Economía

El desacoplamiento de China abanderado por Trump se hace un hueco en la Convención Nacional Republicana

Nueva York

El arranque de la Convención Nacional Republicana en Charlotte, Carolina del Norte, no solo blinda la nominación de Donald Trump para revalidar su cargo en la Casa Blanca sino también sirve para enaltecer su agenda política, en un momento en que la pandemia del coronavirus ha infectado ya a más de 5,7 millones de estadounidenses y provocado al menos 176.901 muertes.

Hasta el próximo jueves, cuando el mandatario acepte oficialmente la nominación de su partido, el evento servirá de plataforma para perfilar las propuestas que el republicano tiene en mente en caso de conseguir una victoria el próximo 3 de noviembre.

Entre ellas se incluye el compromiso de crear 10 millones de empleos en 10 meses, desarrollar una vacuna contra la COVID-19 a finales de este año o reducir los impuestos para aumentar el salario neto y mantener los empleos en el país.

Pero uno de los mensajes protagonistas será el desacoplamiento entre Washington y Pekín, un tema que se prevé aborden tanto quien fuera embajadora de EEUU en Naciones Unidas, Nikki Haley, que hablará el lunes, como el secretario de Estado, Mike Pompeo, cuyo discurso está previsto un día despues. El jueves se espera también que el senador republicano por Arkansas, Tom Cotton, centre buena parte de su intervención en China, país al que acusa de "enviar deliberadamente el virus a todo el mundo".

La atención al gigante asiático se postula cómo un asunto perfecto para que Haley, Pompeo y Cotton no solo defiendan la postura del gobierno hacia Pekín sino expongan su conocimiento internacional de cara a las próximas elecciones de EEUU de 2024, cuando los republicanos deberán elegir quién será el sucesor de Trump, según señala Politico.

La campaña de reelección del presidente de EEUU, que publicó su agenda a última hora del domingo, aboga en estos momentos por "terminar con la dependencia" del país en China. Es por ello que defiende la repatriación de un millón de empleos manufactureros del país asiático a través de concesiones de créditos fiscales.

También propone deducciones de gasto del 100% para industrias esenciales, como la farmacéutica y la robótica, que trasladen su cadenas de producción a EEUU. Además se busca cesar contratos públicos para las empresas que subcontraten servicios o mano de obra china y responsabilizar al gigante asiático de permitir que el virus se haya expandido por todo el mundo.

El propio inquilino de la Casa Blanca ya dejó claro durante una entrevista con Fox News el domingo que su país no tiene que hacer negocios con China "si no nos tratan bien". No obstante, los funcionarios de su gabinete, han reiterado recientemente que permanecen abiertos a mantener conversaciones con Pekín y todavía están comprometidos con los objetivos de la primera fase del acuerdo comercial.

Fraude electoral

En declaraciones desde Charlotte, Trump se refirió a las próximas elecciones presidenciales como las más importantes en la historia de la nación. "Nuestro país puede ir en una dirección horrible o en una dirección aún mejor", aseguró.

De esta forma recordó como la economía de EEUU había alcanzado niveles sin precedentes antes de la pandemia y criticó a los gobernadores que continúan manteniendo cerrados sus estados para detener la propagación del virus.

Trump dijo a los delegados en la Convención Nacional Republicana que la única forma en que los demócratas pueden ganar es "si esta es una elección amañada". En este sentido concluyó que los estadounidenses saben cómo mantenerse a salvo del coronavirus y pueden ir a las urnas, eliminando la necesidad de enviar su voto por correo.

El republicano incidió, sin ofrecer pruebas, en que el voto por correo derivará en un posible fraude electoral dado que según él algunos estados no verificarán las firmas en las papeletas.

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