Economía

El completo sinsentido que acompaña a las mascarillas

  • Llega el fin de las mascarillas en exteriores

No se puede hacer mejor si el objetivo es confundir a la ciudadanía. El próximo martes, el Consejo de Ministros aprobará un nuevo Real Decreto que pondrá fin a las mascarillas en exteriores. Lo hace tan solo unos días después de renovar, con polémica, un mismo texto normativo que prorrogaba la obligatoriedad de llevarla. Es decir, Carolina Darias (o sus técnicos o quienes quieran que tomen estas decisiones) cambió de criterio dos veces en la misma semana. El mensaje que se traslada, de facto, a la población es que las mascarillas no sirven para nada, que da igual llevarlas o no, cuando si se utilizan debidamente es de las mejores armas que existen para luchar contra una pandemia.

Pero si desde el punto de vista político no hay por donde cogerlo, sanitariamente aún se entiende menos. Ya el 22 de diciembre, fecha elegida por Sanidad para volver a llevar la mascarilla en exteriores, muchos científicos no dieron crédito a lo que catalogaban de sinsentido sanitario. De hecho, el convencimiento que rondaba la cabeza de expertos en salud pública o infectólogos era que se tomaba la medida porque no se quería perjudicar a la economía, porque el mensaje no podía ser igual que un año antes con una población vacunada y porque había que hacer algo ante una ómicron salvajemente contagiadora.

¿Saben cuál era la incidencia de contagios a 14 días el 22 de diciembre? 784 casos por cada 100.000 habitantes. ¿Saben cuál era la de ayer? 2.299. Es decir, hubo obligatoriedad de llevarla con el tercio de incidencia que la que existe cuando se quita. No creo que exista mayor reconocimiento de la inutilidad de la medida que la propia actuación del Ministerio.

En una pandemia hay que cuidar mucho los mensajes que se trasladan. No se puede condenar a la mascarilla al absurdo, como tampoco fue una buena idea vender la campaña de vacunación como el final de la pandemia. Y no se debe hacer porque entonces se multiplican los mensajes que van contra toda lógica y ciencia. La mascarilla es esencial, pero en interiores, y la vacuna ha salvado muchas vidas.

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