Economía

La Economía Social apuesta por la formación, la digitalización, la inteligencia artificial y la robótica

La Economía Social, que cuenta en España con más de 43.000 empresas y mueve el 10% del Producto Interior Bruto con más de 2,2 millones de empleos directos, considera que la transformación y la recuperación económica del país tras la pandemia de Covid-19 pasa por la cualificación y la formación profesional. De ese modo, podrán generarse más proyectos innovadores y competitivos gracias a la digitalización, la inteligencia artificial y la robótica.

Con estos objetivos, las entidades representativas de la Economía Social participan en el Plan de Impulso de la Formación Profesional del Trabajo Autónomo y la Economía Social, que el Ministerio de Trabajo presentó hace diez días con una inversión de 3,4 millones de euros para anticiparse a las necesidades formativas de las personas trabajadoras en este sector.

El Plan busca fomentar las bases de una transformación global, protagonizada por la modernización, la digitalización, impulsada a su vez por los avances en la inteligencia artificial y la robótica. Esto significa adaptar algunos perfiles profesionales existentes y facilitar la aparición de otros nuevos necesarios como "gran oportunidad que no debe dejar a nadie atrás y construir un crecimiento inclusivo y sostenible".

La Confederación Empresarial Española de la Economía Social (Cepes) es uno de los protagonistas al frente de este proceso de transformación. Sus empresas están presentes en todos los sectores económicos, y ofrecen "un modelo competitivo pero a la vez responsable, sostenible, solidario, igualitario, donde priman las personas y el empleo estable y de calidad".

El presidente de Cepes, Juan Antonio Pedreño, considera que estos "valores pueden inspirar al resto de empresas a conciliar objetivos económicos y sociales y, por lo tanto, reducir desigualdades" en la sociedad actual, más aún en este momento en el que la crisis sanitaria del coronavirus ha desembocado en otras de carácter económico y social.

"Tenemos la obligación de construir un futuro mejor y, en este contexto, las empresas de Economía Social, refuerzan la transición hacia sociedades más resilientes y contribuyen a reducir las desigualdades, pero para todo esto necesitan la formación", sostiene. "Son empresas resilientes, que han servido de red de contención en crisis pasadas y en la actual. Empresas para las que es fundamental la reinversión de los beneficios para el mantenimiento del empleo, el cumplimiento de su objeto social, en la redistribución de la riqueza, para la formación de su capital humano, que trabaja por y para la solidaridad".

La participación de Cepes en el Plan de Impulso consolida la incorporación de las entidades representativas de la Economía Social al sistema de Formación Profesional para el empleo. Para esta organización, constituye "un hecho histórico" que el Gobierno de España y todos los interlocutores sociales hayan alcanzado un acuerdo para dar este paso "sin precedentes".

EL EJEMPLO DE LA ECONOMÍA SOCIAL

En España, la Economía Social está compuesta por cooperativas, sociedades laborales, mutualidades, centros especiales de empleo, empresas de inserción, cofradías de pescadores y organizaciones de integración de personas en riesgo de exclusión. Pedreño destaca que todas estas empresas sobresalen por "unos principios en los que el bienestar de las personas prima sobre el capital o sobre cualquier otro objetivo".

En el momento actual, tanto en este sector como en los demás existe "la necesidad y la urgencia" de facilitar a las personas trabajadoras y a las empresas todos los instrumentos al alcance para acceder a las competencias de los nuevos sectores emergentes y ayudarlas a que generen proyectos innovadores y competitivos con gran impacto social.

La Economía Social está convencida de que el nuevo entorno socio económico que llega tras la pandemia de Covid-19 exige incorporar tecnologías limpias o energías renovables a los negocios, así como reforzar los servicios a las personas en educación, en sanidad, en cuidados personales, etc. Desde el punto de vista empresarial, pronostica que va ser "imprescindible" la digitalización como principio para emprender una nueva etapa de reindustrialización.

La transición ecológica abre la puerta a recorrer este camino en zonas rurales o menos desarrolladas, en las que el cuidado de lo verde puede ser compatible con proyectos digitales a la vez que mejora la cualificación de las personas del entorno y aporta competividad a los negocios.

OPORTUNIDADES PARA JÓVENES Y MUJERES

Pedreño ensalza especialmente las "oportunidades laborales de empleo y emprendimiento" que los jóvenes pueden encontrar en la Economía Social con proyectos "que supongan nichos de oportunidades, capacitación y formación al alcance de aquellos que se quieran preparar para ello". También ofrece oportunidades a las mujeres, sobre quienes va a elaborarse un "mapa competencial" de emprendedoras y trabajadoras de este ámbito.

La contribución de Cepes al Plan de Impulso de la Formación Profesional va mucho más allá de "ayudar a la transformación digital de las empresas desde la formación y la cualificación como premisa de su competitividad".

Al mismo tiempo, pretende analizar el impacto que la crisis del coronavirus está teniendo en este sector, elaborar un "mapa competencial" de la mujer emprendedora y trabajadora en la Economía Social, y estudiar las necesidades formativas tras el coronavirus en empresas de Economía Social que trabajan con colectivos en riesgo de exclusión.

Todas estas ideas forman parte de los proyectos con los que Cepes quiere ayudar a empresas y personas a caminar hacia una transformación digital y pueden consultarse en detalle en la web 'www.cepes.es/web/formacion-empleo'. Para contribuir a su éxito, cuenta con ayuda financiera de la Fundación Estatal para la Formación en el Empleo (Fundae) dentro del Plan de Impulso de la Formación Profesional.

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