Economía

El pinchazo Trump pone de manifiesto las profundas vulnerabilidades en su reelección

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Entre el presunto sabotaje de adolescentes en TikTok, aupados por fanáticos del pop coreano (más conocido como K-Pop), y la sombra de la pandemia del coronavirus, el regreso del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, a sus populares mitines electorales quedó frustrado el pasado sábado en Tulsa, Oklahoma.

Tras varios días proclamando que más de un millón de personas había solicitado entradas para atender al evento, las cifras oficiales indicaron que algo menos de 6.200 personas acudieron al BOK Center de la ciudad, un estadio con capacidad para 19.000 personas.

En el mismo, al menos seis miembros del personal que ayudaron a organizar el evento dieron positivo en las pruebas por Covid-19. La gran mayoría de los asistentes, incluido Trump, no usaron mascarillas o se cubrieron la nariz y la boca como recomiendan los propios expertos en salud de la administración Trump.

De hecho, el mandatario bromeó con el asunto, según defienden sus asesores, después de asegurar ante los asistentes que había pedido a su personal que redujera el volumen de las pruebas para evitar que más casos salieran a la luz. Precisamente, a medida que los gobiernos estatales y locales han aliviado las restricciones, un total 29 estados y territorios estadounidenses han registrado un repunte significativo en su media de los últimos siete días en nuevas infecciones.

El rally de Tulsa destacó las crecientes vulnerabilidades y materializó el mensaje divisivo de reelección de Trump que ignora en gran medida a las amplias franjas de votantes (independientes, suburbanos y personas de color) que podrían desempeñar un papel crucial en las elecciones del próximo 3 de noviembre, donde el republicano se enfrentará al ex vicepresidente demócrata, Joe Biden.

El presidente ni siquiera hizo referencia alguna a la unidad nacional, en un momento en que EEUU registra ya 2,28 millones de infecciones por coronavirus, se enfrenta a una crisis económica no vista desde la Gran Depresión y sufre importantes protestas raciales.

El republicano tampoco mencionó a George Floyd, el afroamericano cuya muerte a manos de la policía de Minnesota a finales del mes pasado provocó un levantamiento nacional por la brutalidad policial. Eso sí echó leña al fuego de las divisiones culturales, defendió las estatuas confederadas al tiempo que hizo referencias racistas al coronavirus, que se originó en China y que calificó como la "kung flu" (la gripe kung).

Más volatilidad en los próximos meses

"El aumento en los nuevos casos de coronavirus y la reciente ola de protestas en todo el país parece haber afectado aún más su popularidad", explica Jonas Goltermann, de Capital Economics, al referirse a Trump. Goltermann atisba un aumento de la volatilidad conforme nos acerquemos a la fecha electoral. "El factor más importante está en las propuestas políticas de los dos partidos y sus implicaciones para el mercado de valores", justifica al recalcar que la posibilidad de una barrida demócrata en la Casa Blanca y el Capitolio podría conducir a un aumento en el impuesto de sociedades, un riesgo clave a la baja para la bolsa americana.

La gestión del brote, la fatiga dejada por las medidas de confinamiento y el distanciamiento social así como las recientes protestas raciales han llevado al demócrata a adelantar al actual mandatario en 9,5 puntos en la media de las encuestas a nivel nacional que elabora el portal RealClearPolitics. En estos momentos Biden conseguiría el 50,6% del voto popular y 222 escaños en el Colegio Electoral frente a los 125 de Trump.

Mark Zandi, economista jefe de Moody´s Analytics, apunta a elEconomista que, en estos momentos, el resultado final en las urnas dependerá en gran medida de la marcha económica. "El alto desempleo, la pérdida de salarios, la disminución de la riqueza,... en última instancia, creo que eso es lo que va a estar en la mente del votante típico. Y hará muy difícil que el presidente Trump sea reelegido", añade.

A poco más de cuatro meses de la cita con las urnas, "los estados veleta serán decisivos" explica a este periódico Ian Bremmer, presidente y fundador de la consultora Eurasia Group, quien recuerda que, cómo ocurrió en 2016 con Hillary Clinton, Biden probablemente puede ganar el voto popular pero la clave está en el Colegio Electoral.

En estos momentos, Trump queda rezagado entre 5 y 6 puntos en Pensilvania, Wisconsin y Michigan. En Arizona y Carolina de Norte ha perdido su ligera ventaja y en Florida ambos contrincantes se pisan los talones. Aún así, el margen entre Trump y Biden en estos estados es mucho más ajustado que los sondeos nacionales. 

"Biden tiene una base más amplia, pero no son tan entusiastas. La base de Trump es menor pero mucho más entregada. Son más propensos a votar. Cuando tienes una pandemia, distanciamiento y discordia social en las calles, el entusiasmo y la participación son muy importantes", añade Bremmer. 

Trump tiene previsto asistir a un encuentro de "Estudiantes para Trump" en Phoenix, Arizona, el martes, además de atender a un evento sobre seguridad fronteriza en Yuma, también en dicho estado. El jueves, planea viajar a Wisconsin, otro estado clave del campo de batalla, para ofrecer un discurso en un astillero.

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