemia, se encuentran ahora en retroceso.

La startup de entrega rápida Jokr, una de las que florecieron con la crisis sanitaria global en Estados Unidos, se desinfló ocho meses después de alcanzar su apogeo. Y al pasar otros seis meses, su estrategia comenzó a desarmarse.

Esta compañía cubrió la ciudad de Nueva York con interesantes anuncios: entregas a domicilio en tan solo 15 minutos, gratuitos y sin un pedido mínimo. La misma consiguió reunir hasta 430 millones de dólares en capital riesgo para alimentar su vertiginoso crecimiento por el mundo, desde Boston hasta Bogotá.

Facilidad para su creación

Brittain Ladd, experto en cadena de suministros y  marketing para soluciones tecnológicas, explicaba que: "Hace falta un capital realmente bajo para lanzar estas compañías, así que cuando la primera abrió en Europa... aparecieron muchos copiones, hasta el punto de que ahora este es un gran negocio".

En el caso de Jokr, esta fue fundada en marzo de 2021 y en seis meses se había expandido a Europa y Latinoamérica. Llegó a contar con alrededor de 100 centros repartidos en siete países.

Un decline acelerado

A pesar de su rápida expansión, la startup tuvo unas pérdidas de 13,6 millones de dólares en el primer semestre de 2021, frente a 1,7 millones de ingresos. Ya en 2022, en el mes de abril se vio obligada a cerrar en Europa, y en junio (14 meses después de su lanzamiento) decidió retirarse también de Estados Unidos. Lo que queda de ella es lo que sigue operando en ciudades como Bogotá, Ciudad de México o São Paulo.

Y no es la única startup de esta índole que se ha visto sumida en un hundimiento de tal calibre. Dos de las compañías más prolíficas en el sector, Gettir y Gorillas, despidieron a miles de empleados, a la vez que retrocedían en grandes urbes europeas. 

Estas son de las más afortunadas, pues otras muchas (Buyk, Fridge No More...) han quebrado y desaparecido con la misma rapidez con la que emergieron.

2022 y la vuelta a la realidad

El capital aportado al emprendimiento para este sector se ha hundido cerca de 8.000 millones de dólares, tan solo en la ciudad de Nueva York, en los últimos dos años. Esto ha incentivado a las startups de entrega rápida a crecer con rapidez y a acaparar terrenos, mientras los inversores demandan cada vez más rentabilidad.

El profesor de la Harvard Business School, Thomas Eisenmann, imparte clases sobre startups y sus errores. Ve errores similares a los que tuvieron las empresas puntocom (que experimentaron un auge con el comercio electrónico y decayeron con la burbuja especulativa de entre 1997 y 2001). "Con estos nuevos negocios, ¿Qué es lo que ha cambiado?", dice, sentenciando que: "No funcionó entonces, y tampoco lo hará ahora".

¿Un fallo común a todas ellas?

Eisenmann asegura que las compañías de entrega rápida son vulnerables ante un mismo patrón, en el que las rápidas ganancias y crecimiento no son sostenibles. Esto se debe a que la primera ola de clientes llega por el interés por nuevos servicios que prometen grandes cosas, pero para mantenerles la empresa debe clarificar su propuesta de valor.

En la entrega rápida, eso implica encontrar gente dispuesta a pagar premium por sus servicios, o de reducirse el crecimiento de la clientela, habrá que empezar a ofrecer productos regalados o cheques iniciales de cierta cantidad. A partir de este punto, dice Eisenmann, la rentabilidad puede reducirse rápidamente.

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Comentarios 1

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LAS VERDADES DUELEN
A Favor
En Contra

Yo jamás he pedido comida a domicilio. Ni ahora, ni tampoco hace 40 años (cuando ya existía esto de pedir una pizza para que te la lleven a casa).

Bueno, si viene a mi casa una mujer, aunque sea vieja, fea y gorda, pero con una chaqueta de cuero negro (en plan "busco a Jacq's") y con unos tejanos ajustados (marcando cu.lo), montada en una moto Harley-Davidson, para traerme una pizza (aunque sea una mi.er.da de pizza), quizá me lo pienso. Y le pagaría 500 euros en efectivo (con un antiguo billete de 500 euros, evidentemente).

Y, de postre, hacemos "cosillas" en la cama de mi habitación.

Puntuación 2
#1
No ha sido posible realizar el purgado