Economía

Hacia un nuevo orden geopolítico y económico

Joe Biden, presidente de EEUU. Reuters

Éramos pocos y parió Pelosi. No sabemos bien si por irresponsabilidad o por soberbia la presidenta de la Cámara de Representantes de EEUU ha cometido una enorme imprudencia, con su presencia en Taiwán durante un viaje marcado de antemano por la tensión de equilibrios entre Oriente y Occidente. Una temeridad innecesaria que, si no forma parte de una estrategia gubernamental preconcebida -el ejecutivo de Washington se ha desmarcado- debería inhabilitarla para el cargo.

Pero más allá de las consecuencias inmediatas de esa provocación, la visita a la antigua Formosa ha revelado el trascendental desafío que, detrás de las tensiones desatadas desde el inicio de este 2022, se está dilucidando sobre el tablero del Planeta, en el que está en juego la configuración de un nuevo orden geopolítico y económico mundial.

No debemos olvidar que Taiwán, por su condición de mayor productor de semiconductores, juega un papel fundamental en la cadena de valor mundial y que una crisis de suministros acarrearía graves consecuencias para la industria internacional, agravando las presiones inflacionarias, ejerciendo además una presión adicional sobre los bancos centrales.

Una partida de vital trascendencia para el futuro del sistema de libertades y de economía de mercado en el que frente a la ofensiva desatada por los autócratas de Pekín y de Moscú, respaldados por la sumisión y la represión de sus regímenes dictatoriales, nos enfrentamos desde Occidente huérfanos de liderazgo y gobernados por unos dirigentes a los que hasta el calificativo de mediocres les queda grande.

Empezando por el norteamericano Joe Biden, que, afectado por la caída en picado de su popularidad, ante la inminencia de elecciones parciales y con la vista puesta en las presidenciales de 2024 intenta lavar su humillante y vergonzosa retirada de Afganistán, vendiendo el país y la libertad y seguridad de los afganos a los talibanes.

Europa es hoy la mejor imagen de esa decadencia de Occidente del que hablaba Oswald Spengler

Ese inquilino de la Casa Blanca, que para esconder su debilidad interna intenta mostrar una fuerza y liderazgo internacional del que carece, impulsando sanciones contra Rusia cuyas consecuencias sufrimos en Europa y vendiendo material bélico al ejército ucraniano de Zelensky, sin impulsar negociaciones serias para poner fin al conflicto, a sabiendas de que la destrucción y los muertos están en Ucrania, a más de 9.000 kilómetros del territorio americano.

Un Biden inoperante también ante el colonialismo y expansionismo económico de China en África y, lo que es más preocupante, en América Latina donde la peligrosa deriva hacia gobiernos populistas y dictaduras filocomunistas -Venezuela, Cuba, Nicaragua, Guatemala, México, Perú y ahora Colombia- representa, en segunda derivada, una grave amenaza para las inversiones españolas en la región y para nuestras exportaciones, ante la pasividad y complacencia del gobierno español y la complicidad de una parte de los miembros podemitas del Consejo de Ministros, que alientan y promueven las mentiras, los infundios y el odio contra España en el subcontinente. Recordemos aquí que España es el segundo inversor mundial en América Latina, después de EEUU, con un volumen acumulado en torno a 150.000 millones de euros y que allí están presentes todas nuestras multinacionales.

Y detrás de Biden, una Unión Europea que ha quedado relegada a un protagonismo meramente testimonial, donde tras la dimisión de Mario Draghi, ni Scholz, ni Macron, ni Van der Layen dan la talla. Y mucho menos un Pedro Sánchez al que se considera una broma de mal gusto como demuestra la reciente encuesta realizada entre ciudadanos europeos de nueve países en que sitúan la gestión del jefe del gobierno español como la peor de Europa, con una calificación sólo ligeramente por encima del tirano Putin.

Europa es hoy la mejor imagen de esa decadencia de Occidente del que hablaba Oswald Spengler, sin liderazgo definido, falta de unidad económica y de una política exterior común, y sin el coraje suficiente para formar una política de defensa y un ejército común para evitar la dependencia del "primo de Zumosol" americano. Carencias que hoy la imposibilitan para posicionarse como esa cuarta potencia real que pretende ser en el tablero universal. Así nos va, y peor nos puede ir.

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Comentarios 8

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Derry
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Es la triste realidad a la que nos enfrentamos, los europeos principalmente.

Puntuación 18
#1
Diego desde Tabarnia
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De acuerdo en el 100%. Y a esta situación ya le pusieron nombre hace mucho para resumirlo: Globalización, = caos.

Puntuación 11
#2
Woniu
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La globalizacion esta bien si tienes el control del diseño y la comercializacion y para fabricar te buscas ynos esclavos que trabajen barato. Pero ahora que esos esclavos han aprendido a diseñar, fabricar y comercializar ya no nos interesa, patada al sistema y vuelta atras.

Puntuación 17
#3
elreysolo
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Esto pasa porque son unos crescreidos y no tienen Rey que es quien impone el orden y la ley

Puntuación 2
#4
Facior
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El mundo occidental se ha atribuido desde hace milenios ser el poseedor de la verdad y tener la obligación de imponerla al resto del mundo. Desde las cruzadas, la inquisición, las misiones, hasta la nueva inquisición que se arroga el derecho de atacar todo país al que se le coloque la etiqueta de no-democrático. Pero esa etiqueta se le coloca si no es rentable.

¿Ejemplos?

Occidente ha hecho de China una potencia de crecimiento imparable. ¿Por qué? Porque China le ofrece mano de obra sin derecho a huelga, sin derecho a protestar, y bien cualificada.

Pero además le ofrece la peor forma de esclavitud jamás concebida: Los hombres negros. Hay millones de hombres negros. Son los segundos hijos de cualquier matrimonio. La ley que prohibe tener más de un hijo, hace que los demás hijos no existan civilmente. No tienen derecho ni a educación, ni ha sanidad ni a reconocer que existen. Por ello viven de la caridad y trabajan en negro a cambio de un bocadillo. ¿Han oído alguna vez condenar esa forma de esclavitud? No. Mientras sean retables a las grandes multinacionales instaladas en China, no harán nunca nada contra esa ley aunque obligen a los hombres y mujeres negros a llevar burka.

Pero resulta que ahora China se les ha ido de las manos. Crece más que cualquier país occidental, se apodera de la minería africana y sudamericana y.....hay que inventarse un nuevo dogma religioso que justifique condenar a China. Pero China, con India, Vietnam y Rusia son mayoría. Si además el cambio climático permite a los rusos cultivar plátanos, piñas, y frutos tropicales en Siberia, pues eso....a vender feminismo toca...que los plátanos crecerán en Siberia.

Puntuación 9
#5
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Barrunta Ranchos
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Me parece un artículo lamentable, pues no habla de la que es probablemente principal causa de la actual situación geopolítica mundial: los cinco años de mandato del mamarracho Donald Trump en la Casa Blanca. Donal Trump ha sido un monigote al servicio de Putin en la Casa Blanca, y ha atacado a China sin la más mínima inteligencia. Lo que ahora estamos cosechando fue sembrado a conciencia por el mamarracho Trump. Punto.

Puntuación -7
#6
Derry
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Que las principales economías tengan dirigentes como Trump, Bidén, Macron,, Boris Jhonson, ZP o el narciso patológico español, nos da una idea clara del desastre que podemos esperar. Cuando hay uno bueno como Mario Dragi, los idiotas italianos se lo cargan.,

Puntuación 7
#7
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José Galeano
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El articulista es igual de decadente y mediocre que los “líderes” occidentales cuando necesita poner el apelativo tirano o dictador 5 veces en un artículo

Puntuación -1
#8