Economía

Trump aboga por pagos directos pero no por ampliar las ayudas por desempleo en su próximo estímulo

Nueva York

A medida que las infecciones por coronavirus repuntan entre los estados que lideraron la reapertura de sus economías, como es el caso de Texas o Florida, las miras se concentran en estos momentos en el próximo programa de estímulo fiscal que podría aprobarse a lo largo del próximo mes de julio. El número de infecciones en Estados Unidos sobrepasa ya los 2,09 millones y las víctimas mortales asciende hasta las 115.747.

En los últimos días, altos funcionarios de la administración del presidente, Donald Trump, han ofrecido algunos detalles sobre las medidas que favorece la Casa Blanca. Entre ellas se incluiría, como adelantó la semana pasada el secretario del Tesoro, Steven Mnuchin, un nuevo cheque directo a los consumidores estadounidenses, similar a los 1.200 dólares que ya recibieron como parte del paquete aprobado a finales de marzo.

El principal consejero comercial de Trump, Peter Navarro, reveló en una entrevista con CNN que al mandatario le gustaría que se diera prioridad a los empleos manufactureros dentro de un plan que podría alcanzar una factura de 2 billones de dólares. Esta cifra supondría el doble de lo que respalda el republicano Mitch McConnell, el líder del Senado, pero menos de los 3 billones adicionales ya aprobados en la Cámara de Representantes.

"En pocas palabras, necesitamos crear más empleos de manufactureros", señaló Navarro justificando que estos "no solo proporcionan buenos salarios, sino que también crean más empleos, a través de efectos multiplicadores".

No obstante, el director del Consejo Económico Nacional, Larry Kudlow, reiteró el domingo que las ayudas adicionales semanales por desempleo por valor de 600 de dólares incluidas en el primer estímulo se dejarán expirar a finales de julio. Según el funcionario, este apoyo adicional se ha convertido en "un desincentivo".

Según explica Andrew Hunter, economista de Capital Economics, existe el riesgo de que mantener los beneficios por desempleo en su nivel actual durante demasiado tiempo podría retrasar la recuperación del mercado laboral, dado que el pago semanal medio es significativamente más alto de lo que algunos estadounidenses ganan en sus trabajos habituales.

La administración Trump intentan también sumar a la próxima ronda de estímulos la posibilidad de incluir un recorte de impuestos sobre la nómina, propuesta que puede enfrentar oposición entre los legisladores demócratas.

El proyecto de Ley aprobado por la Cámara de Representantes, en control de los demócratas, incluye no solo otra ronda de pagos directos a los estadounidenses y una extensión de las ayudas por desempleo hasta enero de 2021 sino también un billón de dólares más para los gobiernos estatales y locales. En el Senado, en manos republicanas, tildan este plan de partidista y abogan por un programa más limitado.

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