Economía

La pandemia suma 24 billones de dólares a la deuda global, que sobrepasa ya el 355% del PIB

  • Los países europeos registraron algunos de los mayores aumentos de los ratios
  • Francia, España y Grecia aumentaron alrededor de un 50%
Nueva York

La deuda mundial se disparó hasta un nuevo récord de 281 billones de dólares en 2020, según los últimos datos publicados por el Instituto Internacional de Finanzas (IIF, por sus siglas en inglés).

Según este organismo con sede en Washington, la deuda privada y pública total de los 61 países de su muestra, entre los que se incluye a España, aumentó en 24 billones de dólares el año pasado, lo que representa más de una cuarta parte del aumento de 88 billones de dólares en la última década. El apalancamiento fuera del sector financiero alcanzó los 214 billones de dólares, frente a los 194 billones de dólares de 2019.

De esta forma, la relación entre la deuda y el PIB mundial aumentó en 35 puntos porcentuales hasta superar el 355% del PIB en 2020. El aumento fue mucho mayor que el observado durante la crisis financiera mundial de 2008. Por aquel entonces, el ratio de deuda mundial creció alrededor de 10 puntos porcentuales en dicho año y en otros 15 en 2009.

Con la emisión de deuda mundial todavía por encima de los niveles anteriores a la crisis generada por el Covid y respaldada por unos costes de financiación todavía bajos, el IIF proyecta que el aumento de los ratios de deuda mundial serán relativamente modestos este año.

Sin embargo, las trayectorias de la deuda pueden variar significativamente dado que el ritmo de vacunación difiere considerablemente entre los países y las dificultades en su distribución podrían retrasar la recuperación, provocando así una mayor acumulación de deuda.

En el caso de los países altamente apalancados, que se enfrentan a continuas restricciones fiscales, la dificultad para acceder y distribuir las vacunas podría contribuir a una mayor tensión de la deuda, especialmente en los países de bajos ingresos.

La deuda pública supera ya el 105% del PIB mundial, frente al 88% de 2019. Desde el IIF explican cómo la deuda de las administraciones públicas representó más de la mitad del aumento, más de 12 billones de dólares en 2020 frente a 4,3 billones en 2019. En este sentido, las economía avanzadas registraron el mayor aumento de la deuda pública (+10,7 billones de dólares), ya que la respuesta fiscal a la pandemia fue limitada en la mayoría de los mercados emergentes.

La deuda del sector privado no financiero (hogares y empresas) alcanzó el 165% del PIB en 2020, frente al 124% de 2019. Las empresas financieras experimentaron el mayor aumento anual de los coeficientes de endeudamiento en más de una década al incrementar en 5 puntos porcentuales hasta el 86% del PIB mundial.

Apalancamiento pronunciado en Europa

El aumento fue especialmente pronunciado en Europa, con ratios de deuda del sector no financiero en relación con el PIB en Francia, España y Grecia que aumentaron alrededor de un 50%. El rápido aumento de la deuda estuvo impulsado sobre todo por las administraciones públicas, especialmente en Grecia, España, el Reino Unido y Canadá. Suiza fue la única economía entre los avanzados de la muestra que registró un modesto descenso del ratio de deuda pública.

"La vulnerabilidad de los balances del sector empresarial no financiero también ha aumentado significativamente en muchos países, especialmente en Francia", advierten desde el IIF.

Entre los mercados emergentes, China experimentó el mayor aumento de los ratios de deuda (sin incluir el sector financiero), seguida de Turquía, Corea del Sur y Emiratos Árabes Unidos. Sudáfrica y la India registraron los mayores aumentos de los ratios de deuda pública, mientras que el incremento de la deuda empresarial fue mayor en Perú y Rusia.

El IIF también hace referencia al problema de la "zombificación empresarial". Es por ello qué, a medida que la recuperación mundial coge impulso, recomienda a los gobiernos desarrollar estrategias de salida efectivas y encontrar un equilibrio adecuado.

Es cierto que la retirada prematura de las medidas de apoyo del gobierno podría resultar en un aumento de las quiebras y generar una nueva oleada de préstamos morosos, con implicaciones para la estabilidad financiera del sector bancario.

Sin embargo, la dependencia sostenida del apoyo gubernamental también podría plantear riesgos sistémicos. Un periodo prolongado de garantías de préstamos, junto con unos tipos de interés bajos, amenaza con fomentar aún más la acumulación de deuda por parte de las empresas más débiles y endeudadas.

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