Economía

El FMI mejora las perspectivas de España hasta el 6,4% pero su tasa de paro será una de las más altas del mundo

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El Fondo Monetario Internacional presentó este martes su última hornada de proyecciones todavía bajo el acecho de una pandemia que ha infectado a 131,5 millones de personas en todo el mundo y ha registrado 2,85 millones de víctimas mortales. En sus Perspectivas Económicas Mundiales (WEO, por sus siglas en inglés), la institución mejora en medio punto porcentual con respecto a enero sus previsiones de crecimiento para España, que avanzará este año un 6,4%. Una revisión al alza que sin embargo deja un sabor amargo.

No solo porque la tasa de crecimiento prevista para 2021 queda casi un punto porcentual (0,8 puntos porcentuales para se exactos) por debajo de lo esperado en octubre del año pasado o porque se mantiene sin cambios sus previsiones para el año que viene, cuando se espera un avance del 4,7%, sino porque la elevada tasa de paro vuelve a enquistarse en nuestro país. Una peligrosa dinámica que ya venía siendo costumbre con anterioridad pero que con la pandemia nos sitúa a la cabeza de las economías avanzadas y múltiples países emergentes.

De hecho, el equipo liderado por Gita Gopinath, economista jefa del Fondo, estima que en lo que a desempleo se refiere, España solo quedará adelantada por países como Venezuela, Sudán o Armenia. Es importante eso sí tener en cuenta que la institución no ofrece datos de muchos países en desarrollo. Aún así la clave es que nuestro país tomará así este año el testigo de Grecia, que hasta ahora lideraba los niveles de desempleo no solo en la eurozona sino también entre las economías avanzadas.

Según las estimaciones de la institución regentada por Kristalina Georgieva, la tasa de paro en España alcanzará este año el 16,8%, dos décimas más que la griega, y se reducirá en un punto porcentual en 2022, hasta el 15,8%, seis décimas por encima de la proyectada para el país heleno. Las proyecciones de desempleo español indican que el país no volverá a recuperar la tasa de paro previa a la pandemia hasta por lo menos 2026, cuando éste se situará en el 14,4%.

Y es que como bien señaló Gopinath en su rueda de prensa, "el futuro presenta retos de gran envergadura". En el caso particular de nuestro país, España se coloca en la lista de aquellos países donde la dependencia del turismo y la lenta implementación de la vacuna amenazan con dejar una profunda huella, especialmente en el mercado laboral.

La principal consejera económica del FMI manifestó cómo la situación actual afecta más a los trabajadores jóvenes y menos cualificados así como a las mujeres. Dado que la crisis ha acelerado las fuerzas transformadoras de la digitalización y la automatización, es poco probable que muchos de los puestos de trabajo perdidos vuelvan a crearse, lo que exige la reubicación de los trabajadores en distintos sectores, algo que a menudo conlleva graves penalizaciones salariales.

Las nuevas cifras que baraja el Fondo se distancian de las que baraja el Gobierno, que actualmente apunta a un crecimiento de la economía del 7,2% en el conjunto de 2021 y que podría alcanzar el 9,8% si se suma el impacto positivo de los fondos europeos de reconstrucción. Cabe recordar que España recibirá 72.000 millones de euros hasta 2023 y ha presupuestado 27.000 millones de euros este año.

Sin embargo, la tercera ola de infecciones, una tasa de vacunación que solo sobrepasa el 11% y el retraso previsto en la ejecución de los fondos europeos tras la paralización de la justicia alemana de estos recursos han invocado una rebaja generalizada de las previsiones de crecimiento. El Banco de España ya rebajó hasta el 6% la previsión de crecimiento para este año. Por su parte, la Comisión Europea estima que nuestro país crecerá un 5,6% este año y un 5,3% el que viene.

En lo que al déficit se refiere, el FMI proyecta que éste se situará en el 9% este año y se reducirá hasta el 5,76% en 2022. En lo que a la deuda pública bruta respecta, la institución indica que ésta alcanzará el 118,35% del PIB y se reducirá el que viene hasta el 117,32%.

Con estos datos sobre la mesa, no debemos olvidar que Andrea Schaechter, jefa de la Misión para España del FMI, ya avisó en los últimos compases del año pasado que la economía real no alcanzará su nivel previo a la pandemia hasta 2023. Además concretó que si no se controlaban los recientes brotes, la recuperación se retrasaría aún más, por lo menos hasta 2025. En su rueda de prensa de este martes, Gopinath aventuró que dichos niveles para nuestro país "llegarán más tarde" que en países como Alemania, que podría alcanzarlos en la primera mitad del año que viene.

Una recuperación divergente

El FMI proyecta en estos momentos una recuperación más fuerte para la economía mundial en comparación con las previsiones de enero, con un crecimiento previsto del 6% en 2021 (una mejora de 0,5 puntos porcentuales) y del 4,4% en 2022 (una mejora de 0,2 puntos porcentuales), tras una contracción histórica estimada del -3,3% en 2020.

Un revés que quedó blindado por los 16 billones de dólares en apoyo fiscal activados por los gobiernos de todo el mundo que han evitado resultados mucho peores. El organismo multilateral sugiere que el grave colapso del año pasado podría haber sido tres veces peor si no hubiera sido por el apoyo fiscal y monetario. Precisamente, dado que se ha evitado que la crisis económica llegase acompañada por una crisis financiera se espera que las pérdidas a medio plazo sean de alrededor del 3%, menores a las registradas tras la debacle de 2008.

No obstante, la economista jefa de la institución resaltó que "la pandemia aún no ha sido derrotada y las infecciones del virus se están acelerando en muchos países". Una situación que hace que la recuperación en curso sea también "peligrosamente divergente" entre los países y dentro de ellos.

"Es probable que estas trayectorias de recuperación divergentes creen mayores diferencias en los niveles de vida de los países en comparación con las expectativas previas a la pandemia", avisó Gopinath. Según los cálculos de la institución se prevé que la pérdida media anual del PIB per cápita durante el periodo 2020-24, en relación con las previsiones anteriores a la pandemia, sea del 4,7% en los mercados emergentes y del 2,3% entre las economías avanzadas.

Las mejoras en el crecimiento mundial para 2021 y 2022 se deben principalmente a las revisiones al alza de las economías avanzadas, en particular en Estados Unidos, que se espera que crezca al 6,4% este año impulsado por el reciente paquete de estímulo de 1,9 billones de dólares. Esto convierte al país en la única gran economía que se prevé que supere el nivel de PIB proyectado en 2022 si la pandemia no hubiera ocurrido. El FMI estima que EEUU recupere los niveles de actividad de finales de 2019 en el primer semestre de 2021 y Japón en el segundo.

Por el contrario, otras economías avanzadas, incluida la zona del euro, también repuntarán este año, pero a un ritmo más lento. Es por ello que tanto la eurozona como el Reino Unido no lograrán alcanzar sus niveles previos a la pandemia hasta por lo menos el próximo año.

Entre los mercados emergentes y las economías en desarrollo, se prevé que China crezca este año un 8,4%. Dicho esto, mientras que la economía del gigante asiático ya había recuperado el PIB anterior a la pandemia en 2020, no se espera que muchos otros países de la región lo hagan hasta 2023.

Por su parte, el Fondo solo espera una recuperación leve en América Latina y el Caribe. Gracias al repunte del sector manufacturero mundial en el segundo semestre de 2020, el crecimiento superó las expectativas en algunos grandes países exportadores de la región (por ejemplo, Argentina, Brasil y Perú), lo que elevó la previsión de crecimiento para 2021 al 4,6% (una revisión de un punto porcentual). Sin embargo, las perspectivas a largo plazo siguen dependiendo de la evolución de la pandemia. Con algunas excepciones (por ejemplo, Chile, Costa Rica, México), la mayoría de los países no han conseguido suficientes vacunas para cubrir a sus poblaciones.

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